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Hablar pocas veces de la profesión militar es una de las pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas. (Del art. 14 de las RR.OO de las FAs)
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07 julio 2024

CASCO AZUL, SOLDADO ESPAÑOL (y III)

Decía la semana pasada en CASCO AZUL, SOLDADO ESPAÑOL (II) que en esa época de 1993 la tensión se vivía constantemente en cualquier lugar y momento de la zona de responsabilidad del SPABAT (Spanish Battalion, o contingente español) porque tanto los croatas como los musulmanes nos hacían la vida imposible en las respectivas áreas que controlaban porque les impedíamos sus desmanes, mientras los serbios no paraban de bombardear con morteros y artillería tanto a unos como a otros. Y nosotros en medio de aquel fregao.

Pero teníamos algo a nuestro favor que no tuvieron ejércitos de otros países que tuvieron muchos problemas en el ejercicio de sus cometidos como fuerza de interposición. Nuestro carácter hispano, muchísimo más abierto que el de los aburridos holandeses, daneses, británicos o franceses, era fácilmente percibido por la población civil, lo que nos permitía cierto sosiego en algunos pocos momentos. Pero creo que, a pesar de lo canutas que lo pasamos, nos ayudó mucho una cosa teníamos clara los españoles sin llegar a ser una directriz de nuestro gobierno o de nuestro Mando: es su guerra, nosotros venimos a ayudarles; si nos lo impiden, peor para ellos, pero no podemos imponer mucho más de lo que ellos nos permitan. Otros países no pensaban así y querían imponer su fuerza y conseguían que su sola presencia en las cercanías de algunos poblados generara mucho odio hacia ellos. Así les fue a algunos...

Llegó el momento en el que el esfuerzo principal de los españoles se concentró en dos líneas de acción: la interposición en la línea de confrontación en las zonas de Mostar y de Jablanica y el mantenimiento de una ruta segura de abastecimiento desde Métkovic hasta Sarajevo. Esta ruta de abastecimiento de ayuda humanitaria hacia el norte era la Ruta del Neretva, carretera que discurría lo largo del río Neretva a través de numerosos túneles, puentes y desfiladeros. La orografía del terreno por el que discurría la carretera M-17 resultaba de extrema fragilidad en aquella situación bélica en la que cualquier pequeño barreamiento de la carretera impediría totalmente el cumplimiento de la misión. 

Vista de la carretera M-17 a la altura del puente de Dréznica, donde cayó al río el VCZ

Por este motivo se ordenó que la Cía de Zapadores, escoltada por elementos del Escuadrón de Caballería, reconociese y habilitase una ruta alternativa a la M-17 tanto para el transporte de la ayuda humanitaria como para la propia movilidad de nuestras unidades que permitiera el enlace con nuestro destacamento avanzado en Jablanica. Con un exhaustivo planeamiento, la única posibilidad viable era utilizar unas pistas de montaña, a pesar de tener bastantes pendientes, curvas muy cerradas y alta posibilidad de minas enterradas, porque no era una ruta que descubríamos nosotros, sino que era usada por los bandos y discurría paralela a la línea de confrontación más o menos identificada con el trazo del río Neretva.

Por la Ruta Alternativa

Durante uno de estos reconocimientos fue cuando el 4 de mayo un VEC conducido por el Cbo 1º Minguela pisaba una mina contracarro que le causó graves heridas en glúteos y piernas, pues fue pisada con la rueda sobre la que va sentado el conductor. Es el motivo por el que desde ese momento se ordenó que los conductores de BMR y VEC se sentaran sobre el chaleco anti fragmentos para paliar los efectos de la explosión. Y esta es la causa de que de la tripulación del VCZ que cayó al Neretva el 19 de junio, sólo se salvara el conductor por no llevar chaleco y tener más agilidad para nadar.

Zapadores socorriendo al VEC que pisó una mina en la Ruta Alternativa

La dificultad de esta ruta en cuanto a las condiciones del terreno se incrementaba por la posibilidad de minas y por el frecuente hostigamiento con ametralladoras y fusilería desde zonas cercanas, lo que convertía a los conductores de los BMR en auténticos héroes conduciendo esos pesados vehículos en esas condiciones a través de una pequeña ventana que les proporcionaba tan poquísima visibilidad. Por eso me cabrea tanto cuando, al hablar de fallecidos y heridos en Bosnia, se interprete que los accidentes de "tráfico" no eran causa de la guerra. Claro, eso lo dice algún que otro pistolazo que jamás pisó Bosnia durante la guerra y que no tiene ni repajolera idea de lo que habla.

Y es que las cosas no eran fáciles porque, aunque la mayoría de los disparos que recibíamos o los bombardeos en nuestras proximidades sólo buscaban hostigarnos para que nos fuéramos de allí o tenernos entretenidos y así poder hacer lo que quisieran en otro lado, hubo ocasiones en las que aquellos hijos de perra (de cualquiera de los bandos) tiraban a matar. Tales son los casos del Tte. Muñoz Castellanos por granada de mortero en Móstar, del Tte Aguilar por disparo de un francotirador también en Móstar, del Caballero Legionario León Gómez por granada de mortero en Jablanica o del Capitán Álvarez por activar a distancia una mina mientras él intentaba su desactivación en la presa de Salakóvac. 

Capitán de Ingenieros Fernando Álvarez (TEDAX) días antes de fallecer.

Y no, los disparos de mortero no eran fortuitos. Creo que estos tipos adquirieron una habilidad con los morteros que no podemos pensar que se batieran zonas y algún penino perdido cayera en el destacamento de Jablanica o junto al BMR del Tte. Muñoz Castellanos. La precisión con la que hacían uso de sus morteros debería ser la envidia de cualquier unidad de morteros porque había veces en las que veías puentes que habían sido volados con sólo un par de granadas. No sé, no tengo mucha experiencia en morteros, pero nunca he visto tal puntería. 

No era un por si acaso, era necesidad tener que construir refugios taladrando subterráneamente el destacamento avanzado de Jablanica, instalado sobre un campo de fútbol.

Trabajos de fortificación de Jablanica

Así iban pasando los meses con situaciones similares y otras bastante más delicadas de las que prefiero no contar nada porque fueron situaciones en las que, debido a la falta de experiencia de la cadena de mando del Ejército Español de esa época, hubo que actuar por iniciativa propia a todos los niveles de mando dentro de las agrupaciones allí desplegadas, iniciativas que permitieron que en todos los casos se cumpliera la misión, en muchos casos se rozara la heroicidad y en la inmensa mayoría de los casos desde Madrid podrían haber arrestado al responsable si se hubieran enterado de cómo se tuvieron que resolver algunas situaciones realmente. 

Todas las situaciones eran nuevas, no se hablaba de ellas en ningún reglamento ni publicación doctrinal. Ninguno de los que allí estábamos teníamos preparación para acometer determinadas misiones con arreglo a procedimientos establecidos. Eso sí, la excelente preparación militar de cualquier militar con alguna responsabilidad en aquella operación aseguraba el éxito de la misión. Para alcanzar el éxito, sólo había que tener siempre en cuenta una mezcla de los tres principios básicos en la Doctrina de aquella época (voluntad de vencer, libertad de acción y capacidad de ejecución) junto a los valores morales más profundamente marcados en las mentalidades del soldado español (disciplina, valor, honor, abnegación, compañerismo, espíritu de unidad, sacrificio, etc). Por todo esto alucino ahora cuando veo a los ideólogos de nuestro Ejército que se creen que han descubierto el mando orientado a la misión.

Lo que está claro es que el Ejército Español hizo una magnífica labor en Bosnia, como lo demuestra lo que comenta cualquiera que actualmente hace turismo por la zona donde estuvimos desplegados los españoles y en la que en cuanto dices que eres español, todo son parabienes y signos de gratitud

A pesar de no pretender que me salieran unos relatos demasiado extensos y aburridos —no sé si lo he conseguido—, espero que estas tres entregas hayan servido para que los que no conocieron aquel infierno se hayan podido hacer una idea de cómo fue aquella olvidada y dura misión en la Guerra de Bosnia. Porque sí, fue una dura misión, como lo avalan los 24 caídos y 58 heridos españoles de los que 10 y 34, respectivamente, lo fueron durante los seis meses de la AGT Canarias.

Era la primera operación española de tanta envergadura que se llevaba a cabo. Las mentalidades en el Ejército Español eran muy distintas a las actuales y, por supuesto, de aquella mentalidad se aprendió mucho y permitió trabajar de otra manera en las operaciones que ha habido posteriormente en otras misiones peliagudas como fueron la de Irak o la de Afganistán. Aquella de Bosnia fue una guerra muy política en España, de la que el gobierno de turno supo sacar un buen rédito mediático-político y de la que el Ejército aprendió muchísimo, tanto en el aspecto táctico como, sobre todo, en el logístico. Los más veteranos hemos podido comprobar que con el tiempo las lecciones aprendidas de Bosnia han pasado a definir muchas tácticas, técnicas y procedimientos actuales. Cuando echamos la vista atrás nos damos cuenta de que las cosas no han cambiado tanto desde Bosnia, simplemente se hacen de forma más normalizada y reglada. La Operación A/B fue un punto de inflexión en la forma de hacer las cosas en el Ejército Español. Me parece justo y, sobre todo, necesario que las nuevas generaciones lo sepan.


                           

                                                Españoles caídos en Bosnia (con su ascenso honorífico a título póstumo)

30 junio 2024

CASCO AZUL, SOLDADO ESPAÑOL (II).

 La semana pasada, en CASCO AZUL, SOLDADO ESPAÑOL (I) terminaba diciendo que en esta situación se encuentra España ante Bosnia en abril de 1993, cuando uno de los dos bandos beligerantes, el de la alianza entre los croatas bosnios y los musulmanes, se fragmenta rompiendo su alianza y pasando a ser un conflicto con tres bandos en guerra, todos contra todos en el sector español. Empezaba la peor época de los Cascos Azules españoles. 

Pues esa era la situación en la que nos vimos totalmente inmersos el 20 de abril de 1993, día de la Transferencia de Autoridad (TOA) de la AGT Málaga a la AGT Canarias. 

La Málaga, con su Coronel Zorzo al frente, hizo una magnífica labor en la zona de responsabilidad española con múltiples reuniones con los bandos beligerantes que permitieron mantener una relativa calma y a la que contribuyó en buena medida un poco de vino y de jamón españoles —en eso el Col. Zorzo era un crack— y, sobre todo, el trabajo de los soldados españoles, quienes con su profesionalidad y buen hacer, aderezados con su arte, alegría y forma de ser, muy distinta a la de los balcánicos, consiguieron en poquísimo tiempo ganarse el respeto y el cariño de ambos bandos.

No podemos olvidar al refuerzo de unos 120 militares de Infantería, Operaciones Especiales, Ingenieros, Transmisiones y Sanidad que recibió la AGT Málaga a mitad de misión, que permaneció tres meses con la Málaga y continuó con la Canarias, por lo que de forma simpática les llamábamos la AGT Marruecos, al estar entre Málaga y Canarias.

Pero continuemos... El bando serbio estaba formado por el antiguo Ejército Yugoslavo, con su estructura y jerarquía militar, pero el bando contrario, el de la alianza entre musulmanes y croatas bosnios, era un ejército paramilitar y de milicias que contaban entre sus jefes con diversos personajes de la vida pública o política de la zona, pero carentes de formación ni valores militares. Su estructura orgánica se basada en una organización territorial, por pueblos o comarcas. Había pueblos en los que el jefe era un político local, en otros un comerciante relevante de la zona y, en bastantes casos, hasta jefes de bandas de traficantes o de crimen organizado.

El Ejército Popular Yugoslavo (JNA) pretendía evitar la segregación de la nueva República tras la declaración de independencia de Bosnia-Herzegovina en marzo de 1992 y cada una de las etnias que la componían se organizó militarmente para defenderse. Así nacieron el HVO (Consejo Croata de Defensa), de mayoría católica, y la ARBiH (Ejército de la República de Bosnia-Hercegovina), de mayoría musulmana y popularmente conocida como la Armija.


                           

La zona de acción del contingente español estaba ocupada por ambas facciones y el contacto con los Serbios era puntual en alguna reunión entre líderes o en algún intercambio de prisioneros o de cadáveres —el intercambio de fiambre coloquialmente llamado por el socarrón soldado español—, siempre auspiciados por los españoles. La situación territorial del sector español era la reflejada en la siguiente imagen:

A finales de 1992 comenzó un conflicto entre la República de Bosnia y Herzegovina (Armija) y la República Croata de Herzeg-Bosnia (HVO con el apoyo de Croacia), porque los musulmanes no querían el mismo tipo de república que los croatas, ​lo que venía a convertirse en una guerra dentro de una guerra.

Con estos toros bravos tuvo que lidiar la AGT Málaga y en abril del 93 nos tocó el turno a la AGT Canarias. Como he dicho, el HVO y la Armija, a pesar de estar matándose unos a otros en Bosnia Central, mantuvieron la alianza en la zona española gracias al esfuerzo de la Málaga, sin embargo, los desmanes de uno y otro bando generaron mucho odio y muchas ansias de revancha y de sangre entre los croatas y los musulmanes del sector español, con lo cual el efecto de la acción de la Málaga perdió fuerza y ambos empezaron a soltarse el pelo volviendo a su auténtico propósito, es decir, matarse entre ellos también en territorio español. 

La guerra se había extendido al sector asignado a las fuerzas españolas en el valle de río Neretva y fue en torno a Mostar y a la zona entre Jablanica y Konjic donde se registraron los combates más violentos. Al principio patrullaban Mostar dos secciones mecanizadas de Infantería, pero a partir del recrudecimiento de los combates  y al añadirse a las misiones anteriores la de constituirse en fuerza de interposición entre los bandos, se comenzó a desplegar una unidad de entidad Subgrupo Táctico (S/GT) en Mostar (dos secciones de Infantería o Caballería, un pelotón de Zapadores, un BMR Mercurio de Transmisiones y un BMR Ambulancia) y una o dos secciones mecanizadas entre Jablanica y Konjic. 

Este despliegue se fue manteniendo a lo largo de los meses con pequeñas variaciones según la situación táctica, con relevos, cuando se podía, cada 24 horas. En la zona de Konjik se patrullaba y en Mostar se hacían patrullas y controles estáticos, pero siempre sin bajar de los BMR. Se prohibió el desplazamiento en cualquier vehículo que no fuera blindado y estaba terminantemente prohibido bajar de los BMR salvo con autorización expresa del Mando y solo en circunstancias muy especiales. El ingenio español consiguió solucionar el alivio de las necesidades fisiológicas de las tripulaciones de los BMR sin poder bajarnos: vehículo de culo contra una pared, abrir la portezuela de la rampa, arrodillarse dentro mirando hacia fuera... y listo. O, cuando se trataba de aguas mayores, sentarse en el borde de la portezuela con los pantalones bajados, el poncho puesto por encima y mirando hacia dentro y... a silbar. 

 Interposición en Mostar

En Mostar se cortaba el fluido eléctrico, por lo que un BMR blanco en medio de un cruce de calles durante la oscura noche era un blanco fácil para quienes querían hostigarnos con el fin de que cesáramos en nuestra misión de interposición para poder saciar su ansia de combate. La línea de confrontación y sus proximidades en el interior de la ciudad de Mostar era el punto crítico donde continuamente recibíamos disparos de fusilería o ataques cercanos con lanzagranadas RPG7 (como el que dispararon delante de mis narices entre el BMR anterior y el mío durante una patrulla nocturna). 

Durante una de mis primeras noches de interposición en Mostar el BMR portamorteros recibió varios disparos. Al segundo se oye por la malla de Mando del S/GT que el Sargento 1º Jefe del Pelotón de Morteros informa al Capitán de que ha recibido fuego. El Capitán le contesta que si han sido muchos disparos (para saber si fue un ataque fuerte o un disparo suelto y evaluar la intensidad del hostigamiento), pero el Sargento 1º interpretó literal la pregunta por lo que la respuesta fue "Aquí alfa cero tres, no lo sé y no voy a bajarme a contarlos, cambio". En el silencio de una noche sin bombardeos y entre los rafagazos que de vez en cuando se oían, las carcajadas que se oyeron provenientes de los demás BMR al oír la conversación por los altavoces internos de los vehículos fue tremenda. Supongo que al oír las risas, los croatas que nos hostigaban en esa noche al Oeste de la línea de confrontación pensaron: están locos estos españoles...

Pero no todo fueron carcajadas, más bien todo lo contrario. En pocos días se multiplicaron las misiones. Tan es así, que los Zapadores estábamos rebajados de Guardia de Seguridad porque con la cantidad de misiones que teníamos no podíamos permitirnos estar un día entero parados en una garita del destacamento: interposición, patrullas, escoltas, desminados, reconocimientos de itinerarios, fortificación, etc.

Desminando el Puente de Bijela, donde yo pisé la mina

Reconocimiento de la ruta alternativa de Mostar hacia el Norte

Por ejemplo, el Diario de Operaciones de la AGT Canarias dice sobre las del día 24ABR93: Una sección que se desplazaba desde Jablanica hacia Konjic fue detenida por una patrulla del HVO que amenazaba con volar la carretera y disparar si pasaban. Informaron –la sección– que cerca de Ostrozac 300 personas del HVO estaban rodeadas y que morirían si no se hacía algo. A pesar de ello, los HVO no les dejaron pasar y tuvieron que volverse a Jablanica. Así eran las cosas; un par de macarras con Kalashnikov y hasta las cejas de rakia se empeñaban en que no pasabas por su check point y no pasabas. 

                   Check point del HVO                                                               Barreamiento con minas

Las Reglas de Enfrentamiento (ROE) eran muy estrictas y te impedían hasta bajarte a darles un par de guantazos bien dados a ese par de capullos y seguir. Tampoco podías hacer mucho más. 

 
Reglas de enfrentamiento AGT Canarias

Yendo agregado con mi pelotón de Zapadores a una sección de la Compañía Austria (del 3º Tercio) al mando del Tte. Recena —el añorado Pepe Comando, que en paz descanse— en una misión de escolta de cinco autobuses con conductores croatas desde Mostar hacia la bolsa de Konjic para evacuar a 200 croatas (los que protegía el famoso Tte Monterde), fuimos detenidos por la Armija en un check point del puente de Alexis Han por un par de milicianos musulmanes. Los autobuses se quedaron más atrás, antes de cruzar el puente. Unos bloques de hormigón barreaban la carretera. Pepe Comando, con un par, se bajó del BMR, se acercó a ellos con las manos en los bolsillos y, sin intérprete ni gaitas, entabló con ellos una amistosa conversación, les ofreció tabaco y veíamos que se reían, pero nada, no nos dejaban pasar con los autobuses. Volvió el teniente hacia la columna, se acercó a mi BMR y me preguntó si podría empujar los bloques con la hoja empujadora del VCZ hacia el rio mientras me cubría el BMR de detrás y pasar a toda prisa. Yo le contesté que sí, que sin pegas movía los bloques, pero que el problema era el cañón bitubo Oerlikon de 20 mm que estaba apuntándonos desde la boca del túnel de ferrocarril que había a nuestras diez. Nos dimos media vuelta y nos replegamos sobre Mostar de nuevo. Desde no sé dónde, pero el caso es que al final le llegaron otros autobuses a la columna del Tte Monterde en Konjic para evacuar a los 200 croatas, caso que contaré otro día.

Puente de Alexis Han

El caso es que la tensión se vivía constantemente en cualquier lugar y momento. Siempre comentábamos entre nosotros que la idea que teníamos al salir de España era que los musulmanes eran los pobres sufridores de aquella guerra. Una semana allí en aquellas circunstancias nos bastó para darnos cuenta de que los tres bandos eran unos auténticos hijos de la gran chingada. Los croatas nos hacían la vida imposible en las áreas que ellos controlaban porque les impedíamos sus desmanes; los musulmanes lo mismo en sus zonas. Mientras, los serbios sin parar de bombardear con morteros y artillería tanto a unos como a otros. 

La semana que viene, más.

Camino a Mostar, creo.



23 junio 2024

CASCO AZUL, SOLDADO ESPAÑOL (I).

 Con este título publicó el periodista Javier Fernández Arribas el libro que mejor ha contado lo que supuso para los militares españoles la Guerra de Bosnia entre 1992 y 1993 (el libro se publicó en enero de 1994) y que El Furriel toma prestado para titular este artículo sobre esa ya demasiado desconocida guerra que tantísimo supuso para el Ejército Español.

Esta semana, el pasado miércoles 19, se cumplieron 31 años de aquel fatídico día en el que cuatro zapadores, mi buen amigo el Sgto. Delgado y los Caballeros Legionarios Paracaidistas Aguilar, Maté y Piñeiro, caían con su Vehículo de Combate de Zapadores (BMR-VCZ) al río Neretva perdiendo la vida ahogados lejos de su Patria. Este es mi pequeño homenaje a su memoria y a la de los otros veinte caídos españoles en Bosnia para intentar mantener vivo el recuerdo a aquella misión internacional que tanta sangre española costó.



Han pasado ya más de treinta años y aún seguimos en activo muchos de los que allí estuvimos, pero hablando con los jóvenes militares de ahora me doy cuenta de que la Guerra de Bosnia es para ellos algo muy lejano y de la que les han hablado poco. Supongo que igual de desconocida que la de Ifni para los que ingresamos en el Ejército unos treinta años después. Una gran carencia española es no saber mantener viva la historia de las hazañas y hechos memorables de nuestra inmensa e interesantísima historia militar, por eso quiero poner mi granito de arena para que no caiga en el olvido esta página de nuestra historia y que se sepa lo importante que fue aquella misión.

Sé que en diciembre de 2023 ya escribí aquí sobre Bosnia en el artículo  ESPAÑOLES POR EL MUNDO. BOSNIA, con motivo del 30 aniversario del inicio de la misión en aquél país balcánico, pero quiero con este de hoy profundizar un poco más sobre la contribución española a la pacificación de aquel infierno. Tranquilos, no voy a contar lo mismo.

El desmembramiento de la antigua Yugoslavia desencadenó conflictos armados en Eslovenia y Croacia. Tras la extensión de la guerra a Bosnia-Herzegovina (BiH), la ONU puso en marcha en este país una misión de ayuda humanitaria. En 1992 se enfrentaban por el control de BiH Serbios, por un lado, y una coalición de bosnio-croatas y musulmanes por otro. 

España envió en noviembre de 1992 el primer contingente de la Operación A/B (Apoyo a Bosnia), que se integró en la Fuerza de Protección de Naciones Unidas (UNPROFOR), con la doble misión de vigilar el cumplimiento de los acuerdos de paz y proteger los convoyes de ayuda humanitaria. La primera unidad que desplegó en una operación internacional fue la Brigada Paracaidista en 1991, Operación A/K, en ayuda al pueblo kurdo en Irak. En 1992 la situación política en España barruntaba la posible disolución de La Legión, por lo que era imprescindible sacarla a la palestra en una acción real que la hiciera recapacitar a los rencorosos políticos que pretendían, por un decretazo, cargarse a una de las unidades que más gloria han dado a España. 

En aquellos años La Legión no contaba con unidades de apoyo al combate ni de apoyo logístico, pues aún no era brigada, y sólo estaba compuesta por sus cuatro tercios, es decir, unidades de Infantería, de modo que el Mando decidió que desplegaría una agrupación táctica en base al Tercio Alejandro Farnesio, 4º de La Legión, reforzada por elementos de los otros tercios y con los apoyos de combate y logísticos procedentes de la Brigada Paracaidista (BINGPAC y GLPAC), Brigada de Caballería Castillejos II (Escuadrón Ligero de Caballería) y Regimiento de Transmisiones Tácticas 21 del Pardo. La agrupación adoptó el nombre de AGT Málaga por ser la provincia de la que procedía la unidad sobre la que se formaba el contingente (el 4º Tercio de guarnición en Ronda). Las agrupaciones, al mando de un coronel y compuestas por alrededor de 1.200 hombres, tenían la orgánica reflejada en la siguiente imagen:

(Imagen: Diario de Operaciones de la AGT. Canarias)

A la AGT Málaga, que desplegó desde noviembre de 1992 hasta abril de 1993, le sucedieron la AGT Canarias, sobre al Tercio Don Juan de Austria, 3º de La Legión, con base en Fuerteventura y con apoyos de las mismas unidades que la Málaga; la AGT Madrid, sobre la Brigada Paracaidista y con base en Alcalá de Henares; La AGT Córdoba, sobre la Brigada X y base en Córdoba; la AGT Extremadura, sobre la Brigada XI con base en Badajoz; la AGT Galicia, sobre la Brigada Aerotransportable, con base en Pontevedra; y la AGT Aragón, sobre la Brigada de Cazadores de Montaña con base en Jaca. 



 
Escudos de las siete primeras agrupaciones tácticas

En diciembre de 1995, durante el despliegue de la AGT Aragón, finalizó la guerra y se firmaron los Acuerdos de Dayton, dejando de ser fuerza de protección (UNPROFOR) para pasar a ser fuerza de implementación de los acuerdos de paz (IFOR). En 1996 pasó a ser una misión de estabilización del país (SFOR), en 2004 de seguridad (EUFOR) y desde 2010 es una misión de asesoramiento con tan solo cuatro militares españoles. 

Este artículo, como dije al principio, tiene por objeto hablar de aquella guerra en la que las tropas españolas se encontraron inmersas en una guerra a tres bandas, por eso hablo sólo de las agrupaciones tácticas hasta 1995, cuando acabó la guerra.  

El despliegue de las agrupaciones se estableció en cuatro bases:
- Medjugorje, Mando, PLMM, Cía PLMS , Escuadrón de Caballería y PRP (OEs).
- Dracevo: Grupo Táctico, Cía Zapadores y Cía Transmisiones.
- Divulje (en Croacia): la base logística con la Unidad de Apoyo Logístico.
- Jablanica: base avanzada en la que se destacaban unidades de distinta entidad según la situación táctica, pero generalmente era una Compañía de Infantería con un pelotón de Zapadores y elementos de Transmisiones y de Servicios.

Localización de los destacamentos españoles

Entre Divulje y Dracevo había unos 150 km y entre Dracevo y Jablanica unos 90. En principio no parece mucho, pero en aquel terreno montañoso, con tramos de carretera impracticables o cortados, con check-points continuos de un bando o de otro en los que, según el día y la zona, te paraban y te tenían retenido, hacer una veintena de kilómetros a veces era echar un día entero, lo que dificultaba el cumplimiento de la misión y el apoyo logístico.

Destacamento de Dracevo.

Construcción de refugios subterráneos en el Destacamento de Jablanica.

La AGT Málaga tuvo, como pionera en esa zona de operaciones, un gran trabajo que hacer: instalar unos campamentos de la nada, establecer contactos con autoridades y jefes de milicias de uno y otro bando, ganarse su confianza y la de los vecinos de su sector y empezar a realizar unos cometidos derivados de un tipo de misión desconocido hasta entonces para el Ejército Español. Por otro lado, estaba la situación logística que había que crear a la que tampoco estaba acostumbrado nuestro ejército y para la que no estaba todo lo preparada que hubiera sido deseable. En Territorio Nacional se creó el Mando de Apoyo Logístico a Operaciones (MALOG-OP) y prácticamente todo el sistema logístico del ET, principalmente de abastecimiento, estaba dedicado casi en exclusividad al sostenimiento de esta operación. Las unidades que permanecían en TN comenzaron a notar, por ejemplo, una notable disminución de repuestos y no sólo para los mismos medios que los desplegados en Zona de Operaciones (ZO), sino que la cadena de suministro se vio afectada en todo; el esfuerzo principal era Bosnia y a su logística se dedicaba la mayor parte de las capacidades del Ejército. 

En cuanto a la Logística, la Operación A/K de 1991 no había sido tan exigente pues la AGT Alcalá (así se denominó a aquel contingente) se integró en el despliegue logístico de Estados Unidos mediante unos acuerdos que, en definitiva, no supusieron un gran esfuerzo para España, lo que no permitió sacar unas lecciones aprendidas con las que poder planear correctamente el despliegue logístico en Bosnia. Es decir, el despliegue en Bosnia nos pilló a los españoles un poco en... paños menores. Eso se notó, y mucho. Y eso que la UAL de la AGT Málaga en Bosnia estaba integrada por bastante personal del Grupo Logístico Paracaidista que había formado parte de la Unidad Logística española en Irak. El problema logístico no estaba "allí", estaba "aquí"...

Pero a pesar de esas dificultades, que perdurarían aún en varias agrupaciones, la AGT Málaga, haciendo gala de un excelente cumplimiento del Credo Legionario y del Ideario Paracaidista supo salir adelante y desarrollar la misión de forma sobresaliente. Reconocimiento y habilitación de itinerarios, custodia de prisioneros, intercambio de cadáveres, protección de convoyes y la vigilancia del cumplimiento de los acuerdos entre serbios y bosnios mantenían a esos casi 1.200 españoles dándolo todo día a día sin pedir nada a cambio durante seis largos meses.

Mientras, en España ya se estaba generando el relevo. En base al Tercio Don Juan de Austria, 3º de La Legión, y al mando de su Coronel Jefe, se constituyó la AGT Canarias con un adiestramiento idéntico al que había tenido la AGT Málaga: cursos de conductores de BMR en el Regimiento de Infantería "Mallorca" 13 de Lorca (Murcia), ampliación de compromisos de servicio en filas de la tropa que prefería desplegar en ZO que licenciarse, concentración en la Base "Álvarez de Sotomayor" (Almería), cohesión de la unidad por la distinta procedencia de cada una de sus unidades y viaje en el viejo Transporte de Ataque L-21 "Castilla" desde el puerto de Almería hasta el de Split (Croacia), etc.

Abril de 1993. El "Castilla" saliendo del puerto de Almería con la AGT Canarias a bordo.

En esta situación se encuentra España ante Bosnia en abril de 1993, cuando uno de los dos bandos beligerantes, el de la alianza entre los croatas bosnios y los musulmanes, se fragmenta rompiendo su alianza y pasando a ser un conflicto con tres bandos en guerra, todos contra todos en el sector español. Empezaba la peor época de los Cascos Azules españoles. Pero sobre esto hablaremos la semana que viene...

31 diciembre 2023

ESPAÑOLES POR EL MUNDO. BOSNIA.

Hoy acaba 2023, año en el que se cumplen 30 años del despliegue en Bosnia-Herzegovina de la Agrupación Táctica "Canarias" en la Operación A/B como parte de la Fuerza de Protección de Naciones Unidas (UNPROFOR), a la que tuve el inmenso honor de pertenecer siendo Sargento de la Compañía de Zapadores del Batallón de Ingenieros Paracaidista I.

Aunque hablaremos de la guerra en general, me centraré en la AGT "Canarias" que es la que conozco y, para mí más importante, fue esta agrupación táctica la que sufrió el mayor número de bajas españolas como consecuencia del recrudecimiento de la guerra en su Área de Responsabilidad. Para hacerse a la idea de lo que supuso la situación de esta agrupación es imprescindible destacar que, de los 23 (más un intérprete) fallecidos españoles en Bosnia durante y después de la guerra, 10 lo fueron de la AGT "Canarias", además de 58 heridos.



Sería muy largo relatar el desarrollo de la Guerra de Bosnia, también conocida como de los Balcanes, y cómo evolucionó e influyó en el Ejército Español, pero, de forma muy resumida, debemos tener muy en cuenta que estalló como consecuencia de una combinación de factores políticos y religiosos, exaltación nacionalista, crisis políticas, sociales y de seguridad que siguieron al final de la Guerra Fría y la caída del comunismo en la antigua Yugoslavia.

En 1991 se desencadenaron conflictos armados en Eslovenia y Croacia, que pronto cesaron en esos países, trasladándose a Bosnia-Herzegovina, donde serbios por un lado y croatas bosnios y musulmanes por otro peleaban por el control del país. El Ejército Serbio era el antiguo Ejército Federal Yugoslavo, más o menos potente, jerarquizado y disciplinado; en cambio los croatas y musulmanes no llegaban a constituir un ejército, sino unas milicias con casi nula formación militar. En estas condiciones, los Serbios tenían controlada la mayor parte del país, pero la guerra de guerrillas (por darle un nombre más militar a los sabotajes e, incluso, al crimen organizado practicados por los grupos extremistas croatas y musulmanes) la compensaban con el esfuerzo principal centrado en la artillería y los morteros machacando constantemente las poblaciones que, una vez casi desoladas, tomarían sin mucho esfuerzo. La población sufrió mucho en esas zonas bombardeadas y sitiadas por los serbios, por lo que la ONU decidió intervenir forzando unos acuerdos de paz y poniendo en marcha una misión de ayuda humanitaria. España envió en noviembre de 1992 el primer contingente, la AGT. "Málaga", que se integró en UNPROFOR con la doble misión de vigilar el cumplimiento de los acuerdos de paz y de proteger los convoyes de ayuda humanitaria –qué sorpresa para muchos que creen que se dice convois–.

Zonas controladas por cada bando

A principio de 1993 los croatas y musulmanes, hasta entonces aliados, pasaron de amigos a enemigos y a combatir entre ellos, sobre todo en la zona de Sarajevo. En abril, durante la semana de relevo entre las agrupaciones "Málaga" y "Canarias", la guerra se extendió al sector asignado a las fuerzas españolas en el valle de río Neretva, principalmente Mostar, donde se registraron los combates más violentos. Desde ese momento se añadía a las misiones de la agrupación la de fuerza de interposición entre los bandos. La Guerra de Bosnia se había convertido en un conflicto con tres bandos enfrentados. Y los Cascos Azules de la "Canarias", en medio de aquel todos contra todos.

Destacamentos españoles

La AGT "Canarias", al igual que su antecesora la "Málaga", estaba formada, en su mayoría por legionarios y paracaidistas. En 1992 aún no existía la Brigada de La Legión, por lo que no existían unidades legionarias de apoyo de fuegos, de apoyo al combate ni de apoyo logístico, por lo que fue la Brigada Paracaidista la designada para proporcionar las unidades de apoyo a los tercios legionarios que eran, únicamente, unidades de Infantería. La agrupación la componían un grupo táctico mecanizado en base a la VIII Bandera "Colón" (del 3er Tercio) y con una compañía de Zapadores y una sección de Transmisiones de la BRIPAC, además de un escuadrón de Caballería, una pequeña unidad de Operaciones Especiales y una compañía de Transmisiones. Al mando de la AGT se encontraba el Coronel Jefe del Tercio Don Juan de Austria 3º de La Legión auxiliado por su PLMM (Plana Mayor de Mando), y por la compañía de PLM y un pequeño Equipo de Apoyo al Mando (capellán, asesor jurídico, etc).



Aquellos seis meses de la "Canarias", de abril a octubre de 1993, fueron de una violencia terrible en la zona española. Los bombardeos, los combates, las minas, los francotiradores y todo esto alimentado por un inmenso odio y una desorbitada sed de venganza entre los contendientes convirtieron el trabajo de los españoles en una misión dura. 

Y creo que fue dura, entre otras cosas, porque teníamos unas reglas de enfrentamiento bastante exigentes impuestas por la ONU cuando realmente estábamos en medio de un fregao tremendo y nos quedábamos con el culo al aire muchas veces. Lo podemos llamar miedo o como queramos llamarlo, pero fuera lo que fuera, se superó cumpliendo el Credo Legionario y el Ideario Paracaidista. Acongojaba bastante cuando por la noche se patrullaba con BMRs blancos por una ciudad a oscuras, con francotiradores en cualquier ventana y RPG-7 en cualquier esquina que sabías perfectamente que te estaban apuntando. Cuando te disparaban una granada de RPG entre dos vehículos de la patrulla para asustarte con el fin de que te fueras y, aún así, te fiabas de la eficacia de los sacos terreros atados con cuerdas sobre el BMR.. Cuando entrabas en Mostar de interposición para 24 horas, aunque con raciones y munición para 72, y sabías cuándo entrabas pero no cuándo saldrías. Cuando te hostigaban con fusilería y tenías que contar los impactos en tu BMR a la hora de dar novedades. Cuando con tu VCZ tenías que apartar una barricada que no sabías si tenía minas o trampas porque ni podías sacar la cabeza ni podías bajarte del vehículo para reconocerla pues estaría batida por el fuego de un francotirador. Cuando viajabas por la Ruta Alternativa y recordabas el VEC de Caballería que por esa zona pisó una mina contracarro. Cuando ibas hacia Jablanica y en el check-point del puente de Alexis Jan te paraba un miliciano medio borracho y te daban ganas de bajar y quitarlo de en medio de un guantazo, pero veías arriba a tus once, en el túnel de la vía férrea, un cañón bitubo de 20 mm apuntándote. Hasta cuando tenías que ir a la ducha en albornoz y con el casco y el chaleco puestos pues la situación estaba chunga. Y sobre todo, cuando recordabas que una granada de mortero mató al Tte. Muñoz Castellanos y un francotirador acabó con la vida del Tte Aguilar, ambos en lugares por donde pasábamos a diario varias veces.  

Cruzando el puente de Alexis Jan sobre el Neretva

Por la Ruta Alternativa

Móstar

En mi Z-22 saliendo del destacamento de Dracevo

Podría seguir contando más de estas situaciones, porque hubo muchas. Cualquier componente de La Canarias podría seguir una larga relación de situaciones similares o peores. pero no es cuestión de aburrir. Otro día tal vez siga hablando de Bosnia.

También fue dura por las condiciones de vida y la situación logística, para las que no estábamos perfectamente preparados en el ejército de los 90. Pero pronto el E.T. se puso las pilas y empezó a sacar provechosas lecciones aprendidas de aquella operación Alfa/Bravo.

En diciembre de 1995 se firmaron en París los Acuerdos de Dayton, que pusieron fin a la guerra. Fue entonces cuando intervino la OTAN con la IFOR (Fuerza de Implementación de los acuerdos), que reemplazaba a UNPROFOR, y en 1996 la SFOR (Fuerza de Estabilización). En diciembre de 2004 la SFOR dio paso a la EUFOR, operación militar de la Unión Europea, que en octubre de 2010 se transformó en una misión de asesoramiento a las Fuerzas Armadas de Bosnia-Herzegovina con cuatro militares españoles en Sarajevo (Operación Althea).

La participación española en la Guerra de Bosnia es la gran olvidada. Vivimos una sociedad, tanto civil como militar, con una memoria muy corta. Si ya casi no se habla de Afganistán, pues como para querer que se hable de Bosnia... Pues yo me niego a dejar caer en el olvido aquella operación tan importante para España y que, como excepción, consiguió sus objetivos al 100 % acabando con un conflicto tan salvajemente encarnizado y pacificando aquel país. Me niego, también, a olvidar aquella operación de la que tanto aprendió el Ejército Español y que fue el germen del cambio de tantas tácticas, técnicas y procedimientos.

Pero, sobre todo, me niego a no hacer nada por evitar que caiga en el olvido el merecido recuerdo a nuestros compatriotas que cayeron cumpliendo su deber a miles de kilómetros de España:

Españoles caídos en Bosnia (con su ascenso honorífico a título póstumo)


Hoy hace 30 años que la tercera agrupación, la AGT "Madrid" (generada por la BRIPAC), se comía las uvas en Bosnia.
¡FELIZ 2024!