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Hablar pocas veces de la profesión militar es una de las pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas. (Del art. 14 de las RR.OO de las FAs)

16 junio 2024

LOS GASTADORES

 A pesar de que seguro que los lectores de El Furriel conocen el origen de los gastadores, vamos a profundizar un poco en cómo nacieron y cómo han ido evolucionando hasta nuestros días.

En el último tercio del siglo XV precedían a los ejércitos miles de peones cuya única función era allanar los caminos para el paso de los carruajes. Esta multitud de hombres inermes se amedrentaba ante la presencia del enemigo y no sólo entorpecía las evoluciones de su propio ejército, sino que además contribuía a extender el pánico entre los más débiles espíritus. Para evitarlo, el Gran Capitán sacaba de las filas un cierto número de soldados, los cuales manejando alternativamente la pica, la espada, el pico o la pala, aplanaban los caminos y peleaban al lado de sus compañeros, siendo muy reconocida y muy bien considerada su labor, muy al contrario de como se valoraba a los peones. Ser gastador era un orgullo.

Esta idea de Don Gonzalo Fernández de Córdoba era nueva y eficaz, como todo en aquellos buenos tiempos en los que los españoles teníamos la primacía de casi todo, pero claro, los franceses, tan gabachos ellos, decían cincuenta años después que al construir el puente de Outreau se logró que por primera vez las tropas trabajasen y perdiesen la preocupación de que el trabajo de gastador fuera peligroso y humillante.

Posteriormente, en las unidades de Caballería y de Artillería a los soldados que ejercían las funciones propias de los gastadores se les llamaba batidores. Esta denominación viene de cuando las unidades de esas armas mandaban a vanguardia a escuadras que oteaban o batían el terreno, tanto en momentos previos al ataque como en los previos al cañoneo artillero.

En 1760 se estableció que, sin perder su original cometido, los gastadores comenzaran a realizar misiones de honor y de escoltas solemnes. Muy poco después, en 1768, las Ordenanzas de Carlos III regularon la composición de las escuadras de gastadores, estableciendo que cada batallón debía contar con una unidad de este tipo compuesta por un cabo y seis soldados, composición que se ha conservado hasta nuestros días. 

Siempre se seleccionó para las escuadras de gastadores a los soldados más corpulentos y altos y hasta el hecho de ser bien parecido se tenía en cuenta para la selección de los gastadores en algunas ocasiones. Así se establecía en las normas tácticas de la época, pues un soldado de gran envergadura tenía más potencia y fuerza en el manejo de las herramientas de desgaste del terreno. 

Aunque el Arma de Ingenieros data de 1711 cuando se constituyó como cuerpo facultativo para la dirección técnica de obras tanto en campaña como en guarnición, sería a partir de 1802, con la creación del Regimiento Real de Zapadores Minadores, cuando los gastadores empezaron a dejar de tener labores tácticas y pasaron a desarrollar prácticamente con exclusividad las labores solemnes y de escolta fijadas cuarenta años antes.

Gastador de Infantería hacia 1821.

A partir de entonces, los gastadores pasaron a prestar sus servicios en la Plana Mayor del Regimiento o del Batallón acompañando como escoltas al Coronel o Teniente Coronel. Estos soldados solían ser reconocidos como Soldado de 1ª y comenzaron a desfilar siempre en vanguardia abriendo simbólicamente la marcha de la unidad. Inspirados en su función original, mantuvieron sus herramientas con carácter ornamental. 

Gastador en servicio de escolta. Años 50 del S. XX

Para distinción y orgullo de los gastadores, empezaron a colocarse sobre la manga del uniforme el emblema de los gastadores, consistente en el escudo del arma o cuerpo sobre pala, pico y hacha cruzados. Posteriormente, ya en los años cincuenta del S. XX, ese emblema se colocó sobre un rombo, llegando así a la actualidad. 

Rombo de gastador de la Guardian Civil.

A mediados del siglo XX comenzaron a colocarse cordones acabados en borlas con flecos y manoplas generalmente blancas y raramente negras. Al conjunto de estos adornos se les llama Galas de Gastador. Estas galas son de distintos colores siempre relacionados con la tradición del arma o con la identidad de la unidad. Además de estas galas, podemos destacar la altura y la chulería en el desfilar como señas de identidad de los gastadores españoles.

Escuadra de Gastadores de Infantería. 1967

Y así llegamos a nuestros días, época en la que tanto hemos desvirtuado el origen y verdadero sentido de las cosas. Los Gastadores no iban a ser menos…

En primer lugar, la más característica seña de identidad de los Gastadores, su altura, se ha perdido totalmente en beneficio de no sé qué criterio para su designación. Criterio, sea cual sea, que pugna, igualmente, con la otra característica, la chulería en el desfile, ya que se ve por ahí actualmente cada escuadra que da pena compararla con cualquiera de las de los soldaditos de reemplazo de los años setenta, ochenta o noventa —no lo digo yo, lo dice Youtube—. Sé que no es políticamente correcto, pero no puede tenerse una Escuadra de Gastadores con gordos y con bajitos, como las hay, y bastantes. Tampoco se puede tener a gastadores que muñonean al bracear dando más aspecto de mutilados que de jóvenes guerreros. 

El Cabo de la Escuadra de Gastadores de mi promoción en la Academia, con su 1,87 m de altura era el más bajo de la Escuadra y, como en esa época no había gordos en las academias pues el ritmo de vida lo impedía, tampoco había gordos entre los gastadores. Ahora tenemos el problema de que cada vez se pretende más el que la Escuadra haga muchos malabares con el fusil, en perjuicio del aspecto y de la chulería en el desfile de algunos gastadores. Manejan bien el fusil al aire, pero poco importa si son bajitos o desfilan como el culo en esta época de mediocridad en la que todo vale.

Escuadra de Gastadores. XIV Promoción. AGBS. 

Es también una pena que se haya perdido la forma de aquellas grandes manoplas de cuero acharolado cambiándolas por unos pequeños y plasticosos manguitos, que es como ahora llaman a las manoplas, tal vez por no tener ni puñetera idea de qué son y por qué se llevan.

Y dolor especial me produce, y reconozco mi fracaso intentando recuperarlo en las unidades del Arma en las que he estado, que los gastadores del Arma de Ingenieros hayan perdido sus correajes portaherramientas blancos, tan característico de los Zapadores.

Pero en fin, en cualquier caso y pese a que los tiempos cambien, aún sigue habiendo escuadras que te demuestran que todavía queda esperanza.



09 junio 2024

GUIONES Y BANDERINES

El viernes charlaba con unos compañeros sobre los colores de los banderines de las compañías, escuadrones y baterías. Este asunto me ha llevado a consultar algo sobre lo que está reglamentado actualmente y me da pie, de paso, a hablar hoy sobre el origen de los guiones y de los banderines y de su evolución a lo largo de los años.


El año pasado hice el curso de Vexilología (estudio de las banderas) que se imparte en el Instituto de Historia y Cultura Militar y, a pesar de que es un tema que siempre había levantado mi curiosidad y había leído algo sobre ello, aprendí cosas muy interesantes.

Lo que podemos considerar el origen del guion en nuestra historia es el vexilium de los romanos, que era un lienzo, generalmente rojo, pendiente de una cruceta que se usaba en combate y señalaba el lugar donde se encontraba el general.  


Desde ahí hasta nuestros días han sido muchos los tipos, formatos, tamaños y colores distintos que han tenido esos utensilios que servían para guiar a las tropas.



Con la creación de los tercios se hace imprescindible la adopción de colores distintos para diferenciar en el despliegue cada una de las compañías.


A principios del siglo XVII aumenta considerablemente el tamaño de las insignias y se diseñan con una gran variedad de figuras y colores, pero siempre en base a la Cruz de San Andrés.


Pero se ve que a Felipe V, que era un tío bastante serio y ordenado, no le gustaba este diseño discotequero de las banderas de sus ejércitos y a principio del siglo XVIII las unificó disponiendo que las Coronelas fueran blancas con la Cruz de Borgoña rematada por coronas reales y dos leones y dos castillos en sus ángulos. Las de los batallones seguirían siendo del color del regimiento, primero, y blancas con otros diseños en varias disposiciones posteriores.

De esa época es importante reseñar el valor místico que iban adquiriendo las banderas. Tras la negativa de un coronel de La Coruña a rendir las banderas al Santísimo durante la procesión del Corpus, como era costumbre no reglamentada en las tropas españolas, Carlos III dictó una real orden por la que obligaba a rendir las banderas tendiéndolas hacia el sacerdote para que éste las bendijera. 

A lo largo del siglo XIX se suceden numerosas órdenes sobre diseño y disposición de las banderas coronelas y de las banderas batallonas según fueran, por ejemplo, de granaderos o de corps, primeros o sucesivos batallones, etc. Esta circunstancia fue llevando poco a poco a la identificación de las enseñas de las unidades como enseña nacional y empiezan poco a poco a volver a tener colores distintos al blanco las banderas insignias de las unidades en un largo proceso con una variadísima evolución de formas, diseños y colores según se tratara de regimientos y batallones de Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros o de Infantería de Marina. Empieza así a nacer el concepto de guion y de banderín para diferenciarlos del de enseña.

Pero claro, como esto es España y hay mucho porque yo lo valgo, hubo regimientos que acataron la orden de 1843 que establecía que todos los cuerpos del Ejército, de la Armada y de la Milicia Nacional adoptarían la bandera usada hasta entonces por los buques de la Marina de Guerra, pero siguieron usando también sus anteriores banderas. Al final se adaptó la orden de tal manera que se permitía el uso de las dos: la roja y gualda como enseña y la anterior como guion. De esta forma llega lo que actualmente entendemos como guion de una unidad. 

¿Y los banderines? Pues los banderines nacieron durante la Guerra de la Independencia como unas banderolas de tela del color de la compañía que la portaba un soldado encastrada en el cañón del fusil, con lo que no podía usar su arma. Como cada compañía llevaba el banderín con el tamaño y color que les daba la gana, a mediados de siglo se reguló su tamaño y colores.



Los banderines tuvieron también muchas reglamentaciones a lo largo del XIX variando sus dimensiones y sus colores y es en 1878 cuando se definen los colores que han llegado a nuestros días y se dispuso que esa banderola fuera sujeta a la bayoneta para así poder hacer uso del arma, como puede verse en la siguiente imagen:

Así seguimos con ligeras variaciones no demasiado reseñables hasta que en 1945, tras la descomunal proliferación de guiones durante la Guerra Civil, se suprimen todos los guiones excepto los de mando de División y los de Regulares y La Legión. ¿Por qué Regulares y Legión solamente? Pues no, no es porque eran las unidades en las que había servido el Gral. Franco, como dicen algunos simplones que leen la historia de España a través de Facebook. El motivo es que los guiones de estas unidades, fundadas en 1911 y 1920, respectivamente, eran guiones nacidos expresamente como insignia de la unidad, y no como enseña nacional, que es lo que tenían el resto de unidades procedentes históricamente de la época en las que usaban aún sus coronelas con esa función. Cuando en 1954 se creó la Bandera Roger de Flor, I de Paracaidistas, heredando el estilo de de su unidad madre, también fue autorizada a usar guion y banderines.

Durante estas décadas hasta los años setenta, se sigue manteniendo el banderín de bayoneta, que era más conocido como banderín de cola por portarlo en su bayoneta un soldado de la última fila de la compañía.



Y es ya a principios de los ochenta del XX cuando se ordena recuperar los guiones y que desaparezcan totalmente los banderines de cola, pasando a portarlos las unidades como los conocemos en la actualidad. En el caso de los banderines ya se venían usando así desde hacía años en algunas unidades. 

Es la NORMA GENERAL 01/22 “SIMBOLOGÍA DEL EJÉRCITO DE TIERRA” la que regula actualmente, además de otros aspectos relacionados con la simbología, los guiones y banderines del ET. 

Hay que comentar que, según la NG 01/22, las terceras compañías deben llevar el banderín blanco, sin embargo en La Legión y en Paracaidistas (no sé en Regulares) las terceras compañías llevan el banderín verde. La razón es simplemente funcional: cuando en combate se localizaba la posición de una compañía mediante su banderín, era difícil distinguir de lejos entre el amarillo de la segunda y el blanco de la tercera, y más si el amarillo estaba descolorido por el sol africano, por lo que muchos jefes de bandera empezaron a cambiarlo. Así ha perdurado y así se contempla aún en las normas de usos y costumbres de estas unidades.




N. del A. Por favor, el que escriba órdenes, instrucciones particulares o circulares, que no escriba guion con tilde, que hace daño a la vista. Portaguión sí  lleva, pero guion no.
 


02 junio 2024

A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR


 El 31 de mayo de 1974 el Ministro del Ejército, Teniente General Coloma Gallegos, firmaba la orden de creación de la Academia General Básica de Suboficiales. Este año celebramos el quincuagésimo aniversario de la Básica, que supuso un gran avance cualitativo en la formación de los Suboficiales y que, a pesar de que en principio no lo valoraban como adecuado, terminaron copiando los otros dos ejércitos españoles.

Estos días se está hablando mucho en conferencias y actos en unidades, centros y organismos del Ejército de Tierra para conmemorar esta relevante efeméride —sí, el singular de las efemérides es la efeméride—, lo que forma parte del lado institucional de esta celebración, pero la Básica es, desde mi punto de vista, una gran desconocida para los que no han tenido la inmensa fortuna de portar las cadeteras blancas. La Básica es mucho más...


Aunque tengo suficientes pruebas y argumentos para demostrar que los insulsos planes de estudios actuales nada tienen que ver con esa academia de la que voy a tratar hoy, hablaré de lo que nadie cuenta en este conmemorativo año.

Pertenezco a la XIV Promoción, en la que ingresé después de opositar para el ingreso en la AGM sin buenos resultados. En la prepa (academia preparatoria, en mi caso el Grupo Premilitar San Fernando de Madrid) tenía compañeros que tampoco ingresaron y decidieron estudiar una carrera universitaria de paisano, dejándose el pelo largo si les venía en gana o asistiendo a clase sólo si les apetecía. Supongo que ellos solo querían ser tenientes, yo quería ser militar. Tenía claro que la AGBS iba a ser mi casa y, como tantísimos otros en las mismas circunstancias, pasaba a formar parte de los llamados rebotados de la General, apelativo del que se hablaba bastante las primeras semanas, pero que pasado poco tiempo ya nadie hablaba de ello, porque nada importaba si procedías de civil o de militar, si eras de la Escala de Mando o de la Escala de Especialistas o si eras cabeza o cola de promoción. Pasadas las primeras semanas y superada la caraja inicial, el compañerismo y la camaradería habían adquirido tal envergadura que el sentido de pertenencia a algo importante era tremendo. 

24 de octubre de 1987

Como bien dice mi buen amigo y compañero de pelotón en primero, el Suboficial Mayor Alejandro Ponlla, la cohesión de una unidad no se consigue con cenas o saliendo de copas todos juntos, la cohesión llega pasándolo mal juntos y eso es, precisamente, lo que cohesionaba a las promociones en Talarn. Es que la Básica era dura, muy dura.

Hago un inciso para contar que yo llegué a Tremp en octubre de 1974 cuando mi padre, destinado hasta entonces en el CIR nº 6 de Viator (Almería), pidió vacante voluntario a la recién creada AGBS, donde estuvo destinado de profesor durante las cinco primeras promociones. Siendo teniente en 1958 fue el primer militar en llegar a Talarn para explanar la carretera que subiría desde el pueblo hasta el futuro Campamento "General Martín Alonso" al mando de su sección del Regimiento de Zapadores nº 4 de la División de Montaña Urgel, por lo que en cuanto se creó la Academia no dudó que quería volver a aquella tierra. Una tierra, por cierto, en la que había payeses que no hablaban prácticamente castellano y sólo hablaban catalán, a pesar de que ahora dicen que el catalán estaba perseguido en esos años...

TCol. Terry con la V Promoción. 1979

Cuando digo que la Básica era dura lo digo porque esa era la filosofía de su creación y así lo tenían claro los profesores en aquella época fundacional, como así me contaba mi padre: era el estilo de la Básica, había que hacer la vida imposible al alumno porque era la mejor forma de conseguir sargentos con un muy fortalecido carácter para ser auténticos conductores de hombres, líderes. Las condiciones de vida eran duras por el remotísimo lugar donde estaba la Academia, por el clima, por la machacante actividad física diaria y por la constante presión de los profesores.

Diana sonaba a las 0630. A las 0650 debías estar ya sentado en tu mesa en el aula de tu sección para el estudio obligatorio con el estómago vacío y con el riesgo de entregar la primera nota del día si subías las escaleras en el momento que empezaba a sonar la primera nota del toque de Llamada. En esos veinte minutos tenías que haberte vestido, aseado, afeitado —en aquellos tiempo el alumno no podía llevar barba—, hecho la cama y llegado al edificio de aulas. A las 0755 se formaba para izar Bandera y a desayunar. A desayunar deprisa, porque a las 0830 tenías que estar ya en ropa de deporte o con equipo de combate dependiendo de si según el mes la gimnasia era a primera o última hora de la mañana. Tercien y paso ligero hasta la explanada de Gurp, siempre subiendo monte, claro está.  Hasta final de la mañana instrucción de combate (individual primero, por escuadras, por pelotones y por secciones progresivamente).

A las 1330 alto y a comer tras haberte limpiado la pintura de la cara rápidamente. A las 1530 un par de horas de clase hasta las 1730 y descanso hasta las 1830, hora en que todo el mundo debía estar de nuevo en el aula para el estudio obligatorio de las tardes hasta las 2030. De ahí a cenar, retreta y a las 2230 silencio, salvo el día de instrucción o marcha nocturna que era uno por semana. 

Los viernes todo igual, salvo que en lugar de instrucción de combate se hacía orden cerrado. Los sábados y domingos zafarrancho, entrenamientos deportivos, patrullas de tiro, etc, revista y quien tuviera un duro y no estuviera arrestado, de paseo desde las 1200 hasta la retreta de las 2230. Los arrestados a estudio de arrestados prácticamente todo el fin de semana.

¿Y maniobras? Pues las maniobras, a las que allí llamábamos vivacs, teníamos una por mes: el vivac de iniciación, dos o tres vivacs topográficos, el de supervivencia, el de guerrillas, el de montaña, el de casos particulares del combate y algunos más que ya no recuerdo, pero que serían, seguro, altamente instructivos.

Y en tercer curso, siendo ya CASEP (Caballero Alumno Sargento Eventual en Prácticas, luego cambiado por, simplemente, Caballero Sargento Alumno), volvíamos a Talarn de enero a julio salvo un par de meses de prácticas en las unidades.

Sé que su estilo ha cambiado y la Básica ya no es lo que era, por eso dije que iba a hablar de lo que ya nadie habla por miedo a molestar a los ofendiditos. 

En primer lugar porque actualmente los alumnos ya sólo pasan en Talarn tres meses y pico del primer curso, pues luego tienen que irse rápido a las academias especiales a estudiar muchas asignaturas civiles con el nudo de la corbata bien hecho. Esto, irremediablemente, va contra la pura esencia de la creación de la AGBS, es decir, la formación integrada de todas las armas y cuerpos en un primer curso común que ha derivado en unos pocos meses. Cuando el Caballero Alumno llegaba a la academia tenía mucho que aprender, mucho a lo que acostumbrarse y muchos compañeros con los que convivir durante todo un largo año, pero actualmente el Caballero Alumno sabe que su etapa en el pirenaica academia es un corto trámite de cara a su verdadera formación en su respectiva academia del arma.

En segundo lugar porque creo que el actual sistema de designación del profesorado no es, tampoco, el adecuado. Hoy en día la plantilla de la Academia es muy reducida con pocos cuadros de mando que tienen, principalmente, los cometidos de Plana Mayor y de Jefatura de Estudios, teniendo que designar en comisión de servicio a oficiales y suboficiales de las distintas unidades del ET para ejercer como protos y mandos orgánicos de las compañías de alumnos. Hay que comprender que la actual situación derivada del vigente plan de estudios de la Escala de Suboficiales obliga a tener demasiados meses la academia en baja intensidad, por lo que se rellena su contenido con cortas fases presenciales de cursos de ascenso a Suboficial Mayor, a Brigada o a Cabo Mayor e, incluso, con cursos de idiomas, pero esto redunda muy negativamente en el mantenimiento de un verdadero espíritu de unidad. En resumen, para asegurar su supervivencia se ha tenido que convertir la Básica en un cajón de sastre, lo que es, desde luego, muy de agradecer corriendo los tiempos que corren, pero podemos decir más que nunca y sin ninguna duda que la Básica ya no es lo que era...

Un primer curso entero potenciando el espíritu de equipo y la camaradería con el 80% de nuestras clases dedicadas a la instrucción en el campo, conviviendo codo con codo con tus compañeros y en el que la parte teórica era sólo un complemento, eran muy distintos a dedicar el 80 % del tiempo a superar unos exámenes de forma individual. 

Pero ojo, que hayamos llegado a esto no es responsabilidad ni del personal destinado en la Academia ni de los que como alumnos pasan por ella en esta nueva etapa de planes de estudios militarmente insustanciales, sino de los que parieron un sistema que... vaya tela. ¿Se imaginan ustedes que los cadetes de la AGM estuvieran en Zaragoza sólo hasta Navidad de primero y se formaran el resto de sus cinco cursos en las academias especiales?

Con estos mimbres es difícil mantener alto el Espíritu de la Básica que se nos inculcó y que fue fraguando en nuestra joven alma militar cuando cada mañana leíamos nuestro lema A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR, cuando cada promoción subía a pintar esas letras a final de curso y cuando salíamos de uniforme de paseo con nuestras cadeteras blancas por las catalanas localidades de Talarn, Tremp o Pobla de Segur, orgullosos de nuestra vocación.








26 mayo 2024

DESMONTANDO MITOS (V). Paradas y desfiles.

Últimamente asisto invitado a bastantes actos organizados por otros ejércitos —mayormente por la Armada y en menor medida por el Ejército del Aire (y del Espacio*)— y siempre pienso lo distintos que somos los tres ejércitos españoles en las formas desarrollar las paradas militares. Es evidente que lo que a mí me resulta extraño será equivalente a lo extraño que le resultará a un marino nuestra forma de hacer las cosas. Lo que está claro es que no existe una regla común y que todos podríamos aprender algunas cosas de los otros, porque siempre se pueden ver cosas que tienen su lógica y que otros no practicamos o las hacemos de distinta manera. Hasta aquí todo normal.

En estos actos siempre pienso que es normal que cada ejército tenga sus propias peculiaridades derivadas de su idiosincrasia, de su tradición o, incluso, de su distinta estructura orgánica. Pero cuando veo un acto nuestro pienso que lo que no es normal es que en el mismo ejército, con unas normas perfectamente definidas, se desarrollen a veces actos tan distintos. Para mí la explicación está clara: hay tres cosas que a la inmensa mayoría se la traen al pairo, que son la logística (sobre todo el mantenimiento preventivo), la uniformidad y el Orden Cerrado. Eso sí, luego todos queremos tener nuestro material operativo, vacilar de uniforme y ver unos magníficos vídeos de nuestra unidad desfilando. 

Repito, una vez más, que la intención de estos DESMONTANDO MITOS no es hablar de cosas que se hacen incorrectamente aún sabiendo que se están haciendo mal, como puede ser llevar prendas de uniformidad no reglamentarias —¡ay! esas dichosas botas civiles con el uniforme— o cambiar la forma de hacer algunos movimientos de Orden Cerrado porque así molan más, sino que es hablar de situaciones incorrectas porque hay una falsa creencia —mito— de que están bien como están. Por eso debe quedar claro que no es cuestión de criticar, sino más bien cuestión de conocer el porqué de las cosas, conocimiento que ahorraría muchas de estas situaciones anómalas.

El primer mito que hay que desmontar, por afectar a los tres ejércitos —dos ejércitos y una armada que dicen algunos marinos—, es el del orden de las unidades cuando participan varios ejércitos en una parada o desfile. Cuando en el desfile del Día de las FAs o en el del Día de la Hispanidad vemos que las unidades de la Armada desfilan las primeras de cada agrupación (con la Guardia Real siempre en cabeza, por supuesto),  hay quien dice que es porque la Armada tiene ese privilegio por no sé qué real orden (o por un pasaje del Antiguo Testamento llegará a inventarse alguno), pero no, no es así. Las antiguas Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas de 1978 contemplaban este asunto, que actualmente queda recogido en las Reales Ordenanzas del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire, tras su actualización de 2009 con rango de orden ministerial, en sus respectivos artículos 426, 598 y 464 con el texto: 

"Cuando concurran Fuerzas de más de un Ejército dentro de lo señalado en el artículo anterior y siempre ocupando el puesto de cabeza la Guardia Real, el Ejército que organice el desfile o parada cederá el puesto preferente a las Fuerzas participantes de los otros dos, cuyo orden relativo será inverso al de la entidad de las Fuerzas que participen".

Como el desfile del Día de las FAs y el de la Hispanidad siempre los organiza el ET, pues... blanco y en botella. 

Sin embargo, hay que observar otra situación que no es del todo correcta, como es colocar las unidades por antigüedad del ejército. Cuando, por ejemplo, la Armada organiza un acto, y en base a lo estipulado en sus propias RR.OO, no deben formar primero el ET, luego la ARM y por último el EA, como veo tan frecuentemente en arriados o izados de Bandera, sino que la última unidad debería ser la de la Armada por ser el ejército organizador.

En cuanto a los actos propios del Ejército de Tierra, es difícil hacer una norma perfectamente definida que sirva para cualquier unidad porque una parada militar puede variar mucho si forma una batallón solo, un regimiento con dos batallones, o una brigada. También puede variar si cada batallón forma con su Escuadra de Gastadores o únicamente forma una escuadra. Y, por supuesto, varía dependiendo de la situación, la amplitud y la disposición del patio, plaza o lugar donde se lleve a cabo la parada militar. Pero hay unos mínimos comunes que no son —o no deben serlo— alterados por ninguna de las anteriores circunstancias.

Vamos a hablar, pues, de lo que está perfectamente definido en la Instrucción General 01/17 CEREMONIAS Y ACTOS MILITARES DEL EJÉRCITO DE TIERRA y en las dos publicaciones generales de orden cerrado, la PG-01 ORDEN CERRADO INDIVIDUAL y la PG-02 ORDEN CERRADO. UNIDADES. Para quien forme parte de la Fuerza Terrestre, conviene saber que existe la norma FT 124/18 ASPECTOS RELACIONADOS CON ACTOS, CEREMONIAS Y FORMACIONES que aclara muchas cosas.

¿Y por dónde empezar? Pues qué mejor que empezar por el principio. Y el principio es el toque de Escuadra, seguido por el de Compañía para terminar, antes del inicio de la parada militar propiamente dicha, en el toque de Batallón y el toque de Llamada. O al menos esto es lo que dice la  IG 01/17, instrucción general que tiene el gran olvido, en su Anexo I, de no contemplar el toque de Llamada a banda, toque imprescindible para que la Banda y la Música ocupen su puesto en formación para, desde allí, interpretar el de Batallón y Llamada. 

El caso es que yo creo que por desconocimiento del verdadero significado de los toques militares, se ha generalizado demasiado que las unidades formadas para entrar al patio están a discreción hasta, incluso, iniciado el toque de Batallón y Llamada, momento en que, los algo más cumplidores mandan estar en descanso y solo algunos mandan firmes, que es la posición en la que se debe escuchar el toque tanto los que están en formación como los militares fuera de formación. 

Para quien no esté demasiado familiarizado con los toques militares le recomiendo que eche un vistazo al artículo que escribí hace meses sobre los TOQUES DE ORDENANZA,

Después de entrar al patio, explanada o recinto donde tenga lugar la parada —yo lo resumiré llamando patio de armas, que es el nombre más tradicional y más militar— lo normal es alinear las unidades y dar novedades a sus respectivos jefes y éstos al jefe de la línea. Este momento puede ser algo ordenado y militar o puede ser un caos desordenado y muy al estilo Pancho Villa. Hacerlo ordenado consiste en usar todos la misma frase para dar novedades y en hacerlo simultáneamente de cabeza a cola (escuadra, banda, música, 1ª compañía, 2ª compañía, etc) y hacerlo desordenadamente consiste en que cada jefe usa una frase distinta para dar las novedades y lo hace cuando tiene a su unidad lista, sin tener en cuenta el cacao que se forma cuando son muchos los que dan las novedades y coinciden dos a la vez dando voces, o uno (el más educado) se tiene quedar parado y callado en medio esperando a que acaben los demás, etc. Seamos ordenados, señores, que somos militares. 

Después toca pasar al orden de parada, movimiento que se hace a paso ordinario o a paso ligero según la unidad y que en algunas tomó hace años la costumbre de, para que quedara más bonito y todos hicieran media vuelta a la vez, quedarse dando la espalda hasta que todos han terminado su movimiento y entonces hacer todos media vuelta. Vale, tan chulo y tan coordinado que hasta la IG 01/17 llegó a contemplarlo, pero... ¿a nadie salvo a mí le parece ridículo ver a los jefes de compañía y de sección dando la espalda al frente de la formación mientras esperan a que las planas mayores lleguen a su puesto tras hacer un recorrido más largo? Creo que esto debería ser una cuestión para hacer por compañías y no toda la unidad a la vez.

Luego, llega prepararse para recibir a la Bandera, en su caso. Por cierto, hago un inciso aquí para decir que, cuando no está la Enseña Nacional en formación y aún no ha llegado la autoridad que va a presidir el acto, el jefe de la línea puede perfectamente mandar a discreción (sin hablar, por supuesto) si la espera está siendo más larga de lo prevista. En una ocasión, con motivo de la celebración de un San Fernando, lo mandé en la BZAPLEG y los que me lo discutieron aún no han podido demostrarme que lo hiciera mal.

Como decía, para recibir a la Bandera hay que tener dos cosas en cuenta: una, que para mandar los movimientos para armar los fusiles hay que dar tiempo para evitar que caigan machetes al suelo por las prisas, y dos, que la Bandera debe ir siempre, salvo porque el viento lo impida, a la cuja y con su escolta sobre el hombro. Aprovecho para decir que, sin embargo, en los desplazamientos de la Bandera sin Himno Nacional ni la fuerza en presenten, la Bandera va al hombro y la escolta con el fusil al brazo.

A continuación hay que recibir a la autoridad que preside el acto, para lo que hay que ordenar los movimientos de armas y las entradas a la música con la suficiente antelación para que la autoridad no tenga que esperar en el podio a que empiece a sonar el Himno Nacional o la Marcha de Infantes —lo de hacer esperar al jefe, aunque muy extendido en el mundo político actual, no es de recibo entre militares—. En el momento de dar novedades el jefe de la línea debe desplazarse acompañado sólo por el cornetín de órdenes, salvo en unidades que, por su tradición particular, están autorizadas a ir acompañados por el guion de la unidad (Legión y Paracaidistas). En este desplazamiento no pasa nada si se va un poco rapidito, porque... vaya tela la parsimonia de algunos.

A propósito de las novedades, hay una cuestión que me hace añorar los tiempos en los que a nadie se le ocurría deshacer el saludo antes que el superior al que se estaba saludando. Es de las cosas que se aprendían durante la primera semana de primero de academia. Actualmente, y viendo lo que se ve, parece ser que debe haber alguna norma que a mí se me escapa que dice que el subordinado debe deshacer el saludo antes que el superior. Igual es que tengo un falso mito creyendo que hay que esperar a que el superior deje de saludar primero... 

Durante el desarrollo de una parada militar hay otros muchos mitos, como el de estar al orden de parada durante todo el desarrollo del acto. La IG 01/17 especifica en su Anexo I, el de la secuencia de una formación y consideraciones a tener en cuenta, que solo se está al orden de parada para recibir a la Bandera, para recibir a la autoridad y para la revista; el resto se debe estar al orden de línea. Además de ser lógico porque es la forma en la que el jefe de línea esté centrado y pueda ejercer mejor el mando, así se contempla también en el apartado 2.2.b. FORMACIONES EN LÍNEA de la PG-02 que dice que el orden de parada es sólo una variante de la línea de batallón, que es la formación básica. Otra cosa es que las dimensiones o forma del patio de armas obligue a emplear siempre el orden de parada, pero no debe ser el caso general. Es decir, si hay espacio para que se pueda desarrollar el acto con normalidad, al acabar la revista hay que volver al orden de línea.


Y ya que hablamos del ejercicio del mando en una formación, llego a la pregunta del millón de este asunto: ¿cuando forma una unidad aislada (batallón, regimiento o brigada) puede mandar la línea el jefe de esa unidad? Mi respuesta es rotunda: NO. A pesar de que hasta hace no muchos años era impensable tener que hablar de esto porque era algo tan evidente como que amanece todos los días, voy a tratar de explicarlo, aunque me va a ser difícil convencer a muchos ya que se ha impuesto excesivamente que el jefe esté en formación. Espero no perder amistades.

Supongamos una brigada en formación. ¿Quién la manda? ¿El General o un coronel? Nunca veremos a un general mandando una formación dejando a la autoridad que preside ahí solo en la tribuna el pobre hombre. Entonces, si forma un batallón aislado ¿por qué sí puede estar el jefe de ese batallón en formación? Hay varios aspectos en la normativa de los que se desprende que cuando una unidad forma aislada el jefe de esa unidad debe estar junto a quien preside, no en formación, independientemente de que entre el jefe y la autoridad esté presente algún mando orgánico intermedio.

Si el jefe de ese batallón está en formación ¿quién acompaña a la autoridad hasta llegar al patio? ¿Va por el cuartel él solo o le ponemos a un rebajado para que le acompañe? Creo que no queda muy militar eso de "mi General, le espero a las 12.00 en el patio de armas.; ya si eso se va usted dando un paseo para allá". 

Dice la IG 01/17 que a continuación, la Autoridad pasa revista a la Fuerza acompañada por la Autoridad Militar de superior categoría que ejerza mando orgánico sobre ella, por el Jefe de la Fuerza y por el cornetín de órdenes. (El Jefe de UCO no acompañará en la revista si está presente alguno de sus superiores de la cadena orgánica). Es decir, si es un batallón el que forma, la autoridad irá acompañada por el jefe de la división, de la brigada, del regimiento o, si no es ninguno de esos casos, por el jefe del batallón; vamos, el de nivel más alto que esté en la cadena orgánica, y luego va el que manda la formación y el cornetín. En ningún momento se contempla que el jefe de la unidad está en formación. Solo se contempla que si hay algún superior de la cadena orgánica, el jefe del batallón no acompañará, pero no deja la posibilidad de que esté en formación. Y aquí no vale eso de que como preside el jefe de la división y está presente el jefe de la brigada, pues yo me meto en formación con mi batallón y si el de la división pregunta algo que le responda el de la brigada, aunque yo sea el responsable de esa unidad. Tampoco se contempla en ninguna norma que sea opcional que esté en formación o no dependiendo de si está presente un mando orgánico intermedio.

Y yo me pregunto por qué el JEMAD no desfila en cabeza de todos los desfiles de las FAS y de la Hispanidad y solo se limita a acompañar al Rey. Cada empleo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, para lo bueno y para lo malo.

Y hay más mitos, como el de que aún hay quien no sabe que desde 2017 la voz de FUEGO para la descarga de fusilería tras el toque de Oración debe darse una vez finalizada la música, no coincidiendo con el final de ésta. Igual que tampoco saben muchos que la compañía que debe hacer la salva debe ser la más próxima al monolito y apuntando en esa dirección.

O también, que muchos no saben que cuando se desfila con el arma al brazo el sable debe ir en posición de marchar y no al hombro (por ejemplo en dislocaciones para el desfile cuando se sale a paso ordinario). 

O que cuando desfila una compañía con Bandera, el capitán de la compañía, que acompaña a la Bandera, no debe hacer vista a la derecha, como tampoco lo hace el acompañante y la escolta cuando la Bandera desfila en columna de batallón.

O que tampoco mucha gente conoce que la nueva PG-02 contempla que las compañías de a seis ya no están constituidas por dos secciones de a tres, sino por tres secciones de a dos y, por consiguiente, deben llevar tres jefes de sección (apartado 2.2.a.(3).).

Batería del RAAA 73 de a seis con tres jefes de sección, cumpliendo la PG-02.

O que la cuja de la bandolera de la Bandera siempre va en el costado derecho, pero las de los guiones y banderines deben ir en el costado izquierdo o derecho dependiendo de si los que portan fusil lo llevan sobre el hombro o sobre el hombro derecho, respectivamente, para que el braceo sea con el mismo brazo para todos.

Y el mito que no logro entender y no sé cómo ha podido establecerse tanto es cuando llega el acompañante de la Bandera (ayudante se llama), se sitúa delante para saludar y al incorporarse al costado de la Bandera, en vez de irse directamente al costado izquierdo de ésta, se va al derecho y pasa por detrás. Me dicen los jóvenes oficiales que lo hacen para no pasar por delante de la Bandera. Amosaver, calamar, ¿si te vas al lado izquierdo pasas por delante de la Bandera pero si te vas hacia el derecho no?

En fin, que ya es tarde y en algún momento habrá que cortar este asunto, porque materia hay para seguir un buen rato.

*N. del A. Me niego a llamarlo Ejército del Aire y del Espacio hasta que una ley modifique la Constitución que, en su artículo 8, dice que las Fuerzas Armadas están constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire; así, a secas. Un Real Decreto no puede modificar ni una coma de la Constitución. Pero claro, ya sabemos que ahora se lleva mucho el porque yo lo valgo...

12 mayo 2024

DESMONTANDO MITOS (IV). Orden cerrado colectivo.

 A pesar de que el domingo pasado terminé mi artículo diciendo que esta semana hablaría de paradas y desfiles, no va a ser así porque me he dado cuenta de que hablé de Orden Cerrado a nivel individual y, por tanto, habría que continuar con el Orden Cerrado a nivel colectivo, que también tiene mucha miga y mucho mito.

Como en el individual, empezamos por lo más simple: recordando ese momento inicial de nuestra vida militar en el que aún sin uniforme nos hacían formar y nos enseñaban el firmes y el descanso y que por ir todavía de paisano terminaban la orden con la voz ejecutiva de YA. Ese tan manido YA, cuyo uso no tiene ninguna base reglamentaria en Orden Cerrado y ya no se hacen los ejercicios para los que estaba establecida esa voz ejecutiva. Me refiero a las antiguas tablas de gimnasia tan de la época de la instrucción de la Tropa de reemplazo.

Las tablas de gimnasia, y posteriormente los ejercicios de entrenamientos de fuerza, estaban reguladas por el manual de Instrucción Físico-Militar y consistían en ejercicios en los que con sincronización de orden cerrado se realizaban ejercicios de fuerza o de elasticidad, con o sin armas, dirigidos por el mando y ejecutados por toda la unidad a la vez acompasando todos los tiempos.

Tabla de gimnasia del Ejército Español.

Brazos extendidos arriba con flexión de tronco adelante y atrás. 20 repeticiones. Al ejercicio. ¡YA! Ésta, que podía ser una cualquiera de las órdenes que se daban en los ejercicios de las tablas de gimnasia demuestra cómo y para qué se daba la voz ejecutiva YA. Pero claro, como siempre digo, en este nuestro querido Ejército se lee poco y muchos hacen las cosas de una forma sin analizar su porqué y entonces nos encontramos que se ha generalizado, siempre que se va en ropa de deporte, el uso de la voz ejecutiva es YA. 

El vigente manual de Instrucción Físico-Militar MI-003 (Tomo I) dice en su apartado 7.5.a.(1) sobre las clases de mando con la voz que el instructor indica el nombre del ejercicio y los ejecutantes lo inician a la voz de “Ya”, siguiendo el ritmo del propio ejercicio. 

Firmes, ¡ya!, alinearse, ¡ya! o de frente ¡ya!, aunque se vaya en chándal o en pantalón corto, son órdenes de Orden Cerrado, por lo que son un gran error, ya que en ningún reglamento de Orden Cerrado, ni actual ni antiguo, se contempla esta voz ejecutiva para cuando no se va de uniforme. Es decir, si se hacen ejercicios en los que hay que coordinar un movimiento en instrucción físico militar, se debe decir YA para empezar ese ejercicio, pero cuando se forma una unidad militar y se dan órdenes de Orden Cerrado, se debe usar siempre la voz ejecutiva reglamentaria de MAR —aunque su pronunciación haya derivado en AR, ARI, AY, EIN, IN y demás sonidos guturales, algunos de ellos rozando el ridículo—.

N.del A. He de reconocer que no conozco a nadie que diga MAR, ni yo mismo. Ni mi padre, que ingresó en el Ejército en 1948, jamás había conocido a nadie que lo pronunciara tan reglamentariamente. Igual va siendo hora de cambiarlo ¿no?

El hecho de conocer el porqué de las cosas facilita mucho su ejecución y, sobre todo, su mando. Está claro que todo el que manda ha pasado en algún momento de su vida por ser mandado. Pero en Orden Cerrado hay veces que pienso si alguno ingresó ya con estrellas o con galones y jamás ha formado parte de la masa porque no es posible que haya olvidado totalmente cómo se ejecutan las órdenes cuando se está siendo mandado. Pasa mucho cuando no dan casi tiempo entre la voz preventiva y la ejecutiva en el armen y en el envainen. ¿Tan difícil es darse cuenta de que sacar el machete y encastrarlo en el fusil requiere su tiempo? 

¿Y cuando se alinea la compañía? Hay quien cree que entre el alinearse y la voz ejecutiva los guías de cabeza alinean la fila automáticamente o algo así, porque inmediatamente dan la ejecutiva y ya está todo mal ya que si los guías están aún alineando la fila, los de detrás es imposible que alineen bien las hileras hasta que terminen los de delante.

Por cierto y hablando de alineaciones. Un mito mitísimo es el de decir que se debe uno alinear, en la fila, mirando al de su derecha cuando para que la alineación sea perfecta debe alinearse con el de la derecha y con el anterior a éste. Del primero verá más parte, pero del segundo debe ver lo que más sobresalga de él (mano con el fusil sobre el hombro cuando se va desfilando, la cara, la visera de la gorra, etc). Una línea recta se define por dos puntos, si yo me sitúo veinte centímetros retrasado respecto a mi compañero estaré siempre alineado. Incluso si me pongo detrás e él estaré alineado con él por una recta. Pero para que una fila de nueve hombres está alineada todos ellos se deben integrar en una misma recta, por lo que tendrán que tener una referencia con el anterior al de su lado. No sé si he sabido explicarme, pero esta es la causa de que en la inmensa mayoría de los casos las compañías desfilen con la parte izquierda retrasada.

Las alineaciones son un mundo muy complejo y no se les da la suficiente importancia, sobre todo con la unidad en movimiento desfilando. Es muy triste cuando en un vista a la derecha la compañía pasa por delante de la tribuna en oblicuo. Y cuando van de a nueve, pues... bueno, se puede medio entender derrochando benevolencia, pero cuando van de a tres y son incapaces de ir alineados tres tíos es que el problema de base es muy gordo. Por cierto, aún hay quien no sabe que de a seis y de a nueve la hilera de la derecha sigue mirando al frente en el vista a la derecha (la izquierda en el vista a la izquierda), pero cuando se va de a tres la hilera de la derecha (o de la izquierda) gira la cabeza y sólo la mantiene al frente el guía de cabeza de esa hilera. Sí, escuadras de gastadores y planas mayores incluidas, aunque a algunos os extrañe (PG-02. ORDEN CERRADO UNIDADES. Apartado 3.1.d).

Y las alineaciones tienen su situación especial en las variaciones, momento en el que nos solemos olvidar de que hay que ir alineado y siempre será el guía exterior de cada fila el que marcará la alineación. Actualmente la PG-00 dice que será la hilera central la que seguirá describiendo el arco con la misma velocidad, siendo la parte interior la que acortará el paso y la exterior la que lo alargará un poco. Creo que es un error describirla así en esta forma actualmente reglamentaria  y era más razonable como lo reflejaba el anterior reglamento de orden cerrado de unidades (RE7-011) en el que marcaba que era la hilera exterior la que mantenía la velocidad y las interiores reducían el paso progresivamente. Actualmente se obliga a que la hilera exterior alargue la zancada y, como el jefe de la compañía va a su paso normal, pues va a lo suyo y al final los de la hilera del extremo van corriendo, con el consiguiente mal efecto estético que hace visto desde fuera. Esta es una de esas cosas que se han cambiado para que lo que se hacía mal ya esté bien hecho haciéndolo igual.

En este momento de la variación surge también una situación que llega al absurdo con el braceo de los oficiales o jefes de compañía y de sección. Que en una variación haya que dejar de bracear tiene su explicación en que se hace para no dar con el puño al de delante en las filas interiores cuando el fuelle es muy cerrado y están casi pegadas las filas en el interior del arco. Por eso no tiene ningún sentido ese mito que se viene viendo desde hace unos pocos años por el que los jefes de compañía y de sección dejan de bracear y pegan las manos al cuerpo durante la variación. Vamos a ver, calamar, ¿para qué dejas de bracear? ¿Vas a darle a alguien? Si no llevas a nadie a menos de dos pasos a tu alrededor y además no subes el brazo hasta la horizontal. En fin, que me parece muy ridículo ver eso.

Decía al principio que hay veces en las que parece que el que manda se olvida de cuando iba en la masa de la compañía. Las variaciones es uno de estos casos. No falla, capitán que hace una variación y en cuanto él la termina empieza a acelerar porque se le va la compañía de delante, es fracaso seguro porque los de la cola, que tienen las piernas más cortas por ser más bajos, tienen que salir corriendo para mantener las distancias. Por eso es fundamental el truco de pegarse bien a la compañía de delante antes de una variación y dejar que se vaya la de delante al terminarla nosotros. Se da la variación despacio y los pobrecillos de la cola no tendrán que salir corriendo para mantener la distancia. Si, además, los últimos llevan placa, tubo, afuste de mortero o radio, sin bracear, les costará mucho más aún alargar el paso.

Y se asegura el caos cuando se sale a paso ligero haciendo una variación. Algunos creen que el paso ligero es carrera de maricón el último y salen dando unas zancadas tremendas. Como, además, cada vez se tiene menos voz enérgica de mando —debería estudiarse más alemán y menos inglés— la cola no suele oír la voz ejecutiva y sale cuando ve que las filas anteriores van saliendo. Como son los más bajitos —y siguen teniendo las piernas igual de cortas que en el párrafo anterior—, pues tienen que salir corriendo como buenamente pueden que es, generalmente, sin marcar el paso de los tambores. Y no falla una cosa, la compañía que está justo delante de la tribuna es la que cuyo capitán más rápido sale y peor sale su compañía. Es matemático.

A propósito del paso ligero, también hay que mencionar a los que corren como patos, pisando con el talón o con toda la planta de la bota en vez de con la puntera. Patos totales. Qué rabia me da eso por la falta de marcialidad que desprenden. Luego también tenemos el otro extremo, los que quieren levantar tanto las rodillas para demostrar su marcialidad que tiene que ir acompasándose con los brazos de forma extremadamente forzada. Si van sin fusil parecen ventiladores con los brazos y algunos casi se caen hacia atrás y si van con fusil llevan tal movimiento de hombros que parecen querer desfilar en la Pasarela Cibeles. Hay que pisar con la puntera y levantar las rodillas con chulería, pero sin exageración anti natural.

Lo que más claro tengo después de tantos años dedicándome a mandar Orden Cerrado (trece años instruyendo a paracaidistas me enseñaron mucho) es que para que algo salga bien debe estar bien mandado. La voz de mando es fundamental. No se trata de desgañitarse al mandar, se trata de mandar enérgicamente, con contundencia. La orden estimula el espíritu del soldado y éste se pone tenso para cumplirla. El soldado debe tener la cara tensa, la espalda recta, el pecho fuera, el culo prieto, la boca cerrada y respirar por las orejas. Para eso hay que mandarle con energía, con mucha energía. 

Repito lo que tantas veces digo: no valen los mediocres que se conforman con ser los mejores en algo, hay que querer ser el mejor en todo o, al menos y como decía la Doctrina antigua sobre la Infantería, un conjunto equilibrado de capacidades medias. Sé que no será popular lo que voy a decir, pero si bien es cierto que al que no sabe inglés le faltan cualidades para mandar una unidad, también lo es que le faltan a quien no tiene una enérgica voz de mando. 



05 mayo 2024

DESMONTANDO MITOS (III). Orden Cerrado Individual.

 A riesgo de ser pesado, pero teniendo en cuenta que desmontar mitos da para muuuuuucho, hoy El Furriel intentará desmontar algunos mitos sobre el Orden Cerrado individual. Antes de empezar la retahíla de incomprensibles situaciones que se ven en el día a día, convendría dar un repaso al artículo del pasado mes de julio sobre las generalidades del Orden Cerrado centrándonos en aquella idea de "no vale eso de que nosotros nos preparamos para la guerra. Eso lo pueden decir los mediocres que son incapaces de ser buenos en todo y que se conforman con querer ser buenos sólo en una parte de sus cometidos. Para ser el mejor soldado de la Patria, hay que querer ser bueno en todo, incluido en el Orden Cerrado".

Debemos tener presente también que no se trata de sacar defectos, sino de describir posiciones que no se ajustan a los reglamentado sin saberlo (o sin querer saberlo) y que se han convertido en un mito, es decir, en una creencia de que es así como se deben hacer las cosas.

Este tema da para mucho, pero iremos paso a paso y empezaremos por lo primero que nos enseñaron en nuestro primer contacto con la Milicia incluso antes de pasar por el Almacén de Vestuario a recoger nuestros uniformes. El FIRMES ha sufrido una evolución con los años que ha derivado, muchas veces, en una extraña postura a la que no tengo ni idea de cómo se ha llegado y de cómo es posible que se mantenga con toda naturalidad como si fuera una forma correcta de estar en esta posición. La  PG-00 ORDEN CERRADO explica perfectamente cómo debe adoptarse esta posición, tal como se muestra en la siguiente imagen:

De todos los principios que el reglamento dice que deben observarse al adoptar la posición de Firmes, destacaremos dos: 

- Las puntas de los pies, simétricamente abiertas, para que éstos formen un ángulo de unos cuarenta    y cinco grados.

- Las manos, entreabiertas, con las palmas hacia adentro, tocando con la punta del dedo índice la costura del pantalón o sitio análogo. Los dedos, semiflexionados y unidos, salvo el pulgar, que estará  naturalmente extendido, estableciéndose un ligero contacto entre las yemas de éste y del índice.

Como una imagen vale más que mil palabras, pondré algunas fotos de casos que nos chocarán porque jamás habremos visto casos de estos... seguro.

  
  

En las tres imágenes anteriores se aprecia que los brazos caen con naturalidad sin llevar la mano al costado o, cuando sí están en su lugar, lo están con las uñas hacia atrás. La última, la de los brazos caídos sin llevarlos al costado, refleja un defecto muy corriente que da imagen de poca marcialidad. Igual de corriente es juntar las punteras de las botas haciendo desaparecer el ángulo de 45º que deben formar, dando más aspecto de bailarina que de soldado:



Con el arma al brazo se tiende a veces a exagerar la forma de colocar el fusil. La PG-00 lo deja muy claro en la primera foto, pero a pesar de eso se ve demasiado frecuentemente la posición de las otras dos fotos en las que se encoge el brazo elevando demasiado el fusil rompiendo la estética de toda la unidad con unos fusiles más altos que otros (además de un innecesario cansancio del brazo).



También la posición de DESCANSO se ha convertido en un mito.  La PG-00 explica cómo debe ser: "Sin modificar la situación del pie izquierdo ni la dirección del pie derecho, se llevará éste atrás y un poco a la derecha, de forma que los talones queden a un pie de distancia, manteniendo las piernas extendidas con naturalidad, cargando el peso del cuerpo por igual sobre ambos pies y conservando la línea de los hombros al frente. Simultáneamente, la mano izquierda, entreabierta, se colocará delante del cuerpo con la palma hacia él; sobre su dorso se pondrá la palma de la mano derecha con los dedos unidos, rodeando el borde inferior de la mano, en tanto que los brazos permanecen caídos por su propio peso". Podemos observar en demasiadas ocasiones el mito de que el descanso se hace con los dos pies a la misma altura y que los brazos quedan encogidos a la altura del ceñidor (y a veces incluso por encima de éste). Lo mismo ocurre con armamento actualmente, porque es más difícil que ocurra con el CETME C o el mosquetón, ya que al tenerlo apoyado por su cantonera en el suelo no queda más remedio que echar el pie derecho atrás (si se hace  bien el movimiento, claro).





Nunca he podido soportar ver al soldado-niñera, el que acuna el fusil con los brazos como si de un bebé se tratara. Esta moda de hacer así el descanso ha llegado a cuajar tanto que en mis últimos destinos en unidades de la Fuerza he intentado corregirlo, pero me costaba conseguirlo porque al minuto volvían por querencia a la misma posición de brazos encogidos. 

Creo que la mayoría de estos mitos son un problema de base, ya que en muchos casos no son vicios adquiridos con el tiempo, sino aprendidos así desde el primer momento en el centro de formación o academia. Y creo firmemente que es así porque muchos de estos mitos se ven en las propias academias actualmente; es decir, hasta los profesores creen que se hacen así las cosas. 

Es el caso que me ocurrió al llegar destinado a una unidad en la que se usaba el sable al ascender a Comandante. Como en todos mis empleos de oficial había estado en La Legión y en Paracaidistas no recordaba los movimientos con el sable, pues desde mi Entrega de Despachos en la AGM sólo lo había usado para los arcos de sables en las bodas, por lo que me cogí el entonces Reglamento de Orden Cerrado en vigor y refresqué los movimientos.

El primer día que cogí al Batallón para una sesión de Orden Cerrado me di cuenta de que todos los tenientes y un par de capitanes hacían el descanso como los marinos, es decir, con el sable casi vertical. Al decirles que colocaran bien el sable en la posición de descanso —la hoja apoyada sobre el antebrazo izquierdo—, me dijeron que en la academia se lo habían enseñado así. Y debe ser verdad, porque rápidamente me fui a buscar vídeos de YouTube de juras de Bandera y entregas de despachos y realmente la mayoría de los protos tampoco apoyaba la hoja del sable sobre el antebrazo. En resumen, que alguien ha creado un mito que se ha institucionalizado, pero al que nadie ha puesto solución.

"A partir de sable “al hombro” se adoptará la posición de “descanso sin armas”, salvo que la mano izquierda queda sobre la derecha, la hoja descansa por el filo, en su parte media, en el brazo izquierdo..."


En cuanto al saludo haría falta un monográfico para describir las innumerables y casi todas erróneas formas de saludar. De hecho, ¿hay alguien que salude de forma totalmente correcta...? 

"Se levantará rápidamente la mano derecha extendida y con los dedos unidos hasta que las yemas de los tres dedos centrales toquen el extremo derecho de la visera o parte análoga de la prenda de cabeza. El codo se flexionará y separará del cuerpo adelante y a la derecha lo suficiente para que la mano y el antebrazo queden en línea y con una inclinación de unos cuarenta y cinco grados".


Y otro aspecto del que hay que hablar es la flexión de la rodilla ante la salida a paso ligero. Antiguamente se flexionaba la pierna izquierda tras la voz preventiva de de frente paso ligero, pero la actualización del Reglamento de Orden Cerrado de no recuerdo si 1996 o 1997 la modificó pasando a ser la rodilla derecha la que debía flexionarse. Y tiene su lógica porque si vamos a salir corriendo echando el pie izquierdo adelante lo natural es apoyar el peso del cuerpo sobre la pierna derecha en posición de empezar una carrera. En carreras si salimos con el pie izquierdo, la pierna adelantada y flexionada es la derecha. 

Bueno, pues aún hay algunos, muchos de los cuales no habían nacido o al menos no habían hecho ni la Primera Comunión en 1997 cuando se modificó esto, que siguen flexionando la pierna izquierda. ¿Motivo? Pues que en España se lee poco. Lo mismo que leen poco los que siguen ordenando a cubrirse —también cambiado por alinearse en aquel mismo reglamento— o siguen dando novedades de cubierta y alineada la compañía sin novedad, que ya es casi como dar novedades en castellano antiguo o en latín.

Seguro que el lector podría encontrar más cosas de las que hablar hoy y aquí, pero yo creo que esas otras cuestiones podrían ser catalogadas como errores y defectos en su ejecución más que como mitos.

La semana que viene hablaremos más de Orden Cerrado; más concretamente del referido a los desfiles y paradas militares, que ahí sí que hay mucho mito pues la normativa no está excesivamente clara en algunos casos.