21 julio 2024

EL CREDO LEGIONARIO

 En el Ejército Español hay una serie de normas morales que, unas con más tradición que otras, unas con más acierto en su redacción que otras y unas mucho más motivadoras que otras, buscan ser la guía espiritual sobre la que fundamentar los valores y la idiosincrasia de cada unidad. Muy de moda se ha puesto en los últimos quince o veinte años inventarse decálogos que en su mayoría, siento decirlo, infunden bastante poca motivación. Y es que redactar un credo, un ideario o un decálogo no lo puede hacer cualquiera, porque luego el resultado es el que es.

Para mí, como es obvio —lo siento, pero es mi blog—, hay tres que están a otro nivel, como son principalmente el Credo Legionario y el Ideario Paracaidista, seguidos muy de cerca por el Decálogo del Cadete. Auténticos catecismos de la Milicia.

Y, aunque mi corasón partío legionario-paracaidista no pudiera decantarse por otros códigos morales, no hay que olvidar que el Credo Legionario lo escribió el Teniente Coronel Millán-Astray, fundador de La Legión, el Ideario Paracaidista lo escribió el Teniente Frías O´Valle, héroe de Ifni, y el Decálogo del Cadete lo escribió el General Franco, fundador de la Academia General Militar en su tercera época. Es decir, como decía al principio, un código moral no lo puede escribir cualquiera y está claro que los tres mencionados no eran, ni mucho menos, unos cualesquiera. Sabían lo que escribían porque lo habían sufrido en el momento culmen en el que se debe hacer gala de los valores militares: el combate.

Los dos primeros, el Credo Legionario y el Ideario Paracaidista, son los de mayor carga moral, redactados de una forma muy militar que solo los militares podemos entender y querer. Prueba de ello es que desde fuera, pero también desde dentro del Ejército, se ha pretendido cambiar su redacción para hacerla más políticamente correcta y en el caso del Ideario Paracaidista, del que hablaré la semana que viene, lo consiguieron.

Primer emblema del Tercio de Extranjeros

El Credo Legionario nació con La Legión. Fue Millán-Astray quien lo plasmó en su libro La Legión, en 1923, cuando el Tercio estaba ya perfectamente consolidado y cuando en sólo tres años había ya causado sensación en el mundo entero por su arrojo y valentía. Pero también por su mística que, aunque aún joven, determinaba ya el espíritu de una unidad especial, muy especial. Tan es así que el texto no se divide en artículos, sino en espíritus porque el Credo es precisamente eso, espíritu.

En el libro La Legión, el Fundador habla así del Credo Legionario:

Es la base espiritual de la Legión, médula y nervio, alma y rito de ella.

La Legión es también religión y sus oraciones están en él comprendidas: las del valor, compañerismo, amistad, unión y socorro, marcha, sufrimiento, endurecimiento a la fatiga, compañerismo ante el fuego, y las cardinales: Disciplina, Combate, Muerte y Amor a la Bandera.

Escrito en momento de exaltación del entusiasmo y de la fe, no tiene el más leve pulimento literario. Surgió espontáneo, como si dictásemos unas instrucciones cualesquiera; sentíamos La Legión, pensamos en el espíritu militar y en el de sacrificio. Queríamos que rindiesen culto al Honor militar y al Valor militar y que, sugestionados con estos sentimientos, vencieran el instinto y no temiesen la muerte.

Y queríamos también dictar las austeras reglas de la hermandad que iba a nacer, para que fuera: militar, guerrera, heroica.

Si tenemos en cuenta que Millán-Astray era un ferviente católico y observamos la estructura del Credo, podemos afirmar que está escrito a semejanza de los Diez Mandamientos de la Ley de Dios. Esos doce espíritus son en realidad diez mandatos que acaban con dos proclamas. Redactado con el estilo de las Reales Ordenanzas de Carlos III, del Credo Legionario emana el espíritu de los grandes héroes y el anhelo de alcanzar las glorias de aquellos heroicos Tercios de la Infantería Española que dominaron Europa durante casi un siglo y medio.

El Credo Legionario constituye la base moral de La Legión y está inspirado en el bushido, el código de conducta de los samuráis cuya mística tanto influyó en Millán-Astray para fundar el Tercio de Extranjeros. Con él quería establecer una serie de sentencias muy simples y de fácil entendimiento para cualquier legionario que debían servir como base espiritual de La Legión, ayudando así a conformar su espíritu de cuerpo. Está claro que consiguió una fuerza con una alta cohesión y dispuesta a combatir sin miedo a la muerte. 

El texto original que redactó Millán-Astray decía así:

El Espíritu del Legionario

Es único y sin igual, es de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta.

El Espíritu de Compañerismo

Con el sagrado juramento de no abandonar jamás un hombre en el campo hasta perecer todos.

El Espíritu de Amistad

De juramento entre cada dos hombres.

El Espíritu de Unión y Socorro

A la voz de “A mí La Legión”, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pide auxilio.

El Espíritu de Marcha

Jamás un legionario dirá que está cansado hasta caer reventado; será el Cuerpo más veloz.

El Espíritu de Sufrimiento y Dureza

No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño; hará todos los trabajos: cavará, arrastrará cañones, carros; estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden.

El Espíritu de Acudir al Fuego

La Legión, desde el hombre solo, hasta La Legión entera, acudirá siempre donde oiga fuego; de día, de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello.

El Espíritu de Disciplina

Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir.

El Espíritu de Combate

La Legión pedirá siempre, siempre, combatir sin turno, sin contar los días, ni los meses, ni los años.

El Espíritu de la Muerte

El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

La Bandera de la Legión

La Bandera de La Legión será la más gloriosa, porque la teñirá la sangre de sus legionarios.

Todos los Hombres Legionarios son bravos

Todos los hombres legionarios son bravos; cada nación tiene fama de bravura; aquí es preciso demostrar qué pueblo es el más valiente.

Es importante comentar que el Espíritu de Marcha fue así redactado originalmente por el Fundador, pero sin tener claro ni cómo ni cuándo, se añadió "... y resistente", quedando como se recita desde tiempos que nadie recuerda: "Jamás un legionario dirá que está cansado hasta caer reventado; será el Cuerpo más veloz y resistente". Como en tantas cosas, hay varias teorías de por qué y cuándo se añadió "y resistente", pero ninguna con base documental ni rigor histórico.

Como tampoco tiene base documental ni rigor histórico el mito de que en 1923 el Teniente Coronel Valenzuela distribuyera entre sus legionarios una nota en la que añadía un nuevo espíritu a los doce que ese mismo año había escrito Millán-Astray. El conocido como El Espíritu del Pelotón de Castigo decía así

Sufrir arresto en el pelotón es un derecho del legionario que pecó militarmente; derecho que no debe desposeérsele ni con indultos ni atenuaciones y, mientras que ejerce este derecho y paga sus deudas, ha de tener el orgullo de buen pagador, que cuanto más plenamente realice el pago más se despliega de sus faltas; que al terminar su correctivo deja de pesar sobre él, puesto que lo liberó pagando su justo precio. Nuestra raza no ha muerto aún.

El caso es que no existe documento alguno en el extensísimo archivo histórico de La Legión que corrobore esta leyenda de la que, si fuera cierta, supongo que habría quedado alguna de esas notas que dicen que Valenzuela entregó a sus legionarios. En definitiva, jamás ha sido oficial ese decimotercer espíritu.

En cuanto a La Bandera de La Legión, originalmente se escribió "será la más gloriosa porque la teñirá la sangre de sus legionarios". Hubo una época en la que se decía "es la más gloriosa porque está teñida con la sangre de sus legionarios" en base a que otra leyenda cuenta que tras la entrega de la primera Bandera Nacional a La Legión el 5 de octubre de 1927, la reina Victoria Eugenia consideró que las bajas legionarias hasta la fecha la hacían merecedora de tal modificación. El caso es que sea como sea, actualmente se recita de nuevo como lo fue originalmente porque el "será" es un mandato: será siempre la más gloriosa, como también lo es "trabajará en lo que le manden", "cumplirá su deber" o "defenderá al legionario que pida auxilio", por ejemplo.

5 de octubre de 1927. La Reina Victoria Eugenia entrega la primera Bandera a La Legión en Dar Riffien

Pero como decía al principio, el Credo Legionario sufrió odios desde fuera del Ejército e, incluso, envidias dentro de la propia Institución. A finales de los años 90 (sobre 1997 más o menos) una concejal del Ayuntamiento de Ronda denunció el anacronismo y la exaltación de la violencia en el Credo además de su estilo franquista ¿? cuando lo oyó en un acto del Tercio Alejandro Farnesio, 4º de La Legión, en Montejaque. No era nueva esa cantinela pues ya en los 80 había una voluntad política de cargarse a La Legión justificándola, entre otras cosas, con el Credo Legionario, que no le gustaba a los políticos.

El caso es que el entonces JEME, Teniente General Faura —aún no existía el empleo de General de Ejército— decidió modificar él mismo, de su puño y letra, el Credo Legionario atreviéndose a modificar lo que Millán-Astray había escrito setenta y cinco años antes. Recuerdo perfectamente el día en el que el General Zorzo, Jefe de la Brigada de La Legión, nos reunió a todos los Oficiales en el salón de actos para comunicarnos, con un cabreo descomunal, que el JEME le había dado la orden de que desde ese momento se recitara el nuevo credo. Éste constaba de diez artículos —ya no se llamaban espíritus, claro— de los que algunos, muy pocos, habían quedado igual, a otros se les modificó su redacción y dos se suprimieron directamente. No recuerdo qué espíritus del Credo estaban en cada caso porque el recorrido de aquel invento fue tan corto como la distancia hasta la puerta de salida del salón de actos. No es que incumpliéramos la orden, por supuesto que no —cumplirá su deber, obedecerá hasta morir— simplemente desde ese momento ordenábamos a nuestros legionarios recitar únicamente los espíritus que no habían sido modificados. Poco a poco tan impopular orden perdió fuerza por sí sola y, gracias a Dios, pasó a ser una triste anécdota.

Cada espíritu del Credo tiene relación con una actividad distinta de la vida cotidiana del legionario, pero para mí hay tres que son los que considero que más levantan el espíritu y más carga moral tienen cuando los legionarios formados gritan con todas sus fuerzas el Espíritu del Legionario, el Espíritu de la Muerte o La Bandera de La Legión. Es un chute de Milicia en vena prácticamente inigualable.


20 de septiembre de 2022, mi último aniversario fundacional de La Legión con la camisa verde.



14 julio 2024

A LOS NUEVOS OFICIALES Y SUBOFICIALES

 En estos días se están celebrando las entregas de Reales Despachos a los nuevos oficiales y suboficiales de las Fuerzas Armadas. Tras cinco y tres cursos, respectivamente, varios centenares de jóvenes han alcanzado, por fin, sus anheladas estrellas de teniente y galones de sargento. Cronológicamente es el tercer día significativo en la vida del militar en cuanto a su época académica, tras la noticia del ingreso en la academia y la posterior jura de Bandera. 

El viernes asistí invitado a la entrega de despachos en la Academia General del Aire. Mientras los nuevos tenientes iban pasando a recoger sus Reales Despachos yo pensaba en el fondo del significado de este acto y me hacía la pregunta de si realmente la estancia en la academia les había aportado los conocimientos necesarios para desarrollar con éxito la profesión militar. No cabe duda de que la respuesta es que no, y no porque el actual sistema de enseñanza sea malo, que lo es, sino porque de siempre, tanto en la vida militar como en la civil, cuando de verdad se aprende es cuando se empiezan a poner en práctica las ligeras nociones teóricas sobre la profesión recibidas en la academia o en la universidad (en la academia Y en la universidad para los oficiales del actual sistema).

No voy a hablar hoy de las demostradas carencias militares del actual sistema de enseñanza, pero sí me voy a atrever a dar unos consejos a los jóvenes tenientes y sargentos a los que les pueda llegar este blog, que nació, entre otras cosas, para enseñar a las nuevas generaciones el porqué de tantas cosas en la Milicia.

No considero que sea el más idóneo para dar consejos, pero lo que está claro es que no todos los que pueden dar buenos consejos escriben blogs de pensamiento militar. 


Tuve la gran fortuna de ser hijo de una buena persona y buen militar, tal como me han dicho tantas veces muchos de los que estuvieron a sus órdenes en las distintas unidades en las que estuvo, y la gran parte de lo que soy se lo debo a él porque a mí me gustaba preguntarle y a él le gustaba contarme. Desde niño nuestras conversaciones sobre Milicia eran interminables. 


Y en cuanto a lo que me enseñó para el ejercicio de mi profesión todo lo resumía en "ten siempre presente el artículo del Cabo". Para él el ejercicio del Mando consistía simplemente en aplicar el artículo del Cabo en todos los órdenes de la vida militar. Y se ve que no iba desencaminado porque lo que en las Reales Ordenanzas de Carlos III hasta las RR.OO para las FAs de 1978 era el artículo del Cabo, pasó a convertirse en las nuevas RR.OO de 2009, con ligeras variaciones más políticamente correctas, en la definición del ejercicio del mando:

Artículo 5 de las RR.OO de Carlos III de 1768:

El cabo, como jefe más inmediato del soldado, se hará querer y respetar de él; no le disimulará jamás las faltas de subordinación. Infundirá en los de su escuadra amor al oficio y mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones. Será firme en el mando, graciable en lo que pueda, castigará sin cólera y será medido en sus palabras aun cuando reprenda.

Artículo 65 de las RR.OO de 1978:

El cabo, como jefe más inmediato del soldado o marinero, se hará querer y respetar de él; no le disimulará jamás las faltas de subordinación; le infundirá amor al servicio y mucha exactitud en el desempeño de sus obligaciones; será firme en el mando, graciable en lo que pueda y será comedido en su actitud y palabras aun cuando sancione o reprenda.

Artículo 53 de las RR.OO para las FAs de 2009:

El militar que ejerza mando se hará querer y respetar por sus subordinados; no les disimulará jamás las faltas de subordinación; les infundirá amor al servicio y exactitud en el desempeño de sus obligaciones; será firme en el mando, graciable en lo que pueda y comedido en su actitud y palabras aun cuando amoneste o sancione.

En resumen, algo tan simple como el artículo del Cabo que servía de guía a los oficiales y suboficiales durante tanto tiempo, se convirtió oficialmente en la definición del ejercicio del mando. Ni grandes tesis sobre liderazgo ni profundos y sesudos estudios de grandes estrategas; para el militar español el ejercicio del mando siempre fue cumplir el artículo del Cabo.

Este es, para mí, el más principal consejo: aplica día a día el artículo del Cabo. Luego ya dedicarás el tiempo necesario al resto de artículos de las RR.OO, a la organización, la táctica, la logística, los procedimientos, los idiomas, la geopolítica y estrategia, etc, pero siempre, siempre, actúa haciéndote querer y respetar por tus subordinados, etc, etc, etc.


Pero debes tener en cuenta que lo que es simple en cuanto a su redacción no es fácil en su cumplimiento. Siempre se habla del arte de la guerra porque no es una ciencia y es, sobre todo, un arte en el que conjugar muchos conocimientos, habilidades, aptitudes, actitudes, valores, etc. Creo que debería hablarse también del arte del mando porque no es fácil ser firme en el mando mientras se es respetado por los subordinados. 

La disciplina es un valor ejercido y exigido en múltiples ámbitos de la vida, ya sea en el terreno empresarial, artístico, deportivo, científico, estudiantil, etc.  Pero en el Ejército la disciplina reviste su verdadero valor cuando va acompañada de vocación, honor, valor, sacrificio, compañerismo, espíritu de unidad y, sobre todo, amor a la Patria. No olvides que lo que nos hace diferentes es ese conjunto de valores por los que la disciplina por sí sola no es identificativa nuestra, al igual que el resto tampoco lo son por sí solos. 

La disciplina hay que asumirla y hacerla propia, acatando las órdenes con la confianza de que quien las da, sabe darlas. No busques explicación a las órdenes. Cuando no las entiendas, cúmplelas; nunca sabes qué razones llevan al jefe a darlas. Cuando des órdenes querrás que se cumplan sin necesidad de dar explicaciones. Por eso es disciplina.

Quiero hacer hincapié en la vocación. La vocación, contrariamente a lo que se afirma generalmente, no es innata. La vocación se adquiere, se aumenta y se mejora. Existe una pequeña vocación cuando uno decide elegir la carrera de las armas, pero esa vocación es muy superflua y sólo guiada por un aspecto muy simple a causa del desconocimiento de lo que es verdaderamente la vida militar. La vocación tiene que ser trabajada y esto se consigue con verdadera voluntad de aprender y de vivir la Milicia con cada vez más alma. Esto se consigue leyendo cualquier texto de temática militar, hablando frecuentemente de asuntos del servicio, estudiando y profundizando en cualquiera de la inmensa variedad de aspectos que nos ofrece la Milicia. La odiosa frase tan usada de "así desconecto del cuartel" no es más que una muestra de desidia militar y de falta o ausencia de vocación. Así lo dice el artículo 72 de las actuales RR.OO:

El militar cuyo propio honor y espíritu no le estimulen a obrar siempre bien, vale muy poco para el servicio; el llegar tarde a su obligación, aunque sea de minutos; el excusarse con males imaginarios o supuestos de las fatigas que le corresponden; el contentarse regularmente con hacer lo preciso de su deber, sin que su propia voluntad adelante cosa alguna, y el hablar pocas veces de la profesión militar, son pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas.

En cuanto a la vida cotidiana, y teniendo en cuenta que se sale de la academia con bastante poca idea, no vayas de chulito por la vida creyendo que tus dos estrellas o tus tres galones dorados te dan la sabiduría absoluta. Confía en la experiencia de tus subordinados y aprende de ella. Dales la responsabilidad que merecen, pero no más; no descanses tu responsabilidad en ellos. Tampoco seas demasiado madre parturienta eximiéndoles de la responsabilidad que les corresponde. Exígete a ti tu responsabilidad, pero no dejes de exigírsela a tu subordinado. No confundas echar una mano a un subordinado con hacer su trabajo. Cada uno somos responsables en nuestro escalón jerárquico de forma perfectamente definida. Tú tienes tu responsabilidad y tus subordinados tienen las suyas. Echar una mano en lo que puedas está bien, pero no dejes que esa mano haga que la responsabilidad pase a tu espalda automáticamente. Cada uno tiene su responsabilidad, igual que tus jefes tienen la suya y te exigirán a ti la tuya. No confundas el ser querido por tus subordinados y ser graciable en lo que puedas con el colegueo

En este punto los Suboficiales que proceden de Tropa y llegan destinados a una unidad en la que estuvieron antes tienen que ser verdaderos artistas para conseguir ser firmes en el mando con quienes fueron sus compañeros y, en muchos casos, buenos amigos. Si estás en ese caso, no te va a ser fácil hacerlo bien. Tendrás que tener muy claro cuál es tu puesto y cuál tu responsabilidad y, como la amistad no está en absoluto reñida con la subordinación, deberás hacerles ver a tus amigos cuál es la nueva situación. Pero lo que jamás deberás hacer es estar sólo preocupado por hacerte querer y ser graciable, olvidando tu responsabilidad como cuadro de mando y tu obligación de ser firme en el mando; entre otras cosas porque la responsabilidad te la van a exigir a ti, no a tu subordinado-amigo. Son tus subordinados-amigos, precisamente, los que tienen que demostrarte su amistad porque de su actuación depende tu prestigio y el de la unidad que mandas.

Sea cual sea la situación, debes sentirte orgulloso de la unidad en la que sirves. Tienes que estar convencido de que tu unidad es la mejor y por eso estás en ella. Todo tu esfuerzo y tu trabajo bien hecho dará prestigio a tu unidad y eso te dará prestigio a ti. Pero también tienes que estar orgulloso de que el Ejército Español tenga otras unidades que, llegado el momento, combatirán codo con codo con la tuya, como probablemente haya pasado en alguna ocasión a lo largo de la larga historia militar de España. 

Preocúpate de tu personal, tanto en las vicisitudes especiales de su vida personal como en el estado de su instrucción, y del material y equipo asignado a tu unidad. Nunca olvides que una unidad es lo que son sus personas y tampoco olvides nunca que el mantenimiento te permite la operatividad de los medios para un eficaz empleo y que el empleo eficaz de los medios te permite cumplir la misión. Con estas dos premisas tendrás asegurado del 90 % del éxito de tu trabajo.

En cuanto a cómo afrontar la vida militar en el futuro y cómo desarrollar tu carrera con cursos, destinos, etc, poco te puedo decir. Como por suerte o por desgracia ya estoy en tiempo de descuento, sé que ya no me afecta el nuevo estilo de vida miliar. Por eso pocos consejos quiero darte en este aspecto porque mi concepto de lo que debe ser el resto de la carrera profesional según van pasando los años y van alcanzándose empleos ya no es válido. Mi concepto de qué es y qué importa de un militar ya no es el concepto de los planes de personal que os van a afectar a vosotros. Por ejemplo, ya no está de moda el pecho lleno de chapas de cursos operativos y permanencias en unidades cañeras mediante los que el uniforme se convierte en tu currículum. Ahora se lleva otro tipo de militar cuya experiencia en unidades pasa a un segundo plano y del que se valoran otras cualidades más genéricas, aunque, incomprensiblemente, luego te bombardean con el concepto de liderazgo. Se limita tanto el tiempo de mando que esa experiencia deja de serlo para ser sólo tiempo acumulado. 

Y, para finalizar, no te olvides nunca de tu familia. Cuando vayas a pedir un curso o una vacante piensa detenidamente qué les va a suponer a ellos. Ser familia de un militar es duro, por lo que si están a tu lado y te apoyan, no se lo pongas más difícil de lo que ya aguantan. Busca el equilibrio entre lo que quiere tu corazón y lo que aconseja tu cabeza, pero no debes hacer sólo caso a tu corazón. Te aseguro que a mí me ha dado buen resultado.

Siéntete orgulloso de ser militar; y además, demuéstralo. Ser militar no es un trabajo, un oficio o una profesión, es una forma de ser de la que deriva una forma de vida.

Mucha suerte.

07 julio 2024

CASCO AZUL, SOLDADO ESPAÑOL (y III)

Decía la semana pasada en CASCO AZUL, SOLDADO ESPAÑOL (II) que en esa época de 1993 la tensión se vivía constantemente en cualquier lugar y momento de la zona de responsabilidad del SPABAT (Spanish Battalion, o contingente español) porque tanto los croatas como los musulmanes nos hacían la vida imposible en las respectivas áreas que controlaban porque les impedíamos sus desmanes, mientras los serbios no paraban de bombardear con morteros y artillería tanto a unos como a otros. Y nosotros en medio de aquel fregao.

Pero teníamos algo a nuestro favor que no tuvieron ejércitos de otros países que tuvieron muchos problemas en el ejercicio de sus cometidos como fuerza de interposición. Nuestro carácter hispano, muchísimo más abierto que el de los aburridos holandeses, daneses, británicos o franceses, era fácilmente percibido por la población civil, lo que nos permitía cierto sosiego en algunos pocos momentos. Pero creo que, a pesar de lo canutas que lo pasamos, nos ayudó mucho una cosa teníamos clara los españoles sin llegar a ser una directriz de nuestro gobierno o de nuestro Mando: es su guerra, nosotros venimos a ayudarles; si nos lo impiden, peor para ellos, pero no podemos imponer mucho más de lo que ellos nos permitan. Otros países no pensaban así y querían imponer su fuerza y conseguían que su sola presencia en las cercanías de algunos poblados generara mucho odio hacia ellos. Así les fue a algunos...

Llegó el momento en el que el esfuerzo principal de los españoles se concentró en dos líneas de acción: la interposición en la línea de confrontación en las zonas de Mostar y de Jablanica y el mantenimiento de una ruta segura de abastecimiento desde Métkovic hasta Sarajevo. Esta ruta de abastecimiento de ayuda humanitaria hacia el norte era la Ruta del Neretva, carretera que discurría lo largo del río Neretva a través de numerosos túneles, puentes y desfiladeros. La orografía del terreno por el que discurría la carretera M-17 resultaba de extrema fragilidad en aquella situación bélica en la que cualquier pequeño barreamiento de la carretera impediría totalmente el cumplimiento de la misión. 

Vista de la carretera M-17 a la altura del puente de Dréznica, donde cayó al río el VCZ

Por este motivo se ordenó que la Cía de Zapadores, escoltada por elementos del Escuadrón de Caballería, reconociese y habilitase una ruta alternativa a la M-17 tanto para el transporte de la ayuda humanitaria como para la propia movilidad de nuestras unidades que permitiera el enlace con nuestro destacamento avanzado en Jablanica. Con un exhaustivo planeamiento, la única posibilidad viable era utilizar unas pistas de montaña, a pesar de tener bastantes pendientes, curvas muy cerradas y alta posibilidad de minas enterradas, porque no era una ruta que descubríamos nosotros, sino que era usada por los bandos y discurría paralela a la línea de confrontación más o menos identificada con el trazo del río Neretva.

Por la Ruta Alternativa

Durante uno de estos reconocimientos fue cuando el 4 de mayo un VEC conducido por el Cbo 1º Minguela pisaba una mina contracarro que le causó graves heridas en glúteos y piernas, pues fue pisada con la rueda sobre la que va sentado el conductor. Es el motivo por el que desde ese momento se ordenó que los conductores de BMR y VEC se sentaran sobre el chaleco anti fragmentos para paliar los efectos de la explosión. Y esta es la causa de que de la tripulación del VCZ que cayó al Neretva el 19 de junio, sólo se salvara el conductor por no llevar chaleco y tener más agilidad para nadar.

Zapadores socorriendo al VEC que pisó una mina en la Ruta Alternativa

La dificultad de esta ruta en cuanto a las condiciones del terreno se incrementaba por la posibilidad de minas y por el frecuente hostigamiento con ametralladoras y fusilería desde zonas cercanas, lo que convertía a los conductores de los BMR en auténticos héroes conduciendo esos pesados vehículos en esas condiciones a través de una pequeña ventana que les proporcionaba tan poquísima visibilidad. Por eso me cabrea tanto cuando, al hablar de fallecidos y heridos en Bosnia, se interprete que los accidentes de "tráfico" no eran causa de la guerra. Claro, eso lo dice algún que otro pistolazo que jamás pisó Bosnia durante la guerra y que no tiene ni repajolera idea de lo que habla.

Y es que las cosas no eran fáciles porque, aunque la mayoría de los disparos que recibíamos o los bombardeos en nuestras proximidades sólo buscaban hostigarnos para que nos fuéramos de allí o tenernos entretenidos y así poder hacer lo que quisieran en otro lado, hubo ocasiones en las que aquellos hijos de perra (de cualquiera de los bandos) tiraban a matar. Tales son los casos del Tte. Muñoz Castellanos por granada de mortero en Móstar, del Tte Aguilar por disparo de un francotirador también en Móstar, del Caballero Legionario León Gómez por granada de mortero en Jablanica o del Capitán Álvarez por activar a distancia una mina mientras él intentaba su desactivación en la presa de Salakóvac. 

Capitán de Ingenieros Fernando Álvarez (TEDAX) días antes de fallecer.

Y no, los disparos de mortero no eran fortuitos. Creo que estos tipos adquirieron una habilidad con los morteros que no podemos pensar que se batieran zonas y algún penino perdido cayera en el destacamento de Jablanica o junto al BMR del Tte. Muñoz Castellanos. La precisión con la que hacían uso de sus morteros debería ser la envidia de cualquier unidad de morteros porque había veces en las que veías puentes que habían sido volados con sólo un par de granadas. No sé, no tengo mucha experiencia en morteros, pero nunca he visto tal puntería. 

No era un por si acaso, era necesidad tener que construir refugios taladrando subterráneamente el destacamento avanzado de Jablanica, instalado sobre un campo de fútbol.

Trabajos de fortificación de Jablanica

Así iban pasando los meses con situaciones similares y otras bastante más delicadas de las que prefiero no contar nada porque fueron situaciones en las que, debido a la falta de experiencia de la cadena de mando del Ejército Español de esa época, hubo que actuar por iniciativa propia a todos los niveles de mando dentro de las agrupaciones allí desplegadas, iniciativas que permitieron que en todos los casos se cumpliera la misión, en muchos casos se rozara la heroicidad y en la inmensa mayoría de los casos desde Madrid podrían haber arrestado al responsable si se hubieran enterado de cómo se tuvieron que resolver algunas situaciones realmente. 

Todas las situaciones eran nuevas, no se hablaba de ellas en ningún reglamento ni publicación doctrinal. Ninguno de los que allí estábamos teníamos preparación para acometer determinadas misiones con arreglo a procedimientos establecidos. Eso sí, la excelente preparación militar de cualquier militar con alguna responsabilidad en aquella operación aseguraba el éxito de la misión. Para alcanzar el éxito, sólo había que tener siempre en cuenta una mezcla de los tres principios básicos en la Doctrina de aquella época (voluntad de vencer, libertad de acción y capacidad de ejecución) junto a los valores morales más profundamente marcados en las mentalidades del soldado español (disciplina, valor, honor, abnegación, compañerismo, espíritu de unidad, sacrificio, etc). Por todo esto alucino ahora cuando veo a los ideólogos de nuestro Ejército que se creen que han descubierto el mando orientado a la misión.

Lo que está claro es que el Ejército Español hizo una magnífica labor en Bosnia, como lo demuestra lo que comenta cualquiera que actualmente hace turismo por la zona donde estuvimos desplegados los españoles y en la que en cuanto dices que eres español, todo son parabienes y signos de gratitud

A pesar de no pretender que me salieran unos relatos demasiado extensos y aburridos —no sé si lo he conseguido—, espero que estas tres entregas hayan servido para que los que no conocieron aquel infierno se hayan podido hacer una idea de cómo fue aquella olvidada y dura misión en la Guerra de Bosnia. Porque sí, fue una dura misión, como lo avalan los 24 caídos y 58 heridos españoles de los que 10 y 34, respectivamente, lo fueron durante los seis meses de la AGT Canarias.

Era la primera operación española de tanta envergadura que se llevaba a cabo. Las mentalidades en el Ejército Español eran muy distintas a las actuales y, por supuesto, de aquella mentalidad se aprendió mucho y permitió trabajar de otra manera en las operaciones que ha habido posteriormente en otras misiones peliagudas como fueron la de Irak o la de Afganistán. Aquella de Bosnia fue una guerra muy política en España, de la que el gobierno de turno supo sacar un buen rédito mediático-político y de la que el Ejército aprendió muchísimo, tanto en el aspecto táctico como, sobre todo, en el logístico. Los más veteranos hemos podido comprobar que con el tiempo las lecciones aprendidas de Bosnia han pasado a definir muchas tácticas, técnicas y procedimientos actuales. Cuando echamos la vista atrás nos damos cuenta de que las cosas no han cambiado tanto desde Bosnia, simplemente se hacen de forma más normalizada y reglada. La Operación A/B fue un punto de inflexión en la forma de hacer las cosas en el Ejército Español. Me parece justo y, sobre todo, necesario que las nuevas generaciones lo sepan.


                           

                                                Españoles caídos en Bosnia (con su ascenso honorífico a título póstumo)

30 junio 2024

CASCO AZUL, SOLDADO ESPAÑOL (II).

 La semana pasada, en CASCO AZUL, SOLDADO ESPAÑOL (I) terminaba diciendo que en esta situación se encuentra España ante Bosnia en abril de 1993, cuando uno de los dos bandos beligerantes, el de la alianza entre los croatas bosnios y los musulmanes, se fragmenta rompiendo su alianza y pasando a ser un conflicto con tres bandos en guerra, todos contra todos en el sector español. Empezaba la peor época de los Cascos Azules españoles. 

Pues esa era la situación en la que nos vimos totalmente inmersos el 20 de abril de 1993, día de la Transferencia de Autoridad (TOA) de la AGT Málaga a la AGT Canarias. 

La Málaga, con su Coronel Zorzo al frente, hizo una magnífica labor en la zona de responsabilidad española con múltiples reuniones con los bandos beligerantes que permitieron mantener una relativa calma y a la que contribuyó en buena medida un poco de vino y de jamón españoles —en eso el Col. Zorzo era un crack— y, sobre todo, el trabajo de los soldados españoles, quienes con su profesionalidad y buen hacer, aderezados con su arte, alegría y forma de ser, muy distinta a la de los balcánicos, consiguieron en poquísimo tiempo ganarse el respeto y el cariño de ambos bandos.

No podemos olvidar al refuerzo de unos 120 militares de Infantería, Operaciones Especiales, Ingenieros, Transmisiones y Sanidad que recibió la AGT Málaga a mitad de misión, que permaneció tres meses con la Málaga y continuó con la Canarias, por lo que de forma simpática les llamábamos la AGT Marruecos, al estar entre Málaga y Canarias.

Pero continuemos... El bando serbio estaba formado por el antiguo Ejército Yugoslavo, con su estructura y jerarquía militar, pero el bando contrario, el de la alianza entre musulmanes y croatas bosnios, era un ejército paramilitar y de milicias que contaban entre sus jefes con diversos personajes de la vida pública o política de la zona, pero carentes de formación ni valores militares. Su estructura orgánica se basada en una organización territorial, por pueblos o comarcas. Había pueblos en los que el jefe era un político local, en otros un comerciante relevante de la zona y, en bastantes casos, hasta jefes de bandas de traficantes o de crimen organizado.

El Ejército Popular Yugoslavo (JNA) pretendía evitar la segregación de la nueva República tras la declaración de independencia de Bosnia-Herzegovina en marzo de 1992 y cada una de las etnias que la componían se organizó militarmente para defenderse. Así nacieron el HVO (Consejo Croata de Defensa), de mayoría católica, y la ARBiH (Ejército de la República de Bosnia-Hercegovina), de mayoría musulmana y popularmente conocida como la Armija.


                           

La zona de acción del contingente español estaba ocupada por ambas facciones y el contacto con los Serbios era puntual en alguna reunión entre líderes o en algún intercambio de prisioneros o de cadáveres —el intercambio de fiambre coloquialmente llamado por el socarrón soldado español—, siempre auspiciados por los españoles. La situación territorial del sector español era la reflejada en la siguiente imagen:

A finales de 1992 comenzó un conflicto entre la República de Bosnia y Herzegovina (Armija) y la República Croata de Herzeg-Bosnia (HVO con el apoyo de Croacia), porque los musulmanes no querían el mismo tipo de república que los croatas, ​lo que venía a convertirse en una guerra dentro de una guerra.

Con estos toros bravos tuvo que lidiar la AGT Málaga y en abril del 93 nos tocó el turno a la AGT Canarias. Como he dicho, el HVO y la Armija, a pesar de estar matándose unos a otros en Bosnia Central, mantuvieron la alianza en la zona española gracias al esfuerzo de la Málaga, sin embargo, los desmanes de uno y otro bando generaron mucho odio y muchas ansias de revancha y de sangre entre los croatas y los musulmanes del sector español, con lo cual el efecto de la acción de la Málaga perdió fuerza y ambos empezaron a soltarse el pelo volviendo a su auténtico propósito, es decir, matarse entre ellos también en territorio español

La guerra se había extendido al sector asignado a las fuerzas españolas en el valle de río Neretva y fue en torno a Mostar y a la zona entre Jablanica y Konjic donde se registraron los combates más violentos. Al principio patrullaban Mostar dos secciones mecanizadas de Infantería, pero a partir del recrudecimiento de los combates  y al añadirse a las misiones anteriores la de constituirse en fuerza de interposición entre los bandos, se comenzó a desplegar una unidad de entidad Subgrupo Táctico (S/GT) en Mostar (dos secciones de Infantería o Caballería, un pelotón de Zapadores, un BMR Mercurio de Transmisiones y un BMR Ambulancia) y una o dos secciones mecanizadas entre Jablanica y Konjic. 

Este despliegue se fue manteniendo a lo largo de los meses con pequeñas variaciones según la situación táctica, con relevos, cuando se podía, cada 24 horas. En la zona de Konjik se patrullaba y en Mostar se hacían patrullas y controles estáticos, pero siempre sin bajar de los BMR. Se prohibió el desplazamiento en cualquier vehículo que no fuera blindado y estaba terminantemente prohibido bajar de los BMR salvo con autorización expresa del Mando y solo en circunstancias muy especiales. El ingenio español consiguió solucionar el alivio de las necesidades fisiológicas de las tripulaciones de los BMR sin poder bajarnos: vehículo de culo contra una pared, abrir la portezuela de la rampa, arrodillarse dentro mirando hacia fuera... y listo. O, cuando se trataba de aguas mayores, sentarse en el borde de la portezuela con los pantalones bajados, el poncho puesto por encima y mirando hacia dentro y... a silbar. 

 Interposición en Mostar

En Mostar se cortaba el fluido eléctrico, por lo que un BMR blanco en medio de un cruce de calles durante la oscura noche era un blanco fácil para quienes querían hostigarnos con el fin de que cesáramos en nuestra misión de interposición para poder saciar su ansia de combate. La línea de confrontación y sus proximidades en el interior de la ciudad de Mostar era el punto crítico donde continuamente recibíamos disparos de fusilería o ataques cercanos con lanzagranadas RPG7 (como el que dispararon delante de mis narices entre el BMR anterior y el mío durante una patrulla nocturna). 

Durante una de mis primeras noches de interposición en Mostar el BMR portamorteros recibió varios disparos. Al segundo se oye por la malla de Mando del S/GT que el Sargento 1º Jefe del Pelotón de Morteros informa al Capitán de que ha recibido fuego. El Capitán le contesta que si han sido muchos disparos (para saber si fue un ataque fuerte o un disparo suelto y evaluar la intensidad del hostigamiento), pero el Sargento 1º interpretó literal la pregunta por lo que la respuesta fue "Aquí alfa cero tres, no lo sé y no voy a bajarme a contarlos, cambio". En el silencio de una noche sin bombardeos y entre los rafagazos que de vez en cuando se oían, las carcajadas que se oyeron provenientes de los demás BMR al oír la conversación por los altavoces internos de los vehículos fue tremenda. Supongo que al oír las risas, los croatas que nos hostigaban en esa noche al Oeste de la línea de confrontación pensaron: están locos estos españoles...

Pero no todo fueron carcajadas, más bien todo lo contrario. En pocos días se multiplicaron las misiones. Tan es así, que los Zapadores estábamos rebajados de Guardia de Seguridad porque con la cantidad de misiones que teníamos no podíamos permitirnos estar un día entero parados en una garita del destacamento: interposición, patrullas, escoltas, desminados, reconocimientos de itinerarios, fortificación, etc.

Desminando el Puente de Bijela, donde yo pisé la mina

Reconocimiento de la ruta alternativa de Mostar hacia el Norte

Por ejemplo, el Diario de Operaciones de la AGT Canarias dice sobre las del día 24ABR93: Una sección que se desplazaba desde Jablanica hacia Konjic fue detenida por una patrulla del HVO que amenazaba con volar la carretera y disparar si pasaban. Informaron –la sección– que cerca de Ostrozac 300 personas del HVO estaban rodeadas y que morirían si no se hacía algo. A pesar de ello, los HVO no les dejaron pasar y tuvieron que volverse a Jablanica. Así eran las cosas; un par de macarras con Kalashnikov y hasta las cejas de rakia se empeñaban en que no pasabas por su check point y no pasabas. 

                   Check point del HVO                                                               Barreamiento con minas

Las Reglas de Enfrentamiento (ROE) eran muy estrictas y te impedían hasta bajarte a darles un par de guantazos bien dados a ese par de capullos y seguir. Tampoco podías hacer mucho más. 

 
Reglas de enfrentamiento AGT Canarias

Yendo agregado con mi pelotón de Zapadores a una sección de la Compañía Austria (del 3º Tercio) al mando del Tte. Recena —el añorado Pepe Comando, que en paz descanse— en una misión de escolta de cinco autobuses con conductores croatas desde Mostar hacia la bolsa de Konjic para evacuar a 200 croatas (los que protegía el famoso Tte Monterde), fuimos detenidos por la Armija en un check point del puente de Alexis Han por un par de milicianos musulmanes. Los autobuses se quedaron más atrás, antes de cruzar el puente. Unos bloques de hormigón barreaban la carretera. Pepe Comando, con un par, se bajó del BMR, se acercó a ellos con las manos en los bolsillos y, sin intérprete ni gaitas, entabló con ellos una amistosa conversación, les ofreció tabaco y veíamos que se reían, pero nada, no nos dejaban pasar con los autobuses. Volvió el teniente hacia la columna, se acercó a mi BMR y me preguntó si podría empujar los bloques con la hoja empujadora del VCZ hacia el rio mientras me cubría el BMR de detrás y pasar a toda prisa. Yo le contesté que sí, que sin pegas movía los bloques, pero que el problema era el cañón bitubo Oerlikon de 20 mm que estaba apuntándonos desde la boca del túnel de ferrocarril que había a nuestras diez. Nos dimos media vuelta y nos replegamos sobre Mostar de nuevo. Desde no sé dónde, pero el caso es que al final le llegaron otros autobuses a la columna del Tte Monterde en Konjic para evacuar a los 200 croatas, caso que contaré otro día.

Puente de Alexis Han

El caso es que la tensión se vivía constantemente en cualquier lugar y momento. Siempre comentábamos entre nosotros que la idea que teníamos al salir de España era que los musulmanes eran los pobres sufridores de aquella guerra. Una semana allí en aquellas circunstancias nos bastó para darnos cuenta de que los tres bandos eran unos auténticos hijos de la gran chingada. Los croatas nos hacían la vida imposible en las áreas que ellos controlaban porque les impedíamos sus desmanes; los musulmanes lo mismo en sus zonas. Mientras, los serbios sin parar de bombardear con morteros y artillería tanto a unos como a otros. 

La semana que viene, más.

Camino a Mostar, creo.



23 junio 2024

CASCO AZUL, SOLDADO ESPAÑOL (I).

 Con este título publicó el periodista Javier Fernández Arribas el libro que mejor ha contado lo que supuso para los militares españoles la Guerra de Bosnia entre 1992 y 1993 (el libro se publicó en enero de 1994) y que El Furriel toma prestado para titular este artículo sobre esa ya demasiado desconocida guerra que tantísimo supuso para el Ejército Español.

Esta semana, el pasado miércoles 19, se cumplieron 31 años de aquel fatídico día en el que cuatro zapadores, mi buen amigo el Sgto. Delgado y los Caballeros Legionarios Paracaidistas Aguilar, Maté y Piñeiro, caían con su Vehículo de Combate de Zapadores (BMR-VCZ) al río Neretva perdiendo la vida ahogados lejos de su Patria. Este es mi pequeño homenaje a su memoria y a la de los otros veinte caídos españoles en Bosnia para intentar mantener vivo el recuerdo a aquella misión internacional que tanta sangre española costó.



Han pasado ya más de treinta años y aún seguimos en activo muchos de los que allí estuvimos, pero hablando con los jóvenes militares de ahora me doy cuenta de que la Guerra de Bosnia es para ellos algo muy lejano y de la que les han hablado poco. Supongo que igual de desconocida que la de Ifni para los que ingresamos en el Ejército unos treinta años después. Una gran carencia española es no saber mantener viva la historia de las hazañas y hechos memorables de nuestra inmensa e interesantísima historia militar, por eso quiero poner mi granito de arena para que no caiga en el olvido esta página de nuestra historia y que se sepa lo importante que fue aquella misión.

Sé que en diciembre de 2023 ya escribí aquí sobre Bosnia en el artículo  ESPAÑOLES POR EL MUNDO. BOSNIA, con motivo del 30 aniversario del inicio de la misión en aquél país balcánico, pero quiero con este de hoy profundizar un poco más sobre la contribución española a la pacificación de aquel infierno. Tranquilos, no voy a contar lo mismo.

El desmembramiento de la antigua Yugoslavia desencadenó conflictos armados en Eslovenia y Croacia. Tras la extensión de la guerra a Bosnia-Herzegovina (BiH), la ONU puso en marcha en este país una misión de ayuda humanitaria. En 1992 se enfrentaban por el control de BiH Serbios, por un lado, y una coalición de bosnio-croatas y musulmanes por otro. 

España envió en noviembre de 1992 el primer contingente de la Operación A/B (Apoyo a Bosnia), que se integró en la Fuerza de Protección de Naciones Unidas (UNPROFOR), con la doble misión de vigilar el cumplimiento de los acuerdos de paz y proteger los convoyes de ayuda humanitaria. La primera unidad que desplegó en una operación internacional fue la Brigada Paracaidista en 1991, Operación A/K, en ayuda al pueblo kurdo en Irak. En 1992 la situación política en España barruntaba la posible disolución de La Legión, por lo que era imprescindible sacarla a la palestra en una acción real que la hiciera recapacitar a los rencorosos políticos que pretendían, por un decretazo, cargarse a una de las unidades que más gloria han dado a España. 

En aquellos años La Legión no contaba con unidades de apoyo al combate ni de apoyo logístico, pues aún no era brigada, y sólo estaba compuesta por sus cuatro tercios, es decir, unidades de Infantería, de modo que el Mando decidió que desplegaría una agrupación táctica en base al Tercio Alejandro Farnesio, 4º de La Legión, reforzada por elementos de los otros tercios y con los apoyos de combate y logísticos procedentes de la Brigada Paracaidista (BINGPAC y GLPAC), Brigada de Caballería Castillejos II (Escuadrón Ligero de Caballería) y Regimiento de Transmisiones Tácticas 21 del Pardo. La agrupación adoptó el nombre de AGT Málaga por ser la provincia de la que procedía la unidad sobre la que se formaba el contingente (el 4º Tercio de guarnición en Ronda). Las agrupaciones, al mando de un coronel y compuestas por alrededor de 1.200 hombres, tenían la orgánica reflejada en la siguiente imagen:

(Imagen: Diario de Operaciones de la AGT. Canarias)

A la AGT Málaga, que desplegó desde noviembre de 1992 hasta abril de 1993, le sucedieron la AGT Canarias, sobre al Tercio Don Juan de Austria, 3º de La Legión, con base en Fuerteventura y con apoyos de las mismas unidades que la Málaga; la AGT Madrid, sobre la Brigada Paracaidista y con base en Alcalá de Henares; La AGT Córdoba, sobre la Brigada X y base en Córdoba; la AGT Extremadura, sobre la Brigada XI con base en Badajoz; la AGT Galicia, sobre la Brigada Aerotransportable, con base en Pontevedra; y la AGT Aragón, sobre la Brigada de Cazadores de Montaña con base en Jaca. 



 
Escudos de las siete primeras agrupaciones tácticas

En diciembre de 1995, durante el despliegue de la AGT Aragón, finalizó la guerra y se firmaron los Acuerdos de Dayton, dejando de ser fuerza de protección (UNPROFOR) para pasar a ser fuerza de implementación de los acuerdos de paz (IFOR). En 1996 pasó a ser una misión de estabilización del país (SFOR), en 2004 de seguridad (EUFOR) y desde 2010 es una misión de asesoramiento con tan solo cuatro militares españoles. 

Este artículo, como dije al principio, tiene por objeto hablar de aquella guerra en la que las tropas españolas se encontraron inmersas en una guerra a tres bandas, por eso hablo sólo de las agrupaciones tácticas hasta 1995, cuando acabó la guerra.  

El despliegue de las agrupaciones se estableció en cuatro bases:
- Medjugorje, Mando, PLMM, Cía PLMS , Escuadrón de Caballería y PRP (OEs).
- Dracevo: Grupo Táctico, Cía Zapadores y Cía Transmisiones.
- Divulje (en Croacia): la base logística con la Unidad de Apoyo Logístico.
- Jablanica: base avanzada en la que se destacaban unidades de distinta entidad según la situación táctica, pero generalmente era una Compañía de Infantería con un pelotón de Zapadores y elementos de Transmisiones y de Servicios.

Localización de los destacamentos españoles

Entre Divulje y Dracevo había unos 150 km y entre Dracevo y Jablanica unos 90. En principio no parece mucho, pero en aquel terreno montañoso, con tramos de carretera impracticables o cortados, con check-points continuos de un bando o de otro en los que, según el día y la zona, te paraban y te tenían retenido, hacer una veintena de kilómetros a veces era echar un día entero, lo que dificultaba el cumplimiento de la misión y el apoyo logístico.

Destacamento de Dracevo.

Construcción de refugios subterráneos en el Destacamento de Jablanica.

La AGT Málaga tuvo, como pionera en esa zona de operaciones, un gran trabajo que hacer: instalar unos campamentos de la nada, establecer contactos con autoridades y jefes de milicias de uno y otro bando, ganarse su confianza y la de los vecinos de su sector y empezar a realizar unos cometidos derivados de un tipo de misión desconocido hasta entonces para el Ejército Español. Por otro lado, estaba la situación logística que había que crear a la que tampoco estaba acostumbrado nuestro ejército y para la que no estaba todo lo preparada que hubiera sido deseable. En Territorio Nacional se creó el Mando de Apoyo Logístico a Operaciones (MALOG-OP) y prácticamente todo el sistema logístico del ET, principalmente de abastecimiento, estaba dedicado casi en exclusividad al sostenimiento de esta operación. Las unidades que permanecían en TN comenzaron a notar, por ejemplo, una notable disminución de repuestos y no sólo para los mismos medios que los desplegados en Zona de Operaciones (ZO), sino que la cadena de suministro se vio afectada en todo; el esfuerzo principal era Bosnia y a su logística se dedicaba la mayor parte de las capacidades del Ejército. 

En cuanto a la Logística, la Operación A/K de 1991 no había sido tan exigente pues la AGT Alcalá (así se denominó a aquel contingente) se integró en el despliegue logístico de Estados Unidos mediante unos acuerdos que, en definitiva, no supusieron un gran esfuerzo para España, lo que no permitió sacar unas lecciones aprendidas con las que poder planear correctamente el despliegue logístico en Bosnia. Es decir, el despliegue en Bosnia nos pilló a los españoles un poco en... paños menores. Eso se notó, y mucho. Y eso que la UAL de la AGT Málaga en Bosnia estaba integrada por bastante personal del Grupo Logístico Paracaidista que había formado parte de la Unidad Logística española en Irak. El problema logístico no estaba "allí", estaba "aquí"...

Pero a pesar de esas dificultades, que perdurarían aún en varias agrupaciones, la AGT Málaga, haciendo gala de un excelente cumplimiento del Credo Legionario y del Ideario Paracaidista supo salir adelante y desarrollar la misión de forma sobresaliente. Reconocimiento y habilitación de itinerarios, custodia de prisioneros, intercambio de cadáveres, protección de convoyes y la vigilancia del cumplimiento de los acuerdos entre serbios y bosnios mantenían a esos casi 1.200 españoles dándolo todo día a día sin pedir nada a cambio durante seis largos meses.

Mientras, en España ya se estaba generando el relevo. En base al Tercio Don Juan de Austria, 3º de La Legión, y al mando de su Coronel Jefe, se constituyó la AGT Canarias con un adiestramiento idéntico al que había tenido la AGT Málaga: cursos de conductores de BMR en el Regimiento de Infantería "Mallorca" 13 de Lorca (Murcia), ampliación de compromisos de servicio en filas de la tropa que prefería desplegar en ZO que licenciarse, concentración en la Base "Álvarez de Sotomayor" (Almería), cohesión de la unidad por la distinta procedencia de cada una de sus unidades y viaje en el viejo Transporte de Ataque L-21 "Castilla" desde el puerto de Almería hasta el de Split (Croacia), etc.

Abril de 1993. El "Castilla" saliendo del puerto de Almería con la AGT Canarias a bordo.

En esta situación se encuentra España ante Bosnia en abril de 1993, cuando uno de los dos bandos beligerantes, el de la alianza entre los croatas bosnios y los musulmanes, se fragmenta rompiendo su alianza y pasando a ser un conflicto con tres bandos en guerra, todos contra todos en el sector español. Empezaba la peor época de los Cascos Azules españoles. Pero sobre esto hablaremos la semana que viene...

16 junio 2024

LOS GASTADORES

 A pesar de que seguro que los lectores de El Furriel conocen el origen de los gastadores, vamos a profundizar un poco en cómo nacieron y cómo han ido evolucionando hasta nuestros días.

En el último tercio del siglo XV precedían a los ejércitos miles de peones cuya única función era allanar los caminos para el paso de los carruajes. Esta multitud de hombres inermes se amedrentaba ante la presencia del enemigo y no sólo entorpecía las evoluciones de su propio ejército, sino que además contribuía a extender el pánico entre los más débiles espíritus. Para evitarlo, el Gran Capitán sacaba de las filas un cierto número de soldados, los cuales manejando alternativamente la pica, la espada, el pico o la pala, aplanaban los caminos y peleaban al lado de sus compañeros, siendo muy reconocida y muy bien considerada su labor, muy al contrario de como se valoraba a los peones. Ser gastador era un orgullo.

Esta idea de Don Gonzalo Fernández de Córdoba era nueva y eficaz, como todo en aquellos buenos tiempos en los que los españoles teníamos la primacía de casi todo, pero claro, los franceses, tan gabachos ellos, decían cincuenta años después que al construir el puente de Outreau se logró que por primera vez las tropas trabajasen y perdiesen la preocupación de que el trabajo de gastador fuera peligroso y humillante.

Posteriormente, en las unidades de Caballería y de Artillería a los soldados que ejercían las funciones propias de los gastadores se les llamaba batidores. Esta denominación viene de cuando las unidades de esas armas mandaban a vanguardia a escuadras que oteaban o batían el terreno, tanto en momentos previos al ataque como en los previos al cañoneo artillero.

En 1760 se estableció que, sin perder su original cometido, los gastadores comenzaran a realizar misiones de honor y de escoltas solemnes. Muy poco después, en 1768, las Ordenanzas de Carlos III regularon la composición de las escuadras de gastadores, estableciendo que cada batallón debía contar con una unidad de este tipo compuesta por un cabo y seis soldados, composición que se ha conservado hasta nuestros días. 

Siempre se seleccionó para las escuadras de gastadores a los soldados más corpulentos y altos y hasta el hecho de ser bien parecido se tenía en cuenta para la selección de los gastadores en algunas ocasiones. Así se establecía en las normas tácticas de la época, pues un soldado de gran envergadura tenía más potencia y fuerza en el manejo de las herramientas de desgaste del terreno

Aunque el Arma de Ingenieros data de 1711 cuando se constituyó como cuerpo facultativo para la dirección técnica de obras tanto en campaña como en guarnición, sería a partir de 1802, con la creación del Regimiento Real de Zapadores Minadores, cuando los gastadores empezaron a dejar de tener labores tácticas y pasaron a desarrollar prácticamente con exclusividad las labores solemnes y de escolta fijadas cuarenta años antes.

Gastador de Infantería hacia 1821.

A partir de entonces, los gastadores pasaron a prestar sus servicios en la Plana Mayor del Regimiento o del Batallón acompañando como escoltas al Coronel o Teniente Coronel. Estos soldados solían ser reconocidos como Soldado de 1ª y comenzaron a desfilar siempre en vanguardia abriendo simbólicamente la marcha de la unidad. Inspirados en su función original, mantuvieron sus herramientas con carácter ornamental. 

Gastador en servicio de escolta. Años 50 del S. XX

Para distinción y orgullo de los gastadores, empezaron a colocarse sobre la manga del uniforme el emblema de los gastadores, consistente en el escudo del arma o cuerpo sobre pala, pico y hacha cruzados. Posteriormente, ya en los años cincuenta del S. XX, ese emblema se colocó sobre un rombo, llegando así a la actualidad. 

Rombo de gastador de la Guardian Civil.

A mediados del siglo XX comenzaron a colocarse cordones acabados en borlas con flecos y manoplas generalmente blancas y raramente negras. Al conjunto de estos adornos se les llama Galas de Gastador. Estas galas son de distintos colores siempre relacionados con la tradición del arma o con la identidad de la unidad. Además de estas galas, podemos destacar la altura y la chulería en el desfilar como señas de identidad de los gastadores españoles.

Escuadra de Gastadores de Infantería. 1967

Y así llegamos a nuestros días, época en la que tanto hemos desvirtuado el origen y verdadero sentido de las cosas. Los Gastadores no iban a ser menos…

En primer lugar, la más característica seña de identidad de los Gastadores, su altura, se ha perdido totalmente en beneficio de no sé qué criterio para su designación. Criterio, sea cual sea, que pugna, igualmente, con la otra característica, la chulería en el desfile, ya que se ve por ahí actualmente cada escuadra que da pena compararla con cualquiera de las de los soldaditos de reemplazo de los años setenta, ochenta o noventa —no lo digo yo, lo dice Youtube—. Sé que no es políticamente correcto, pero no puede tenerse una Escuadra de Gastadores con gordos y con bajitos, como las hay, y bastantes. Tampoco se puede tener a gastadores que muñonean al bracear dando más aspecto de mutilados que de jóvenes guerreros. 

El Cabo de la Escuadra de Gastadores de mi promoción en la Academia, con su 1,87 m de altura era el más bajo de la Escuadra y, como en esa época no había gordos en las academias pues el ritmo de vida lo impedía, tampoco había gordos entre los gastadores. Ahora tenemos el problema de que cada vez se pretende más el que la Escuadra haga muchos malabares con el fusil, en perjuicio del aspecto y de la chulería en el desfile de algunos gastadores. Manejan bien el fusil al aire, pero poco importa si son bajitos o desfilan como el culo en esta época de mediocridad en la que todo vale.

Escuadra de Gastadores. XIV Promoción. AGBS. 

Es también una pena que se haya perdido la forma de aquellas grandes manoplas de cuero acharolado cambiándolas por unos pequeños y plasticosos manguitos, que es como ahora llaman a las manoplas, tal vez por no tener ni puñetera idea de qué son y por qué se llevan.

Y dolor especial me produce, y reconozco mi fracaso intentando recuperarlo en las unidades del Arma en las que he estado, que los gastadores del Arma de Ingenieros hayan perdido sus correajes portaherramientas blancos, tan característico de los Zapadores.

Pero en fin, en cualquier caso y pese a que los tiempos cambien, aún sigue habiendo escuadras que te demuestran que todavía queda esperanza.