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Hablar pocas veces de la profesión militar es una de las pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas. (Del art. 14 de las RR.OO de las FAs)
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06 octubre 2024

DEJÉMONOS DE MARICONADAS

El jueves por la noche tuve un sueño; bueno, una pesadilla realmente. Me desperté cansadísimo, consecuencia, sin duda, de la intensidad con la que esos pensamientos nocturnos me habían debido de atormentar durante toda la noche.

A primera hora de la mañana no conseguía recordar el sueño. Sabía que algo tenía que ver con uniformes militares, pero no conseguía descifrar el enigma. Ni siquiera tras mi primer café mañanero conseguía recordar de qué se trataba. 

Pensarán mis pocos pero leales lectores que menudas vueltas le estoy dando a un simple sueño, pero es que, primero, soy un tío muy disciplinado y cuando hay que dormir, duermo y no me entero de nada a mi alrededor, de ahí mi extrañeza, y, segundo, sabía que el sueño había sido sobre algo interesante o, al menos, inquietante para mí. 

Bueno, el caso es que había ido olvidando el asunto y mi leal compañero SIMENDEF —que, por cierto, está a punto de pasar a la reserva y otros vendrán que bueno lo harán— consiguió, como todas las mañanas, ponerme las pilas y despertarme del todo.

Así iba pasando el tiempo y a media mañana salí de mi despacho para dar una vuelta por el Museo Militar que tengo la gran suerte de dirigir. Respiro hondo y huelo a historia; esa historia de la Milicia de España que me relaja porque me apasiona y, además, me abstrae del mundo actual haciéndome olvidar lo que tenemos...

En una de las salas me encontré con un compañero del colegio que hacía años que no veía. Me presentó a su mujer y ésta hizo el ademán de darme dos besos, pero de golpe se quedó paralizada y me djo "te iba a dar dos besos, pero como vas de uniforme no sé si es correcto". Por supuesto, le di dos besos y en ese preciso instante fue como si todo ese sueño nocturno pasara como una película por mi pantalla cerebral en décimas de segundo.

Tras charlar un rato, volví a mi despacho, me senté y fui recordando el sueño enteretico, como dicen en  mi tierra. No me extraña que me levantara cansado; lo que no entiendo es que no me levantara de mala uva. O sí...

El sueño consistía en que llegaba a un acto militar en el que, fuera de formación, nos íbamos colocando los militares en el corralillo a modo de tetris intentando guardar la rigurosa antigüedad. No sé ni dónde ni con motivo de qué era ese acto, pero el caso es que había muchas más mujeres militares de las que por proporción suele haber. Empiezo a ver que ya no hay saludo militar, o si lo hay es algo leve y casi disimulado, entre hombres y mujeres y todo el saludo se reduce a dos besos. ¡Dos besos entre militares de uniforme! Menos mal que sólo era un sueño... 

Un coronel dando dos besos a una capitán mientras la llama, por supuesto, por su nombre de pila. Una teniente coronel que le da dos besos a un comandante. Menos mal que sólo era un sueño... 

Como si hubiera sido la formación más rápida del mundo, acababa el acto militar rápidamente y un grupo decidía hacerse una foto de familia con el monumento a los Caídos de fondo y, como si de un equipo de fútbol se tratara, echándose los brazos por encima de los hombros unos de otros, sin importar empleos ni antigüedades. Menos mal que sólo era un sueño... 

Sí, menos mal que era un sueño, porque son cosas que jamás ocurren en la realidad ¿no? No creo que nadie haya visto jamás esa imagen de dos militares de uniforme saludándose con un par de besos, pues no son los adecuados signos externos de la disciplina y de la cortesía militar de los que habla el artículo 52 de las RR.OO para las FAs:

Pondrá gran cuidado en observar y exigir los signos externos de disciplina, cortesía militar y policía, muestras de su formación militar. Se esforzará en poner de manifiesto la atención y respeto a otras personas, sean militares o civiles, en destacar por la corrección y energía en el saludo y por vestir el uniforme con orgullo y propiedad. Tendrá presente que el saludo militar constituye expresión de respeto mutuo, disciplina y unión entre todos los miembros de las Fuerzas Armadas.

Pues eso, que son cosas que nunca ocurren pues todo el mundo sabe que no es muy correcto porque devalúan el significado del saludo militar si se acompaña de dos besos. Hasta la mujer de mi compañero del colegio, una civil que nada sabe de uniformes, dudó si era correcto dar dos besos a un militar de uniforme. 

No sé qué haría si viera un par de militares de uniforme saludándose con un par de besos. Pero ¡bah! qué más da; eso nunca ocurrirá en el Ejército Español porque todo el mundo sabe que es de lo más anti marcial. Sólo pasa en los sueños. 

Si es que ni entre padre e hija se dan dos besos quienes, aunque no lo vistan todos los días, tienen respeto al uniforme y respeto a las formas que materializan externamente la disciplina y el valor de la jerarquía.


Ya puestos, espero no tener ninguna pesadilla con una pareja de militares de uniforme paseando cogidos tiernamente de la mano como si fueran Dora la Exploradora y Hello Kitty.

También es cierto que muchas veces la realidad supera la ficción. Tal es el caso que he recordado mientras escribía, y esto no fue un sueño. Siendo teniente, estaba en una base aérea esperando a que cambiaran las condiciones climatológicas para poder realizar el lanzamiento paracaidista que se había suspendido momentáneamente por exceso de viento. Nos dirigimos unos cuantos a tomar un café a la cantina de la base con el objetivo de hacer tiempo. Al llegar a la puerta la abrí y dos soldados mujeres hicieron el ademán de salir. Se ve que creían que yo les abría la puerta para dejarles pasar. Por supuesto me dispuse a entrar yo y, claro, ellas se quedaron de piedra viendo que no les dejaba pasar. Entonces les dije bastante serio: "igual es que estáis muy acostumbradas a que un teniente os ceda el paso, pero yo no estoy acostumbrado a ceder el paso a los soldados" y entré teniéndose ellas que apartar. Tremenda era la cara de asombro que se le quedó a las dos soldados. No sé a qué estarían acostumbradas, pero está claro que culpa no era de ellas, sino de quien les había acostumbrado a eso. 

Y como todos los sueños tienen moraleja... Seamos serios, joé, y no confundamos los signos externos de la disciplina y de cortesía con las muestras externas de cariño. El moderno cede el paso al antiguo y se saluda militarmente y con estrechón de manos; dejémonos de mariconadas y de querer ser tan guays. 


22 septiembre 2024

ORGULLOSOS DE NUESTRA UNIDAD

 El artículo 48 de las Reales Ordenanzas para las fuerzas Armadas de 1978 decía que "Todo militar se sentirá orgulloso de la unidad en (la) que sirve. Se esforzará en que ésta alcance los más altos niveles de preparación y por ello merezca ser designada para las más importantes y arriesgadas misión". Las RR.OO de 2009 cambiaron el texto, para decir lo mismo, en su artículo 22: El militar velará por el prestigio de las Fuerzas Armadas y por el suyo propio en cuanto miembro de ellas. Se esforzará en que con su aportación personal su unidad, de la que se sentirá orgulloso, mantenga los mayores niveles de preparación, eficacia, eficiencia y cohesión, con objeto de que merezca ser designada para las más importantes y arriesgadas misiones. 

Se escriba como se escriba, está claro que el militar debe estar orgulloso de la unidad en la que sirve. Esto, que parece evidentísimo, no creo que lo sea tanto en muchos casos a tenor del comportamiento de algunos. Y no me refiero al comportamiento en la propia unidad, porque cuando alguien cumple con su unidad no se le puede recriminar que prefiriera estar en otra, me refiero a cuando estando en una unidad uno quiere convertirla en otra copiando cualquier cosa de la unidad que anhela vehementemente. Me explico.

Todos los militares, o la inmensa mayoría, hemos estado en distintas unidades. Unas veces hemos tenido la gran suerte de estar en la que queríamos estar, pero otras, por diversos motivos como ascensos, tiempos máximos, etc, hemos tenido que despedirnos de esa tan querida unidad, "nuestra unidad", y pasar a otra totalmente distinta. Uno puede echar de menos la unidad anterior por innumerables motivos, tanto personales como profesionales, pero debe tener claro que en ese momento todo su esfuerzo tiene que ir encaminado a contribuir a la grandeza de su unidad actual. 

Llegados a este punto estoy seguro de que mis pocos pero leales lectores estarán pensando que no he descubierto la pólvora hoy con estas afirmaciones, pero voy a intentar explicar ciertas actitudes que se dan demasiado frecuentemente y que quedan muy lejos de demostrar orgullo por la propia unidad.

Hay unidades que tienen una personalidad muy particular, una idiosincrasia distinta o, incluso, una aureola tradicional que las diferencian un poco de las demás. Estas unidades suelen marcar con una gran trascendencia a los que por ellas pasan destinados. Uno ahí destinado pensará y actuará como se hace en esa unidad. Está claro que se está sintiendo orgulloso de la unidad en la que sirve.

El problema viene cuando este militar tiene que cambiar de destino y llega al nuevo pensando, actuando e, incluso, usando el uniforme como en su unidad anterior. Se resisten a pensar que ya no están en su antigua unidad y lo único que pretenden es transformar la nueva para que se parezca lo máximo posible a la que él echa de menos, pero en la que no puede estar. Son los que yo llamo los "quiero y no puedo". 

El Ejército Español es, gracias a Dios, muy heterogéneo y tiene las suficientes diferencias en su seno que permiten dar personalidad propia, en mayor o menor medida, a todas las unidades. Sin profundizar mucho, sólo tenemos que echar un vistazo a las distintas tradiciones y a las particularidades en la uniformidad. 

Es precisamente en la uniformidad en lo que primero que se dan a conocer los quiero y no puedo. Cuántos casos conocemos de quien ha copiado las peculiaridades de una unidad para que la suya se parezca (imite) a otra. ¿Eso es estar orgulloso de la unidad en la que sirve o es estar orgulloso de la unidad en la que sirvió por encima de todas las demás, incluso de la suya actual? 

El ejemplo más característico es el de los que han sido legionarios, aunque sea media hora, y ahora van vestidos de caqui, pero no se resisten a ir con la camisa desabrochada. Nunca lo entenderé. ¿Es para hacer que se sepa que ha sido legionario? ¿Es necesario cometer una falta de uniformidad para demostrar que se es esto o aquello? Creo que hay otras características, que no son desabrocharse un botón de la camisa de verano, las que tienen que definir al militar y las que darán renombre a su unidad. Además, creo que no se dan cuenta del flaco favor que están haciendo a La Legión con esa actitud. La Legión es lo que es, con todas sus características, entre ellas la del botón desabrochado de la camisa. Es una seña de identidad del legionario y de la camisa legionaria, no de la camisa caqui —o amarilla grisácea, que es como se llama oficialmente; manda h...—. Si ya no estás en La Legión, por mucho que te duela, no puedes desabrocharte el botón de la camisa.


Otro ejemplo claro es la adopción de las manoplas blancas por algunas unidades que jamás las han usado. En este asunto creo que debemos mirar, sobre todo, hacia algunos antiguos paracaidistas que al llegar a otras unidades han querido mantener el uso de las manoplas y las han convertido en parte de su uniformidad. Así ocurrió en la BRILAT y en la UME, unidades que jamás usaron las manoplas y a las que se les dotó de ellas de forma no oficial ni reglamentada. 

Menos mal que la Instrucción General 03/22 “Descripción y uso de los uniformes y prendas del Ejército de Tierra" ha regulado por fin, entre otras prendas, el uso de las manoplas blancas sólo para unidades legionarias, paracaidistas y... de Regulares. Me quedé sorprendido cuando vi que se les incluía, porque tampoco las habían usado jamás a lo largo de su historia. Por más que veo fotos y vídeos de las diferentes décadas desde su creación, las unidades de Regulares no han usado jamás manoplas blancas, salvo desde hace unos pocos años, cuando seguro que algún antiguo legionario quiso mantenerlas en su nueva unidad para, aunque él no lo hiciera con esa intención, restarle a La Legión una de sus señas de identidad.

Las manoplas han sido siempre características de legionarios y paracaidistas y conforman parte de su propia identidad, ¿no nos damos cuenta de que haciendo que se adopten por otras unidades estamos rompiendo un poco la identidad de las unidades originales en su uso?


¿Y las boinas? ¡Uf!, esto daría para un monográfico. En los años 60 y 70 en España sólo usaban boina los paracaidistas, tanto del ET como del EA, los guerrilleros, los esquiadores-escaladores, los carristas, los pilotos de helicópteros y los infantes de Marina y marineros en su uniforme de campaña y de faena. Es decir, unidades que tenían una identidad muy particular. En el momento de su creación en 1976, la Guardia Real también la adoptó. Progresivamente se fue generalizando hasta que a principios de los 80 la prenda de cabeza general de la tropa del ET volvió a ser la boina caqui en vez de la gorra montañera, como ya lo fue en la década de los años 20 del siglo pasado, a la vez que en la Academia General Militar dotaban a su personal de boina grancé.

Pero como siempre hemos tenido muchos "quiero y no puedo", algunos jefes quisieron que su unidad tuviera también su parte de individualidad —protagonismo— y, en vez de demostrarla derrochando virtudes, valores o hechos memorables, recurrían a darle ese toque especial sólo en apariencia creando una boina de un determinado color que, en ocasiones, no les quedó muy acertado. Así hemos llegado a que ya casi nadie usa la boina caqui de uso general (la caqui con el águila del Ejército) ni, mucho menos, la gorra de plato. Tenemos boinas de color verde, en tres o cuatro tonalidades distintas, grancé, rojos, negro, azul también en varias tonalidades, marrón, gris, amarillo, color arena y seguro que algún color más que se me olvida. Quedan muy pocas unidades que usan la original boina caqui y la gorra de plato y de esas pocas que quedan, le quitan el emblema del Ejército y le ponen el suyo propio; así mola más... En resumen, que la excepción se ha convertido en regla y la regla es ya, tristemente, una excepción.

¿Y todo esto por qué? Pues porque si cada uno, de verdad, se sintiera orgulloso de la unidad en la que sirve, no necesitaría copiar nada de los demás.

Para terminar quiero tener en cuenta un ejemplo de todo lo contario a lo que estamos tratando hoy. La División Acorazada Brunete N.º 1 nació en 1943 y su primer jefe, el almeriense Gral. Rada que, por cierto, fue el primer jefe en desembarcar en Alhucemas en 1925 al mando de la VI Bandera de La Legión, adoptó una prenda de cabeza que permitiera el uso adecuado de los cascos de intercomunicación y transmisiones que necesitaban los carristas. Así se creó la boina negra de carrista con alas horizontales, como se ve en las siguientes imágenes:


En 1981 la DA Brunete tuvo una participación relevante en los sucesos del 23-F y el gobierno de turno quiso cambiar la imagen de aquella unidad cuyos miembros habían salido en telediarios y periódicos en el Congreso o en RTVE tocados con esa característica boina. Al nuevo jefe de la Brunete, Gral. Pedrosa, le propusieron que mantuviera la boina negra, pero con caída del ala hacia el lado izquierdo; vamos, como la que llevaban los paracaidistas. Don Prudencio Pedrosa, que fue combatiente paracaidista en IFNI y que mandó la BRIPAC, se negó rotundamente porque la boina negra con caída del ala hacia la izquierda era una de las señas de identidad de los paracaidistas y cuentan que dijo literalmente "quien quiera llevar la boina como los paracaidistas, que pida destino a paracaidistas", preservando una de las identidades de la Brigada Paracaidista. De modo que se adoptó la boina negra, color clásico de las unidades acorazadas de la mayoría de países, pero con caída del ala hacia la derecha:

Gral. Prudencio Pedrosa Sobral

A pesar de ello, tras la revolucionaria y en gran medida desafortunada normativa de uniformidad de 1986, se eliminó esta boina dotando a las unidades acorazadas y mecanizadas de una boina como la paracaidista:


Aunque me he centrado en aspectos de la uniformidad de épocas más o menos recientes, seguro que también ocurría esto hace siglos, por lo que me imagino que fue lo que ocurrió cuando alguien decidió que las unidades de marinería de la Armada, no las de Infantería de Marina, también tuvieran escuadras de gastadores en sus desfiles, aunque jamás existieran los gastadores en los buques de guerra...

En resumen, sintámonos orgullosos de la unidad en la que servimos, con sus peculiaridades propias sean o no tan vistosas como las de otras unidades, y dejemos de querer ser como otros. 






26 mayo 2024

DESMONTANDO MITOS (V). Paradas y desfiles.

Últimamente asisto invitado a bastantes actos organizados por otros ejércitos —mayormente por la Armada y en menor medida por el Ejército del Aire (y del Espacio*)— y siempre pienso lo distintos que somos los tres ejércitos españoles en las formas desarrollar las paradas militares. Es evidente que lo que a mí me resulta extraño será equivalente a lo extraño que le resultará a un marino nuestra forma de hacer las cosas. Lo que está claro es que no existe una regla común y que todos podríamos aprender algunas cosas de los otros, porque siempre se pueden ver cosas que tienen su lógica y que otros no practicamos o las hacemos de distinta manera. Hasta aquí todo normal.

En estos actos siempre pienso que es normal que cada ejército tenga sus propias peculiaridades derivadas de su idiosincrasia, de su tradición o, incluso, de su distinta estructura orgánica. Pero cuando veo un acto nuestro pienso que lo que no es normal es que en el mismo ejército, con unas normas perfectamente definidas, se desarrollen a veces actos tan distintos. Para mí la explicación está clara: hay tres cosas que a la inmensa mayoría se la traen al pairo, que son la logística (sobre todo el mantenimiento preventivo), la uniformidad y el Orden Cerrado. Eso sí, luego todos queremos tener nuestro material operativo, vacilar de uniforme y ver unos magníficos vídeos de nuestra unidad desfilando. 

Repito, una vez más, que la intención de estos DESMONTANDO MITOS no es hablar de cosas que se hacen incorrectamente aún sabiendo que se están haciendo mal, como puede ser llevar prendas de uniformidad no reglamentarias —¡ay! esas dichosas botas civiles con el uniforme— o cambiar la forma de hacer algunos movimientos de Orden Cerrado porque así molan más, sino que es hablar de situaciones incorrectas porque hay una falsa creencia —mito— de que están bien como están. Por eso debe quedar claro que no es cuestión de criticar, sino más bien cuestión de conocer el porqué de las cosas, conocimiento que ahorraría muchas de estas situaciones anómalas.

El primer mito que hay que desmontar, por afectar a los tres ejércitos —dos ejércitos y una armada que dicen algunos marinos—, es el del orden de las unidades cuando participan varios ejércitos en una parada o desfile. Cuando en el desfile del Día de las FAs o en el del Día de la Hispanidad vemos que las unidades de la Armada desfilan las primeras de cada agrupación (con la Guardia Real siempre en cabeza, por supuesto),  hay quien dice que es porque la Armada tiene ese privilegio por no sé qué real orden (o por un pasaje del Antiguo Testamento llegará a inventarse alguno), pero no, no es así. Las antiguas Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas de 1978 contemplaban este asunto, que actualmente queda recogido en las Reales Ordenanzas del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire, tras su actualización de 2009 con rango de orden ministerial, en sus respectivos artículos 426, 598 y 464 con el texto: 

"Cuando concurran Fuerzas de más de un Ejército dentro de lo señalado en el artículo anterior y siempre ocupando el puesto de cabeza la Guardia Real, el Ejército que organice el desfile o parada cederá el puesto preferente a las Fuerzas participantes de los otros dos, cuyo orden relativo será inverso al de la entidad de las Fuerzas que participen".

Como el desfile del Día de las FAs y el de la Hispanidad siempre los organiza el ET, pues... blanco y en botella. 

Sin embargo, hay que observar otra situación que no es del todo correcta, como es colocar las unidades por antigüedad del ejército. Cuando, por ejemplo, la Armada organiza un acto, y en base a lo estipulado en sus propias RR.OO, no deben formar primero el ET, luego la ARM y por último el EA, como veo tan frecuentemente en arriados o izados de Bandera, sino que la última unidad debería ser la de la Armada por ser el ejército organizador.

En cuanto a los actos propios del Ejército de Tierra, es difícil hacer una norma perfectamente definida que sirva para cualquier unidad porque una parada militar puede variar mucho si forma una batallón solo, un regimiento con dos batallones, o una brigada. También puede variar si cada batallón forma con su Escuadra de Gastadores o únicamente forma una escuadra. Y, por supuesto, varía dependiendo de la situación, la amplitud y la disposición del patio, plaza o lugar donde se lleve a cabo la parada militar. Pero hay unos mínimos comunes que no son —o no deben serlo— alterados por ninguna de las anteriores circunstancias.

Vamos a hablar, pues, de lo que está perfectamente definido en la Instrucción General 01/17 CEREMONIAS Y ACTOS MILITARES DEL EJÉRCITO DE TIERRA y en las dos publicaciones generales de orden cerrado, la PG-01 ORDEN CERRADO INDIVIDUAL y la PG-02 ORDEN CERRADO. UNIDADES. Para quien forme parte de la Fuerza Terrestre, conviene saber que existe la norma FT 124/18 ASPECTOS RELACIONADOS CON ACTOS, CEREMONIAS Y FORMACIONES que aclara muchas cosas.

¿Y por dónde empezar? Pues qué mejor que empezar por el principio. Y el principio es el toque de Escuadra, seguido por el de Compañía para terminar, antes del inicio de la parada militar propiamente dicha, en el toque de Batallón y el toque de Llamada. O al menos esto es lo que dice la  IG 01/17, instrucción general que tiene el gran olvido, en su Anexo I, de no contemplar el toque de Llamada a banda, toque imprescindible para que la Banda y la Música ocupen su puesto en formación para, desde allí, interpretar el de Batallón y Llamada. 

El caso es que yo creo que por desconocimiento del verdadero significado de los toques militares, se ha generalizado demasiado que las unidades formadas para entrar al patio están a discreción hasta, incluso, iniciado el toque de Batallón y Llamada, momento en que, los algo más cumplidores mandan estar en descanso y solo algunos mandan firmes, que es la posición en la que se debe escuchar el toque tanto los que están en formación como los militares fuera de formación. 

Para quien no esté demasiado familiarizado con los toques militares le recomiendo que eche un vistazo al artículo que escribí hace meses sobre los TOQUES DE ORDENANZA,

Después de entrar al patio, explanada o recinto donde tenga lugar la parada —yo lo resumiré llamando patio de armas, que es el nombre más tradicional y más militar— lo normal es alinear las unidades y dar novedades a sus respectivos jefes y éstos al jefe de la línea. Este momento puede ser algo ordenado y militar o puede ser un caos desordenado y muy al estilo Pancho Villa. Hacerlo ordenado consiste en usar todos la misma frase para dar novedades y en hacerlo simultáneamente de cabeza a cola (escuadra, banda, música, 1ª compañía, 2ª compañía, etc) y hacerlo desordenadamente consiste en que cada jefe usa una frase distinta para dar las novedades y lo hace cuando tiene a su unidad lista, sin tener en cuenta el cacao que se forma cuando son muchos los que dan las novedades y coinciden dos a la vez dando voces, o uno (el más educado) se tiene quedar parado y callado en medio esperando a que acaben los demás, etc. Seamos ordenados, señores, que somos militares. 

Después toca pasar al orden de parada, movimiento que se hace a paso ordinario o a paso ligero según la unidad y que en algunas tomó hace años la costumbre de, para que quedara más bonito y todos hicieran media vuelta a la vez, quedarse dando la espalda hasta que todos han terminado su movimiento y entonces hacer todos media vuelta. Vale, tan chulo y tan coordinado que hasta la IG 01/17 llegó a contemplarlo, pero... ¿a nadie salvo a mí le parece ridículo ver a los jefes de compañía y de sección dando la espalda al frente de la formación mientras esperan a que las planas mayores lleguen a su puesto tras hacer un recorrido más largo? Creo que esto debería ser una cuestión para hacer por compañías y no toda la unidad a la vez.

Luego, llega prepararse para recibir a la Bandera, en su caso. Por cierto, hago un inciso aquí para decir que, cuando no está la Enseña Nacional en formación y aún no ha llegado la autoridad que va a presidir el acto, el jefe de la línea puede perfectamente mandar a discreción (sin hablar, por supuesto) si la espera está siendo más larga de lo prevista. En una ocasión, con motivo de la celebración de un San Fernando, lo mandé en la BZAPLEG y los que me lo discutieron aún no han podido demostrarme que lo hiciera mal.

Como decía, para recibir a la Bandera hay que tener dos cosas en cuenta: una, que para mandar los movimientos para armar los fusiles hay que dar tiempo para evitar que caigan machetes al suelo por las prisas, y dos, que la Bandera debe ir siempre, salvo porque el viento lo impida, a la cuja y con su escolta sobre el hombro. Aprovecho para decir que, sin embargo, en los desplazamientos de la Bandera sin Himno Nacional ni la fuerza en presenten, la Bandera va al hombro y la escolta con el fusil al brazo.

A continuación hay que recibir a la autoridad que preside el acto, para lo que hay que ordenar los movimientos de armas y las entradas a la música con la suficiente antelación para que la autoridad no tenga que esperar en el podio a que empiece a sonar el Himno Nacional o la Marcha de Infantes —lo de hacer esperar al jefe, aunque muy extendido en el mundo político actual, no es de recibo entre militares—. En el momento de dar novedades el jefe de la línea debe desplazarse acompañado sólo por el cornetín de órdenes, salvo en unidades que, por su tradición particular, están autorizadas a ir acompañados por el guion de la unidad (Legión y Paracaidistas). En este desplazamiento no pasa nada si se va un poco rapidito, porque... vaya tela la parsimonia de algunos.

A propósito de las novedades, hay una cuestión que me hace añorar los tiempos en los que a nadie se le ocurría deshacer el saludo antes que el superior al que se estaba saludando. Es de las cosas que se aprendían durante la primera semana de primero de academia. Actualmente, y viendo lo que se ve, parece ser que debe haber alguna norma que a mí se me escapa que dice que el subordinado debe deshacer el saludo antes que el superior. Igual es que tengo un falso mito creyendo que hay que esperar a que el superior deje de saludar primero... 

Durante el desarrollo de una parada militar hay otros muchos mitos, como el de estar al orden de parada durante todo el desarrollo del acto. La IG 01/17 especifica en su Anexo I, el de la secuencia de una formación y consideraciones a tener en cuenta, que solo se está al orden de parada para recibir a la Bandera, para recibir a la autoridad y para la revista; el resto se debe estar al orden de línea. Además de ser lógico porque es la forma en la que el jefe de línea esté centrado y pueda ejercer mejor el mando, así se contempla también en el apartado 2.2.b. FORMACIONES EN LÍNEA de la PG-02 que dice que el orden de parada es sólo una variante de la línea de batallón, que es la formación básica. Otra cosa es que las dimensiones o forma del patio de armas obligue a emplear siempre el orden de parada, pero no debe ser el caso general. Es decir, si hay espacio para que se pueda desarrollar el acto con normalidad, al acabar la revista hay que volver al orden de línea.


Y ya que hablamos del ejercicio del mando en una formación, llego a la pregunta del millón de este asunto: ¿cuando forma una unidad aislada (batallón, regimiento o brigada) puede mandar la línea el jefe de esa unidad? Mi respuesta es rotunda: NO. A pesar de que hasta hace no muchos años era impensable tener que hablar de esto porque era algo tan evidente como que amanece todos los días, voy a tratar de explicarlo, aunque me va a ser difícil convencer a muchos ya que se ha impuesto excesivamente que el jefe esté en formación. Espero no perder amistades.

Supongamos una brigada en formación. ¿Quién la manda? ¿El General o un coronel? Nunca veremos a un general mandando una formación dejando a la autoridad que preside ahí solo en la tribuna el pobre hombre. Entonces, si forma un batallón aislado ¿por qué sí puede estar el jefe de ese batallón en formación? Hay varios aspectos en la normativa de los que se desprende que cuando una unidad forma aislada el jefe de esa unidad debe estar junto a quien preside, no en formación, independientemente de que entre el jefe y la autoridad esté presente algún mando orgánico intermedio.

Si el jefe de ese batallón está en formación ¿quién acompaña a la autoridad hasta llegar al patio? ¿Va por el cuartel él solo o le ponemos a un rebajado para que le acompañe? Creo que no queda muy militar eso de "mi General, le espero a las 12.00 en el patio de armas.; ya si eso se va usted dando un paseo para allá". 

Dice la IG 01/17 que a continuación, la Autoridad pasa revista a la Fuerza acompañada por la Autoridad Militar de superior categoría que ejerza mando orgánico sobre ella, por el Jefe de la Fuerza y por el cornetín de órdenes. (El Jefe de UCO no acompañará en la revista si está presente alguno de sus superiores de la cadena orgánica). Es decir, si es un batallón el que forma, la autoridad irá acompañada por el jefe de la división, de la brigada, del regimiento o, si no es ninguno de esos casos, por el jefe del batallón; vamos, el de nivel más alto que esté en la cadena orgánica, y luego va el que manda la formación y el cornetín. En ningún momento se contempla que el jefe de la unidad está en formación. Solo se contempla que si hay algún superior de la cadena orgánica, el jefe del batallón no acompañará, pero no deja la posibilidad de que esté en formación. Y aquí no vale eso de que como preside el jefe de la división y está presente el jefe de la brigada, pues yo me meto en formación con mi batallón y si el de la división pregunta algo que le responda el de la brigada, aunque yo sea el responsable de esa unidad. Tampoco se contempla en ninguna norma que sea opcional que esté en formación o no dependiendo de si está presente un mando orgánico intermedio.

Y yo me pregunto por qué el JEMAD no desfila en cabeza de todos los desfiles de las FAS y de la Hispanidad y solo se limita a acompañar al Rey. Cada empleo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, para lo bueno y para lo malo.

Y hay más mitos, como el de que aún hay quien no sabe que desde 2017 la voz de FUEGO para la descarga de fusilería tras el toque de Oración debe darse una vez finalizada la música, no coincidiendo con el final de ésta. Igual que tampoco saben muchos que la compañía que debe hacer la salva debe ser la más próxima al monolito y apuntando en esa dirección.

O también, que muchos no saben que cuando se desfila con el arma al brazo el sable debe ir en posición de marchar y no al hombro (por ejemplo en dislocaciones para el desfile cuando se sale a paso ordinario). 

O que cuando desfila una compañía con Bandera, el capitán de la compañía, que acompaña a la Bandera, no debe hacer vista a la derecha, como tampoco lo hace el acompañante y la escolta cuando la Bandera desfila en columna de batallón.

O que tampoco mucha gente conoce que la nueva PG-02 contempla que las compañías de a seis ya no están constituidas por dos secciones de a tres, sino por tres secciones de a dos y, por consiguiente, deben llevar tres jefes de sección (apartado 2.2.a.(3).).

Batería del RAAA 73 de a seis con tres jefes de sección, cumpliendo la PG-02.

O que la cuja de la bandolera de la Bandera siempre va en el costado derecho, pero las de los guiones y banderines deben ir en el costado izquierdo o derecho dependiendo de si los que portan fusil lo llevan sobre el hombro o sobre el hombro derecho, respectivamente, para que el braceo sea con el mismo brazo para todos.

Y el mito que no logro entender y no sé cómo ha podido establecerse tanto es cuando llega el acompañante de la Bandera (ayudante se llama), se sitúa delante para saludar y al incorporarse al costado de la Bandera, en vez de irse directamente al costado izquierdo de ésta, se va al derecho y pasa por detrás. Me dicen los jóvenes oficiales que lo hacen para no pasar por delante de la Bandera. Amosaver, calamar, ¿si te vas al lado izquierdo pasas por delante de la Bandera pero si te vas hacia el derecho no?

En fin, que ya es tarde y en algún momento habrá que cortar este asunto, porque materia hay para seguir un buen rato.

*N. del A. Me niego a llamarlo Ejército del Aire y del Espacio hasta que una ley modifique la Constitución que, en su artículo 8, dice que las Fuerzas Armadas están constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire; así, a secas. Un Real Decreto no puede modificar ni una coma de la Constitución. Pero claro, ya sabemos que ahora se lleva mucho el porque yo lo valgo...

12 mayo 2024

DESMONTANDO MITOS (IV). Orden cerrado colectivo.

 A pesar de que el domingo pasado terminé mi artículo diciendo que esta semana hablaría de paradas y desfiles, no va a ser así porque me he dado cuenta de que hablé de Orden Cerrado a nivel individual y, por tanto, habría que continuar con el Orden Cerrado a nivel colectivo, que también tiene mucha miga y mucho mito.

Como en el individual, empezamos por lo más simple: recordando ese momento inicial de nuestra vida militar en el que aún sin uniforme nos hacían formar y nos enseñaban el firmes y el descanso y que por ir todavía de paisano terminaban la orden con la voz ejecutiva de YA. Ese tan manido YA, cuyo uso no tiene ninguna base reglamentaria en Orden Cerrado y ya no se hacen los ejercicios para los que estaba establecida esa voz ejecutiva. Me refiero a las antiguas tablas de gimnasia tan de la época de la instrucción de la Tropa de reemplazo.

Las tablas de gimnasia, y posteriormente los ejercicios de entrenamientos de fuerza, estaban reguladas por el manual de Instrucción Físico-Militar y consistían en ejercicios en los que con sincronización de orden cerrado se realizaban ejercicios de fuerza o de elasticidad, con o sin armas, dirigidos por el mando y ejecutados por toda la unidad a la vez acompasando todos los tiempos.

Tabla de gimnasia del Ejército Español.

Brazos extendidos arriba con flexión de tronco adelante y atrás. 20 repeticiones. Al ejercicio. ¡YA! Ésta, que podía ser una cualquiera de las órdenes que se daban en los ejercicios de las tablas de gimnasia demuestra cómo y para qué se daba la voz ejecutiva YA. Pero claro, como siempre digo, en este nuestro querido Ejército se lee poco y muchos hacen las cosas de una forma sin analizar su porqué y entonces nos encontramos que se ha generalizado, siempre que se va en ropa de deporte, el uso de la voz ejecutiva es YA. 

El vigente manual de Instrucción Físico-Militar MI-003 (Tomo I) dice en su apartado 7.5.a.(1) sobre las clases de mando con la voz que el instructor indica el nombre del ejercicio y los ejecutantes lo inician a la voz de “Ya”, siguiendo el ritmo del propio ejercicio. 

Firmes, ¡ya!, alinearse, ¡ya! o de frente ¡ya!, aunque se vaya en chándal o en pantalón corto, son órdenes de Orden Cerrado, por lo que son un gran error, ya que en ningún reglamento de Orden Cerrado, ni actual ni antiguo, se contempla esta voz ejecutiva para cuando no se va de uniforme. Es decir, si se hacen ejercicios en los que hay que coordinar un movimiento en instrucción físico militar, se debe decir YA para empezar ese ejercicio, pero cuando se forma una unidad militar y se dan órdenes de Orden Cerrado, se debe usar siempre la voz ejecutiva reglamentaria de MAR —aunque su pronunciación haya derivado en AR, ARI, AY, EIN, IN y demás sonidos guturales, algunos de ellos rozando el ridículo—.

N.del A. He de reconocer que no conozco a nadie que diga MAR, ni yo mismo. Ni mi padre, que ingresó en el Ejército en 1948, jamás había conocido a nadie que lo pronunciara tan reglamentariamente. Igual va siendo hora de cambiarlo ¿no?

El hecho de conocer el porqué de las cosas facilita mucho su ejecución y, sobre todo, su mando. Está claro que todo el que manda ha pasado en algún momento de su vida por ser mandado. Pero en Orden Cerrado hay veces que pienso si alguno ingresó ya con estrellas o con galones y jamás ha formado parte de la masa porque no es posible que haya olvidado totalmente cómo se ejecutan las órdenes cuando se está siendo mandado. Pasa mucho cuando no dan casi tiempo entre la voz preventiva y la ejecutiva en el armen y en el envainen. ¿Tan difícil es darse cuenta de que sacar el machete y encastrarlo en el fusil requiere su tiempo? 

¿Y cuando se alinea la compañía? Hay quien cree que entre el alinearse y la voz ejecutiva los guías de cabeza alinean la fila automáticamente o algo así, porque inmediatamente dan la ejecutiva y ya está todo mal ya que si los guías están aún alineando la fila, los de detrás es imposible que alineen bien las hileras hasta que terminen los de delante.

Por cierto y hablando de alineaciones. Un mito mitísimo es el de decir que se debe uno alinear, en la fila, mirando al de su derecha cuando para que la alineación sea perfecta debe alinearse con el de la derecha y con el anterior a éste. Del primero verá más parte, pero del segundo debe ver lo que más sobresalga de él (mano con el fusil sobre el hombro cuando se va desfilando, la cara, la visera de la gorra, etc). Una línea recta se define por dos puntos, si yo me sitúo veinte centímetros retrasado respecto a mi compañero estaré siempre alineado. Incluso si me pongo detrás e él estaré alineado con él por una recta. Pero para que una fila de nueve hombres está alineada todos ellos se deben integrar en una misma recta, por lo que tendrán que tener una referencia con el anterior al de su lado. No sé si he sabido explicarme, pero esta es la causa de que en la inmensa mayoría de los casos las compañías desfilen con la parte izquierda retrasada.

Las alineaciones son un mundo muy complejo y no se les da la suficiente importancia, sobre todo con la unidad en movimiento desfilando. Es muy triste cuando en un vista a la derecha la compañía pasa por delante de la tribuna en oblicuo. Y cuando van de a nueve, pues... bueno, se puede medio entender derrochando benevolencia, pero cuando van de a tres y son incapaces de ir alineados tres tíos es que el problema de base es muy gordo. Por cierto, aún hay quien no sabe que de a seis y de a nueve la hilera de la derecha sigue mirando al frente en el vista a la derecha (la izquierda en el vista a la izquierda), pero cuando se va de a tres la hilera de la derecha (o de la izquierda) gira la cabeza y sólo la mantiene al frente el guía de cabeza de esa hilera. Sí, escuadras de gastadores y planas mayores incluidas, aunque a algunos os extrañe (PG-02. ORDEN CERRADO UNIDADES. Apartado 3.1.d).

Y las alineaciones tienen su situación especial en las variaciones, momento en el que nos solemos olvidar de que hay que ir alineado y siempre será el guía exterior de cada fila el que marcará la alineación. Actualmente la PG-00 dice que será la hilera central la que seguirá describiendo el arco con la misma velocidad, siendo la parte interior la que acortará el paso y la exterior la que lo alargará un poco. Creo que es un error describirla así en esta forma actualmente reglamentaria  y era más razonable como lo reflejaba el anterior reglamento de orden cerrado de unidades (RE7-011) en el que marcaba que era la hilera exterior la que mantenía la velocidad y las interiores reducían el paso progresivamente. Actualmente se obliga a que la hilera exterior alargue la zancada y, como el jefe de la compañía va a su paso normal, pues va a lo suyo y al final los de la hilera del extremo van corriendo, con el consiguiente mal efecto estético que hace visto desde fuera. Esta es una de esas cosas que se han cambiado para que lo que se hacía mal ya esté bien hecho haciéndolo igual.

En este momento de la variación surge también una situación que llega al absurdo con el braceo de los oficiales o jefes de compañía y de sección. Que en una variación haya que dejar de bracear tiene su explicación en que se hace para no dar con el puño al de delante en las filas interiores cuando el fuelle es muy cerrado y están casi pegadas las filas en el interior del arco. Por eso no tiene ningún sentido ese mito que se viene viendo desde hace unos pocos años por el que los jefes de compañía y de sección dejan de bracear y pegan las manos al cuerpo durante la variación. Vamos a ver, calamar, ¿para qué dejas de bracear? ¿Vas a darle a alguien? Si no llevas a nadie a menos de dos pasos a tu alrededor y además no subes el brazo hasta la horizontal. En fin, que me parece muy ridículo ver eso.

Decía al principio que hay veces en las que parece que el que manda se olvida de cuando iba en la masa de la compañía. Las variaciones es uno de estos casos. No falla, capitán que hace una variación y en cuanto él la termina empieza a acelerar porque se le va la compañía de delante, es fracaso seguro porque los de la cola, que tienen las piernas más cortas por ser más bajos, tienen que salir corriendo para mantener las distancias. Por eso es fundamental el truco de pegarse bien a la compañía de delante antes de una variación y dejar que se vaya la de delante al terminarla nosotros. Se da la variación despacio y los pobrecillos de la cola no tendrán que salir corriendo para mantener la distancia. Si, además, los últimos llevan placa, tubo, afuste de mortero o radio, sin bracear, les costará mucho más aún alargar el paso.

Y se asegura el caos cuando se sale a paso ligero haciendo una variación. Algunos creen que el paso ligero es carrera de maricón el último y salen dando unas zancadas tremendas. Como, además, cada vez se tiene menos voz enérgica de mando —debería estudiarse más alemán y menos inglés— la cola no suele oír la voz ejecutiva y sale cuando ve que las filas anteriores van saliendo. Como son los más bajitos —y siguen teniendo las piernas igual de cortas que en el párrafo anterior—, pues tienen que salir corriendo como buenamente pueden que es, generalmente, sin marcar el paso de los tambores. Y no falla una cosa, la compañía que está justo delante de la tribuna es la que cuyo capitán más rápido sale y peor sale su compañía. Es matemático.

A propósito del paso ligero, también hay que mencionar a los que corren como patos, pisando con el talón o con toda la planta de la bota en vez de con la puntera. Patos totales. Qué rabia me da eso por la falta de marcialidad que desprenden. Luego también tenemos el otro extremo, los que quieren levantar tanto las rodillas para demostrar su marcialidad que tiene que ir acompasándose con los brazos de forma extremadamente forzada. Si van sin fusil parecen ventiladores con los brazos y algunos casi se caen hacia atrás y si van con fusil llevan tal movimiento de hombros que parecen querer desfilar en la Pasarela Cibeles. Hay que pisar con la puntera y levantar las rodillas con chulería, pero sin exageración anti natural.

Lo que más claro tengo después de tantos años dedicándome a mandar Orden Cerrado (trece años instruyendo a paracaidistas me enseñaron mucho) es que para que algo salga bien debe estar bien mandado. La voz de mando es fundamental. No se trata de desgañitarse al mandar, se trata de mandar enérgicamente, con contundencia. La orden estimula el espíritu del soldado y éste se pone tenso para cumplirla. El soldado debe tener la cara tensa, la espalda recta, el pecho fuera, el culo prieto, la boca cerrada y respirar por las orejas. Para eso hay que mandarle con energía, con mucha energía. 

Repito lo que tantas veces digo: no valen los mediocres que se conforman con ser los mejores en algo, hay que querer ser el mejor en todo o, al menos y como decía la Doctrina antigua sobre la Infantería, un conjunto equilibrado de capacidades medias. Sé que no será popular lo que voy a decir, pero si bien es cierto que al que no sabe inglés le faltan cualidades para mandar una unidad, también lo es que le faltan a quien no tiene una enérgica voz de mando. 



05 mayo 2024

DESMONTANDO MITOS (III). Orden Cerrado Individual.

 A riesgo de ser pesado, pero teniendo en cuenta que desmontar mitos da para muuuuuucho, hoy El Furriel intentará desmontar algunos mitos sobre el Orden Cerrado individual. Antes de empezar la retahíla de incomprensibles situaciones que se ven en el día a día, convendría dar un repaso al artículo del pasado mes de julio sobre las generalidades del Orden Cerrado centrándonos en aquella idea de "no vale eso de que nosotros nos preparamos para la guerra. Eso lo pueden decir los mediocres que son incapaces de ser buenos en todo y que se conforman con querer ser buenos sólo en una parte de sus cometidos. Para ser el mejor soldado de la Patria, hay que querer ser bueno en todo, incluido en el Orden Cerrado".

Debemos tener presente también que no se trata de sacar defectos, sino de describir posiciones que no se ajustan a los reglamentado sin saberlo (o sin querer saberlo) y que se han convertido en un mito, es decir, en una creencia de que es así como se deben hacer las cosas.

Este tema da para mucho, pero iremos paso a paso y empezaremos por lo primero que nos enseñaron en nuestro primer contacto con la Milicia incluso antes de pasar por el Almacén de Vestuario a recoger nuestros uniformes. El FIRMES ha sufrido una evolución con los años que ha derivado, muchas veces, en una extraña postura a la que no tengo ni idea de cómo se ha llegado y de cómo es posible que se mantenga con toda naturalidad como si fuera una forma correcta de estar en esta posición. La  PG-00 ORDEN CERRADO explica perfectamente cómo debe adoptarse esta posición, tal como se muestra en la siguiente imagen:

De todos los principios que el reglamento dice que deben observarse al adoptar la posición de Firmes, destacaremos dos: 

- Las puntas de los pies, simétricamente abiertas, para que éstos formen un ángulo de unos cuarenta    y cinco grados.

- Las manos, entreabiertas, con las palmas hacia adentro, tocando con la punta del dedo índice la costura del pantalón o sitio análogo. Los dedos, semiflexionados y unidos, salvo el pulgar, que estará  naturalmente extendido, estableciéndose un ligero contacto entre las yemas de éste y del índice.

Como una imagen vale más que mil palabras, pondré algunas fotos de casos que nos chocarán porque jamás habremos visto casos de estos... seguro.

  
  

En las tres imágenes anteriores se aprecia que los brazos caen con naturalidad sin llevar la mano al costado o, cuando sí están en su lugar, lo están con las uñas hacia atrás. La última, la de los brazos caídos sin llevarlos al costado, refleja un defecto muy corriente que da imagen de poca marcialidad. Igual de corriente es juntar las punteras de las botas haciendo desaparecer el ángulo de 45º que deben formar, dando más aspecto de bailarina que de soldado:



Con el arma al brazo se tiende a veces a exagerar la forma de colocar el fusil. La PG-00 lo deja muy claro en la primera foto, pero a pesar de eso se ve demasiado frecuentemente la posición de las otras dos fotos en las que se encoge el brazo elevando demasiado el fusil rompiendo la estética de toda la unidad con unos fusiles más altos que otros (además de un innecesario cansancio del brazo).



También la posición de DESCANSO se ha convertido en un mito.  La PG-00 explica cómo debe ser: "Sin modificar la situación del pie izquierdo ni la dirección del pie derecho, se llevará éste atrás y un poco a la derecha, de forma que los talones queden a un pie de distancia, manteniendo las piernas extendidas con naturalidad, cargando el peso del cuerpo por igual sobre ambos pies y conservando la línea de los hombros al frente. Simultáneamente, la mano izquierda, entreabierta, se colocará delante del cuerpo con la palma hacia él; sobre su dorso se pondrá la palma de la mano derecha con los dedos unidos, rodeando el borde inferior de la mano, en tanto que los brazos permanecen caídos por su propio peso". Podemos observar en demasiadas ocasiones el mito de que el descanso se hace con los dos pies a la misma altura y que los brazos quedan encogidos a la altura del ceñidor (y a veces incluso por encima de éste). Lo mismo ocurre con armamento actualmente, porque es más difícil que ocurra con el CETME C o el mosquetón, ya que al tenerlo apoyado por su cantonera en el suelo no queda más remedio que echar el pie derecho atrás (si se hace  bien el movimiento, claro).





Nunca he podido soportar ver al soldado-niñera, el que acuna el fusil con los brazos como si de un bebé se tratara. Esta moda de hacer así el descanso ha llegado a cuajar tanto que en mis últimos destinos en unidades de la Fuerza he intentado corregirlo, pero me costaba conseguirlo porque al minuto volvían por querencia a la misma posición de brazos encogidos. 

Creo que la mayoría de estos mitos son un problema de base, ya que en muchos casos no son vicios adquiridos con el tiempo, sino aprendidos así desde el primer momento en el centro de formación o academia. Y creo firmemente que es así porque muchos de estos mitos se ven en las propias academias actualmente; es decir, hasta los profesores creen que se hacen así las cosas. 

Es el caso que me ocurrió al llegar destinado a una unidad en la que se usaba el sable al ascender a Comandante. Como en todos mis empleos de oficial había estado en La Legión y en Paracaidistas no recordaba los movimientos con el sable, pues desde mi Entrega de Despachos en la AGM sólo lo había usado para los arcos de sables en las bodas, por lo que me cogí el entonces Reglamento de Orden Cerrado en vigor y refresqué los movimientos.

El primer día que cogí al Batallón para una sesión de Orden Cerrado me di cuenta de que todos los tenientes y un par de capitanes hacían el descanso como los marinos, es decir, con el sable casi vertical. Al decirles que colocaran bien el sable en la posición de descanso —la hoja apoyada sobre el antebrazo izquierdo—, me dijeron que en la academia se lo habían enseñado así. Y debe ser verdad, porque rápidamente me fui a buscar vídeos de YouTube de juras de Bandera y entregas de despachos y realmente la mayoría de los protos tampoco apoyaba la hoja del sable sobre el antebrazo. En resumen, que alguien ha creado un mito que se ha institucionalizado, pero al que nadie ha puesto solución.

"A partir de sable “al hombro” se adoptará la posición de “descanso sin armas”, salvo que la mano izquierda queda sobre la derecha, la hoja descansa por el filo, en su parte media, en el brazo izquierdo..."


En cuanto al saludo haría falta un monográfico para describir las innumerables y casi todas erróneas formas de saludar. De hecho, ¿hay alguien que salude de forma totalmente correcta...? 

"Se levantará rápidamente la mano derecha extendida y con los dedos unidos hasta que las yemas de los tres dedos centrales toquen el extremo derecho de la visera o parte análoga de la prenda de cabeza. El codo se flexionará y separará del cuerpo adelante y a la derecha lo suficiente para que la mano y el antebrazo queden en línea y con una inclinación de unos cuarenta y cinco grados".


Y otro aspecto del que hay que hablar es la flexión de la rodilla ante la salida a paso ligero. Antiguamente se flexionaba la pierna izquierda tras la voz preventiva de de frente paso ligero, pero la actualización del Reglamento de Orden Cerrado de no recuerdo si 1996 o 1997 la modificó pasando a ser la rodilla derecha la que debía flexionarse. Y tiene su lógica porque si vamos a salir corriendo echando el pie izquierdo adelante lo natural es apoyar el peso del cuerpo sobre la pierna derecha en posición de empezar una carrera. En carreras si salimos con el pie izquierdo, la pierna adelantada y flexionada es la derecha. 

Bueno, pues aún hay algunos, muchos de los cuales no habían nacido o al menos no habían hecho ni la Primera Comunión en 1997 cuando se modificó esto, que siguen flexionando la pierna izquierda. ¿Motivo? Pues que en España se lee poco. Lo mismo que leen poco los que siguen ordenando a cubrirse —también cambiado por alinearse en aquel mismo reglamento— o siguen dando novedades de cubierta y alineada la compañía sin novedad, que ya es casi como dar novedades en castellano antiguo o en latín.

Seguro que el lector podría encontrar más cosas de las que hablar hoy y aquí, pero yo creo que esas otras cuestiones podrían ser catalogadas como errores y defectos en su ejecución más que como mitos.

La semana que viene hablaremos más de Orden Cerrado; más concretamente del referido a los desfiles y paradas militares, que ahí sí que hay mucho mito pues la normativa no está excesivamente clara en algunos casos.

28 abril 2024

DESMONTANDO MITOS (II). Uniformidad.

Decía el domingo pasado en DESMONTANDO MITOS (I) que hay cada vez más situaciones, dichos, acciones o ideas totalmente asentadas y normalizadas que se dan por buenas y por verdaderas cuando realmente no lo son y que uno de los aspectos en los que se dan mucho los mitos es en la uniformidad y en la policía del personal militar. Ya hablé de la policía y hoy toca hacerlo de la uniformidad. 

¡Ay! la uniformidad, nunca  bien definida y comprendida. La uniformidad, que no encierra mérito cuando la confección y el diseño nos son gratos y llevaderos. La uniformidad, que reviste su verdadero valor cuando la ignorancia aconseja lo contrario a lo que se nos manda, cuando el capricho pugna por levantarse en íntima rebeldía o cuando la arbitrariedad o el error van unidos a la permisividad del mando.

Pero concretamente ¿qué es la uniformidad? Pues es la cualidad de que todo sea uniforme, igual, idéntico, coincidente, consonante y homogéneo, lo que en demasiadas ocasiones dista mucho de ser lo que se ve por ahí; en ocasiones por desconocimiento de las normas (les importan un bledo) y muchas veces "porque yo lo valgo". Y es que gusta demasiado por aquí, al igual que pasaba en el ejército de Pancho Villa, ser diferentes y querer tener cada uno su punto particular cuando viste uniforme. 

Uniforme quiere decir una forma, todo de la misma forma. ¿Será este el motivo de que cada vez se tiene más la puñetera manía de llamar traje al uniforme militar como queriendo autojustificarse de que un traje no tiene por qué ser uniforme? ¿O el motivo de llamar traje al uniforme es que cada vez nos volvemos más civilacos y vamos dejando de usar el adecuado vocabulario militar? El traje es lo que llevan los civiles; los militares usamos uniforme (aquí iría un taco y el emoticono de cabreado).

Sobre las numerosas alteraciones con las que se tunea el uniforme podríamos estar hablando durante semanas; por este motivo y porque desgraciadamente ya me voy quedando sin fuerzas y empiezo a tirar la toalla en mi pretensión de que se use el uniforme con corrección, haré un breve resumen de los casos más sangrantes que me hacen daño a la vista cuando los veo, a ver si hubiera suerte y sirviera para que, al menos los que desconocen la norma rectificaran sus faltas de uniformidad. Sé que los del "porque yo lo valgo" ni leerán este incómodo artículo.

Para que no se me diga que hablo de normas que igual están ya derogadas, me voy a remitir a las últimas normas en vigor, tanto a la Orden Ministerial de Uniformidad para las FAs de 2016 como a un par de instrucciones generales del Ejército de Tierra de 2022.


PRENDA DE CABEZA

Empecemos de arriba abajo. En los últimos años ha aparecido de golpe una sorprendente moda de no descubrirse en el interior de un edificio. Aunque es algo muy generalizado, en La Legión es más acusado. Recuerdo más de una vez, al llegar los nuevos tenientes y sargentos procedentes de la academia, verlos en el pasillo esperando para presentarse con la teresiana en la mano. Al decirles que pasaran a mi despacho aparecían con la teresiana puesta en la cabeza. Al preguntarles si en la academia no les habían enseñado cómo presentarse a un superior en su despacho con la gorra en la mano me decían que "es que nos han dicho que en La Legión siempre se entra cubierto en los despachos". ¿De dónde habrá salido ese absurdo y falso mito? 

La Instrucción General 03/22 “Descripción y uso de los uniformes y prendas del Ejército de Tierra" dice en su apartado 9.12.1 que "como norma general, se permanecerá cubierto en el exterior y descubierto en interiores, se esté o no armado. En los actos que incluyan formaciones y se realicen en interiores, todos los asistentes se mantendrán cubiertos como si fuera en el exterior". Queda claro, si bien es cierto que esta IG modifica que en interiores se esté descubierto cuando se va armado, pues hasta 2022 se permanecía cubierto en interiores cuando se portaba arma larga (no, la pistola no se incluía).

Sobre el mito de que en La Legión se entra cubierto en los despachos, recuerdo el caso de un joven oficial que, por destino, fue a despedirse del General Jefe de la BRILEG y tuvo el valor de entrar en el despacho con la teresiana puesta. Anda que tardó mucho el General en decirle que qué carajo hacía cubierto en su despacho.


EMBLEMAS EN LAS SOLAPAS

Otro aspecto importante es la posición de los emblemas de las armas en la solapa de la guerrera o de la camisa de manga corta. El emblema debe ir horizontal y no alineado con el borde exterior de la solapa y sólo en la gabardina el emblema va inclinado, como muestran las siguientes imágenes extraídas de la IG 02/22 "Emblemas, divisas y distintivos en el Ejército de Tierra":




Ejemplo de emblemas mal colocados

PISACORBATAS

El pisacorbatas también es un complemento a destacar. No debe ser visible, salvo en la modalidad B del Uniforme de Trabajo, es decir, cuando se va en mangas de camisa con corbata. "El pasador de corbatas solo será visible con el uniforme de trabajo modalidad “B”, colocándose horizontal y a media altura de los bolsillos de la camisa. En él se ostentará el mismo emblema que le corresponda al portador para uso en las solapas del resto de uniformes, no pudiéndose portar otro distintivo o escudo".


 

CEÑIDOR 

El ceñidor de gala es también objeto de un uso no demasiado adecuado. Debe ir "descansando sobre los ganchos y con la hebilla entre el tercer y el cuarto botón de la guerrera caqui y entre el quinto y séptimo en la azul. Deberá ceñirse lo justo para que se mantenga horizontal, sin formar pliegues o arrugas en la guerrera". Cuando se incumple esto se da un aspecto bastante poco marcial.

En cuanto al de tropa, hay también un absurdo e infundado mito por el que algunos (muchos en algunas unidades concretas) creen que la tropa sólo usa el ceñidor de cuero negro para gala en formación, viendo en demasiadas ocasiones a algunos sin él yendo de gala. En la siguiente imagen se ve un caso que compendia él solito un montón de faltas de uniformidad además de no portar el ceñidor de gala, como son los emblemas de las solapas torcidos, las cruces del Mérito Militar repetidas o el sable de suboficial (recuerdo el artículo sobre el sable).


Podría seguir escribiendo durante horas sobre este asunto, como por ejemplo los pantalones súper arrugados en los tobillos que dan aspecto más de Cantinflas que de aguerrido militar, los complementos que se ponen algunos en el uniforme de etiqueta sobre todo en las bodas porque mola más, la creencia de que la mujer puede llevar indistintamente pantalón o falda con el uniforme azul de etiqueta cuando sólo puede llevar falda con este uniforme, el súper antirreglamentario grupo sanguíneo bordado en la cinta de identificación (galleta, para los que no leen las normas) del uniforme de campaña, las botas de campaña atadas con unos grandísimos lazos tipo Laura Ingalls en la Casa de la Pradera, las también antirreglamentarias botas civiles con el uniforme de campaña (punto 7.1 de la IG 03/22), etc.

Y ya si me pongo a escribir las formas de denominar a los uniformes, ya no acabo en toda la noche. ¿Tan difícil es aprenderse que una cosa es el tipo de uniforme y otra muy distinta la modalidad? No sé cuántas veces habré visto escrito en una norma o invitación para un acto: "Uniformidad. Modalidad A". Cuando leo eso no me queda más remedio que preguntarme si es uniforme de diario, de gala o de especial relevancia. Sé que es la modalidad A, es decir, de invierno, pero no me aclara nada más. Sabemos que en el ET da igual modalidad A, B o C en el uniforme de gala o en el de especial relevancia, pero resulta que, por ejemplo, los Cuerpos Comunes sí tienen diferencia entre una modalidad u otra en estos uniformes. De todas formas, lo que hay que especificar es el tipo de uniforme más que la modalidad, ya que ésta va marcada por el Comandante Militar de cada provincia según la época del año.

Que esa es otra, no podemos ir en manga corta (modalidad C) a un acto en el que los civiles asistan con chaqueta y corbata por mucho que en nuestra provincia ya estemos con uniformidad de verano. Así lo dice la IG 03/22 en su punto 8.4: "Con carácter general, se usará en sus modalidades “A” o “B” en los actos sociales civiles y ceremonias religiosas en las que proceda una vestimenta formal y en los de carácter castrense de cierta relevancia cuando por estar prevista la asistencia de autoridades civiles e invitados se tenga la certeza de que estos vestirán traje, o de forma expresa se exija el traje oscuro, independientemente de la modalidad estacional que rija en el lugar.

Y el tema estrella creo que es el del uso de los distintivos, tanto de permanencia, de título o de mérito que, o hay demasiado desconocimiento, que no creo porque es algo de lo que se habla mucho, o, simplemente, la gente pasa "porque yo lo valgo". Para hablar sobre los distintivos se necesita un monográfico que ya llegará.

21 abril 2024

DESMONTANDO MITOS. (I) Aspecto Físico.

La Real Academia Española (de la Lengua) dice en su tercera acepción que un mito es una invención, una fantasía. Vista esta definición no cabe duda de que el militar español es un gran forjador de mitos.

Hay cada vez más situaciones, dichos, acciones o ideas totalmente asentadas y normalizadas que se dan por buenas y por verdaderas cuando realmente no lo son. Y creo que el motivo es el desconocimiento del porqué de las cosas, el desconocimiento de lo que está reglamentado o ambas cosas. En el primer caso, hablamos de falta de interés por nuestra historia, por nuestras costumbres, por nuestra tradición y por conocer el fondo de las cosas; se investiga y se profundiza poco y nos alicatamos lo que va para el examen y listo. En el segundo caso estamos hablando no ya de investigar y profundizar, sino de que nos cuesta mucho hasta simplemente leernos normas, instrucciones o reglamentos cuando tratan de cuestiones que no nos interesan demasiado. 

Mis compañeros y, sin embargo, amigos y quienes han estado a mis órdenes y, a pesar de ello, siguen leyendo este blog, saben que siempre he sido un quisquilloso con estas cosas. Hay muuuuchos mitos en el día a día cuartelero y hoy vamos a ver algunos de ellos, pero teniendo en cuenta que ni están todos los que son ni son todos los que están. 

Uno de los aspectos en los que se dan mucho los mitos es en la uniformidad y en la policía del personal militar. Este es, por supuesto, el segundo caso, el de no leernos las normas porque no nos interesan demasiado. Pero, en defensa de quienes desconocen muchas de estas cosas, hay que decir que la normativa sobre uniformidad es muy farragosa con órdenes ministeriales, normas, instrucciones e, incluso, órdenes directas por simendef que obligan a tener almacenada una gran cantidad de documentos que, muchas veces, amplían o derogan parcialmente los anteriores por lo que si no eres un friki de la uniformidad es cierto que es difícil estar al día al no saber ya qué está en vigor y qué no.

En cuanto al aspecto físico nos podemos encontrar el caso, por ejemplo, de las pulseras. Este ejemplo no es uno de los casos en los que la normativa es ambigua, ya que está perfecta y claramente recogido en la Norma General 3/96 de Policía y Aspecto Físico del Personal Militar del Ejército de Tierra. En ella queda clarísimo que el hombre no puede llevar pulseras vistiendo uniforme, pues en su apartado 7.3 dice que se podrá usar una pulsera discreta y que no cuelgue (solo personal femenino). Ahora, que tan de moda está que los tíos lleven pulseritas, es de lo más habitual ver esta falta de policía y cuando se lo dices a alguno te mira con cara de qué está diciendo este dinosaurio. También es cierto que he de reconocer que últimamente ya no llamo la atención a nadie por eso no vaya a ser que, a pesar de su barba y de que mea de pie, me diga que le acoso porque se siente mujer...


Luego está el caso de quien sólo atiende a la norma cuando le conviene, como es el caso del pelo recogido en forma de coleta o trenza. Si bien es cierto que la NG 3/96 dice que, en el caso de la mujer, para actividades de Instrucción y Campaña o deportivas, el pelo podrá llevarse recogido en forma de coleta o trenza, existe una modificación a esta NG que dice que para actividades deportivas, se autoriza el pelo recogido en forma de coleta o trenza, cuya longitud no sobrepase la altura de la axila. Es decir, ya no vale lo de ir con coleta para instrucción y campaña, sino sólo para actividades deportivas. 






Pero también es cierto que este de la coleta es uno de esos casos farragosos en los que si buscas en la normativa te encuentras el documento original de 1996, y hay que irse a la Normativa del ET en la Biblioteca Virtual para encontrar el escrito (un antiguo mesincet) del 2º JEME del 21NOV12 en el que se difundía el anexo con la modificación a esta NG. Aún así hay quienes dicen que si no llevan coleta no se pueden poner el casco, pero claro, es que ya la misma norma dice que su longitud y peinado será tal que permita la correcta colocación de la prenda de cabeza y resulta que el casco... es prenda de cabeza. 

Sobre esto del pelo de las mujeres también están los que creen que debe ser del color natural de esa persona y que no puede estar teñido pues así lo interpretan de la NG cuando dice que el pelo será de color natural, pero la misma modificación aclara que el pelo será de un color natural, o sea, que puede ser pelo rubio aunque se sea morena y lo que no se puede es llevar el pelo azul, rojo o morado.

También sobre los tatuajes hay bastante confusión. Los tatuajes están permitidos y es un mito eso de que no se pueden llevar en partes visibles del cuerpo cuando se va de uniforme (brazos en uniforme de verano o piernas en uniformidad de deporte). La NG 3/96 no habla nada de tatuajes, pero un oficio de SEGENEME de 21MAY01 amplía esta norma general añadiendo un apartado sobre tatuajes autorizando el uso de los realizados con antelación a su ingreso en filas. También se autorizan los realizados con posterioridad al ingreso en filas, siempre que no contengan expresiones o imágenes contrarias a los valores de la Constitución, autoridades, virtudes militares o desdoro para el uniforme. Queda claro todo, salvo qué es desdoro para el uniforme, que me parece que es algo demasiado subjetivo.


En resumen, que la NG 3/96 da mucho juego a la hora de entretenerse viendo los mitos que hay sobre el aspecto físico en cuanto al pelo, al color de uñas, a la forma de los pendientes, a las patillas, a las barbas, a los anillos o a las gafas de sol.

También existen mitos en cuanto a la uniformidad propiamente dicha, como por ejemplo la colocación de distintivos de cursos, permanencias o mérito, que muchos se los ponen donde les da la gana, aún conociendo perfectamente las normas de uniformidad, y otros muchos ejemplos de los que hablaré otro domingo.