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Hablar pocas veces de la profesión militar es una de las pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas. (Del art. 14 de las RR.OO de las FAs)
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30 noviembre 2025

LA GLOBALIZACIÓN CASTRENSE

Hace unas semanas ya hablé en el artículo QUÉ MÁS DA de que en los ejércitos de España se ha impuesto la dejadez en la conservación de los valores, el error de concepto de cuáles son las obligaciones militares o la normalizada mediocridad de quienes son incapaces de esforzarse por alcanzar la excelencia en todo. Estoy convencido de todo ello.

Esta forma de sucederse las cosas desde hace unos cuantos años, está llegando a un punto que ya me gustaría a mí que fuera el máximo de una función algebraica, pero me temo que no va a ser así. Supongo que esto va en aumento, precisamente, por la dejadez en el interés hacia la conservación de los valores, el error de concepto de cuáles son las obligaciones militares y, sobre todo, por el cada vez más bajo interés del militar actual en conocer el porqué y la esencia de las cosas.

Estamos entrando en lo que yo llamo la globalización castrense, es decir, la tendencia hacia un todos somos iguales que conduce al intercambio de roles entre militares de distintos escalones de la jerarquía, la compartición de responsabilidades —y su exención en algunos casos— y el miedo a ejercer la autoridad sobre un subordinado.

Pues no, no somos todos iguales en el Ejército. Ni somos ni debemos serlo. 

Cada militar tiene unos cometidos perfectamente definidos y por eso existe la jerarquía, el mando y, por supuesto, la responsabilidad que conllevan. Estos cometidos vienen definidos, objetivamente, por la preparación de cada uno en base a la formación militar que ha recibido, a pesar de que todos conocemos casos de militares que ejercen muchas más responsabilidades de las que su preparación les permite. Inútiles hay en todos lados y no olvidemos que responsabilidad —no hablo sólo del ejercicio del mando—, todos tenemos la nuestra, cada uno a su nivel, desde soldado a general. 

Pero no, no temáis mis pocos pero leales lectores, pues este artículo de hoy no va a ser todo un tocho filosófico pues, como viene a que llevo un tiempo observando que ocurren cosas que no tienen sentido y que van contra la más pura esencia de muchas cuestiones en la Milicia, iré concretando los casos particulares del combate. 

Soy un friki de los vídeos sobre cualquier tema militar en YouTube y veo todos los que encuentro aunque para muchos de ellos debería tomarme antes algún protector de estómago y un par de tilas. Hace unos meses vi en uno de ellos una jura de Bandera de tropa en la que los cabos (gastadores, porta banderines, etc) llevaban en el uniforme el distintivo de profesor; el coloquialmente conocido como huevo frito. Mi sorpresa fue tal que rápidamente me cogí toda la normativa en vigor sobre uniformidad para consultarla, sobre todo porque hay una norma sobre distintivos más o menos reciente y podía ser que no la tuviera yo tan controlada como creía. La cosa estaba clara: el distintivo de función de profesor, obviamente, es portado por quien ejerza como tal. ¿Y quién ejerce como profesor? Pues según el Régimen del profesorado de los centros docentes militares el que ocupe un puesto que así esté contemplado en la RPM (Relación de Puestos Militares), debiendo salir así reflejado en la publicación de la vacante de ese puesto. 

A continuación me fui a SIPERDEF y comprobé que, como me imaginaba, ninguno de los puestos de tropa de esa unidad era de profesor. Cada vez estaba más convencido de que era un caso clarísimo de globalización castrense y, como dije en el artículo DESMONTANDO MITOS, UNIFORMIDAD, un porque yo lo valgo.

Ya sólo me quedaba preguntar directamente por esta anomalía y así lo hice a un compañero de promoción —y sin embargo amigo—  destinado en ese centro de formación. Me dijo que él tampoco entendía que lo llevaran, pero que le habían dicho que se había autorizado a llevarlo a los miembros de tropa que hacían el Curso Básico de Aptitud Pedagógica porque alguien allí había hecho una extraña interpretación de la norma. Con un par...

Amosaver, amosaver, amosaver... ¿Me queréis decir que hay alguien con responsabilidad que cree que un cabo instructor es un profesor porque ha hecho un curso básico de dos semanas? Bueno, supongamos que ese curso ahora es la repera —y no como cuando yo lo hice hace más de veinte años— y ahora te capacita para dar clases en la NASA. ¿Ocupa reglamentariamente un puesto calificado como de profesor? No. ¿Entonces qué carajo hacen con un huevo frito en el uniforme? Hay que tener en cuenta que el artículo 20 de la Ley 39/2007 de la Carrera Militar dice que las tareas docentes serán desempeñadas por oficiales y por suboficiales, pero no por tropa.

Pues bien, esto es lo que yo defino como un claro ejemplo de globalización castrense por el que al final nos creemos que todos somos iguales. 

Ocurre lo mismo cuando hablamos de las bodas en las que personal de tropa participa en los arcos de sables a los novios con sables de oficial o suboficial que, naturalmente, han sido prestados por sus propios oficiales o suboficiales, grandes protagonistas de esta funesta globalización castrense. Ya dediqué un artículo a este asunto en  ARCOS DE SABLES.

Todo esto es como si yo, cuando sea padrino en las bodas de mis hijas, me pongo la faja de general, porque mola y porque yo lo valgo; a fin de cuentas, por años de servicio podría ser general ya hace tiempo, ¿no?

Pero tenemos más casos de la globalización castrense. Por ejemplo, cuando hace un par de años vi que en las AGBS la Escuadra de Gastadores desfilaba con manoplas, cuando jamás en las academias militares los cadetes y alumnos gastadores habían portado esos elementos. ¿De qué se trataba? ¿De hacer que la escuadra de la AGBS pareciera una escuadra de una unidad normal en vez de la de una academia? ¿O de romper, una vez más, la tradición como ocurre con la ******** boina que han parido para la AGBS para usar en vez de la gorra de plato? Manoplas y boina, dos ejemplos de cómo desvirtuar la categoría de suboficial.

En fin, que podría escribir largo y tendido con más asuntos similares, pero sólo aburrirían, más si cabe, a mis pocos pero leales lectores. 

Lo importante es saber por qué ocurre esto y, tras unas cuantas décadas de servicio, tengo claro que al militar actual le cuesta ser tajante a la hora de mantener cada cosa en su sitio. A algunos les cuesta decir "tú ahí y yo aquí, y tan amigos". Algunos no saben ser firmes en el mando manteniendo su cercanía al subordinado ni saben ser graciables sin llegar al colegueo. 

Ahora que tanto se habla de liderazgo —se creen que lo acaban de inventar— hay menos líderes que nunca. Y es que mandar es difícil, mandar bien es muy, muy difícil y ser un líder... uf, ser un líder.

Me conformaría con que los jóvenes militares que leyeran esto se comprometieran a acabar, en la medida de sus posibilidades, con esta virulenta globalización castrense.




05 mayo 2024

DESMONTANDO MITOS (III). Orden Cerrado Individual.

 A riesgo de ser pesado, pero teniendo en cuenta que desmontar mitos da para muuuuuucho, hoy El Furriel intentará desmontar algunos mitos sobre el Orden Cerrado individual. Antes de empezar la retahíla de incomprensibles situaciones que se ven en el día a día, convendría dar un repaso al artículo del pasado mes de julio sobre las generalidades del Orden Cerrado centrándonos en aquella idea de "no vale eso de que nosotros nos preparamos para la guerra. Eso lo pueden decir los mediocres que son incapaces de ser buenos en todo y que se conforman con querer ser buenos sólo en una parte de sus cometidos. Para ser el mejor soldado de la Patria, hay que querer ser bueno en todo, incluido en el Orden Cerrado".

Debemos tener presente también que no se trata de sacar defectos, sino de describir posiciones que no se ajustan a los reglamentado sin saberlo (o sin querer saberlo) y que se han convertido en un mito, es decir, en una creencia de que es así como se deben hacer las cosas.

Este tema da para mucho, pero iremos paso a paso y empezaremos por lo primero que nos enseñaron en nuestro primer contacto con la Milicia incluso antes de pasar por el Almacén de Vestuario a recoger nuestros uniformes. El FIRMES ha sufrido una evolución con los años que ha derivado, muchas veces, en una extraña postura a la que no tengo ni idea de cómo se ha llegado y de cómo es posible que se mantenga con toda naturalidad como si fuera una forma correcta de estar en esta posición. La  PG-00 ORDEN CERRADO explica perfectamente cómo debe adoptarse esta posición, tal como se muestra en la siguiente imagen:

De todos los principios que el reglamento dice que deben observarse al adoptar la posición de Firmes, destacaremos dos: 

- Las puntas de los pies, simétricamente abiertas, para que éstos formen un ángulo de unos cuarenta    y cinco grados.

- Las manos, entreabiertas, con las palmas hacia adentro, tocando con la punta del dedo índice la costura del pantalón o sitio análogo. Los dedos, semiflexionados y unidos, salvo el pulgar, que estará  naturalmente extendido, estableciéndose un ligero contacto entre las yemas de éste y del índice.

Como una imagen vale más que mil palabras, pondré algunas fotos de casos que nos chocarán porque jamás habremos visto casos de estos... seguro.

  
  

En las tres imágenes anteriores se aprecia que los brazos caen con naturalidad sin llevar la mano al costado o, cuando sí están en su lugar, lo están con las uñas hacia atrás. La última, la de los brazos caídos sin llevarlos al costado, refleja un defecto muy corriente que da imagen de poca marcialidad. Igual de corriente es juntar las punteras de las botas haciendo desaparecer el ángulo de 45º que deben formar, dando más aspecto de bailarina que de soldado:



Con el arma al brazo se tiende a veces a exagerar la forma de colocar el fusil. La PG-00 lo deja muy claro en la primera foto, pero a pesar de eso se ve demasiado frecuentemente la posición de las otras dos fotos en las que se encoge el brazo elevando demasiado el fusil rompiendo la estética de toda la unidad con unos fusiles más altos que otros (además de un innecesario cansancio del brazo).



También la posición de DESCANSO se ha convertido en un mito.  La PG-00 explica cómo debe ser: "Sin modificar la situación del pie izquierdo ni la dirección del pie derecho, se llevará éste atrás y un poco a la derecha, de forma que los talones queden a un pie de distancia, manteniendo las piernas extendidas con naturalidad, cargando el peso del cuerpo por igual sobre ambos pies y conservando la línea de los hombros al frente. Simultáneamente, la mano izquierda, entreabierta, se colocará delante del cuerpo con la palma hacia él; sobre su dorso se pondrá la palma de la mano derecha con los dedos unidos, rodeando el borde inferior de la mano, en tanto que los brazos permanecen caídos por su propio peso". Podemos observar en demasiadas ocasiones el mito de que el descanso se hace con los dos pies a la misma altura y que los brazos quedan encogidos a la altura del ceñidor (y a veces incluso por encima de éste). Lo mismo ocurre con armamento actualmente, porque es más difícil que ocurra con el CETME C o el mosquetón, ya que al tenerlo apoyado por su cantonera en el suelo no queda más remedio que echar el pie derecho atrás (si se hace  bien el movimiento, claro).





Nunca he podido soportar ver al soldado-niñera, el que acuna el fusil con los brazos como si de un bebé se tratara. Esta moda de hacer así el descanso ha llegado a cuajar tanto que en mis últimos destinos en unidades de la Fuerza he intentado corregirlo, pero me costaba conseguirlo porque al minuto volvían por querencia a la misma posición de brazos encogidos. 

Creo que la mayoría de estos mitos son un problema de base, ya que en muchos casos no son vicios adquiridos con el tiempo, sino aprendidos así desde el primer momento en el centro de formación o academia. Y creo firmemente que es así porque muchos de estos mitos se ven en las propias academias actualmente; es decir, hasta los profesores creen que se hacen así las cosas. 

Es el caso que me ocurrió al llegar destinado a una unidad en la que se usaba el sable al ascender a Comandante. Como en todos mis empleos de oficial había estado en La Legión y en Paracaidistas no recordaba los movimientos con el sable, pues desde mi Entrega de Despachos en la AGM sólo lo había usado para los arcos de sables en las bodas, por lo que me cogí el entonces Reglamento de Orden Cerrado en vigor y refresqué los movimientos.

El primer día que cogí al Batallón para una sesión de Orden Cerrado me di cuenta de que todos los tenientes y un par de capitanes hacían el descanso como los marinos, es decir, con el sable casi vertical. Al decirles que colocaran bien el sable en la posición de descanso —la hoja apoyada sobre el antebrazo izquierdo—, me dijeron que en la academia se lo habían enseñado así. Y debe ser verdad, porque rápidamente me fui a buscar vídeos de YouTube de juras de Bandera y entregas de despachos y realmente la mayoría de los protos tampoco apoyaba la hoja del sable sobre el antebrazo. En resumen, que alguien ha creado un mito que se ha institucionalizado, pero al que nadie ha puesto solución.

"A partir de sable “al hombro” se adoptará la posición de “descanso sin armas”, salvo que la mano izquierda queda sobre la derecha, la hoja descansa por el filo, en su parte media, en el brazo izquierdo..."


En cuanto al saludo haría falta un monográfico para describir las innumerables y casi todas erróneas formas de saludar. De hecho, ¿hay alguien que salude de forma totalmente correcta...? 

"Se levantará rápidamente la mano derecha extendida y con los dedos unidos hasta que las yemas de los tres dedos centrales toquen el extremo derecho de la visera o parte análoga de la prenda de cabeza. El codo se flexionará y separará del cuerpo adelante y a la derecha lo suficiente para que la mano y el antebrazo queden en línea y con una inclinación de unos cuarenta y cinco grados".


Y otro aspecto del que hay que hablar es la flexión de la rodilla ante la salida a paso ligero. Antiguamente se flexionaba la pierna izquierda tras la voz preventiva de de frente paso ligero, pero la actualización del Reglamento de Orden Cerrado de no recuerdo si 1996 o 1997 la modificó pasando a ser la rodilla derecha la que debía flexionarse. Y tiene su lógica porque si vamos a salir corriendo echando el pie izquierdo adelante lo natural es apoyar el peso del cuerpo sobre la pierna derecha en posición de empezar una carrera. En carreras si salimos con el pie izquierdo, la pierna adelantada y flexionada es la derecha. 

Bueno, pues aún hay algunos, muchos de los cuales no habían nacido o al menos no habían hecho ni la Primera Comunión en 1997 cuando se modificó esto, que siguen flexionando la pierna izquierda. ¿Motivo? Pues que en España se lee poco. Lo mismo que leen poco los que siguen ordenando a cubrirse —también cambiado por alinearse en aquel mismo reglamento— o siguen dando novedades de cubierta y alineada la compañía sin novedad, que ya es casi como dar novedades en castellano antiguo o en latín.

Seguro que el lector podría encontrar más cosas de las que hablar hoy y aquí, pero yo creo que esas otras cuestiones podrían ser catalogadas como errores y defectos en su ejecución más que como mitos.

La semana que viene hablaremos más de Orden Cerrado; más concretamente del referido a los desfiles y paradas militares, que ahí sí que hay mucho mito pues la normativa no está excesivamente clara en algunos casos.

20 agosto 2023

ARCOS DE SABLES

Poco hace falta decir para poner en situación al lector sobre qué es un arco de sables en la boda de un militar, pues creo que todos los hemos visto y, en muchos caso, hemos participado en ellos.

Es esta una ceremonia que se realiza en España desde no sé exactamente cuándo (no encuentro datos anteriores a la boda de los príncipes Juan Carlos y Sofía en 1961), pero que tiene asentada la costumbre en los ejércitos de otros países como, por ejemplo, el británico o el estadounidense desde principios del siglo XX, como mínimo.

 

Sea cuando fuera que se importara en España esta bonita costumbre, ha tomado en los últimos años un cariz que merece, desde luego, algunas reflexiones.

Empecemos por saber qué es un sable; pero no me refiero a su definición, sino a qué es (o debería ser) el sable para un militar. 

Según la Orden Ministerial DEF/1756/2016, de 28 de octubre, por la que se aprueban las normas de uniformidad de las Fuerzas Armadas, en su Norma 94.ª se clasifican las divisas militares en divisas de empleo y divisas de categoría. Las divisas de empleo están claras, espero...

Sin embargo, me temo que no queda tan claro para todos qué son las divisas de categoría. Según la Orden Ministerial citada, las divisas de categoría "son aquellos símbolos o prendas que sin representar el empleo del militar sí representan su categoría complementando a las divisas de empleo. Lo constituyen atributos varios como las palmas y ramas para galletas y viseras de las prendas de cabeza; bastones de mando, fajines y SABLES; entorchados, serretas, galones y sutases en mangas de uniforme, laterales y frontal de los gorrillos". (Otro día escribiré algo sobre el error de llamar fajín a la faja)

Es decir, el sable es una divisa que determina a qué categoría pertenece quien lo porta. Esa categoría, en las Fuerzas Armadas Españolas, es la de General, la de Oficial o la de Suboficial, que son las categorías cuyos componentes tienen asignado sable. El sable, por tanto, tiene la misma clasificación que la faja roja de los generales o el bastón de mando de los coroneles de los regimientos. 

Además del aspecto normativo, el sable siempre ha tenido un valor sentimental para el oficial o el suboficial. Cada uno siempre ha tenido "su" sable, incluso con nombre y apellidos o número de filiación grabados. El sable siempre ha sido algo muy personal, como las cosas de montar, que jamás debían prestarse (la pistola, el caballo y... los más veteranos lo entenderán). De hecho, en las academias se hace, de forma más o menos solemne, el acto de entrega de sables, pero no se hace un acto de entrega de trinchas, de mochilas o de fusil, porque no tienen el valor sentimental que tiene el sable.

Yo, con hermano y primos militares, me considero un grandísimo afortunado al ser el heredero y custodio de los sables de mi abuelo y de mi padre.

Por cierto, en época del Servicio Militar existía en cada furrielería un par de sables para los alféreces de IMEC que llegaran destinados a esa compañía para su uso durante su tiempo en filas, ya que a ellos no se les daba sable por ser eventuales y por el alto precio que tenían. 

Pero volviendo al asunto de los arcos con sable en las bodas, nos encontramos, cada vez más, a montones de militares que, sin ser de categoría a la que le corresponde sable, forman parte de los arcos de compañeros. Yo comprendo que a muchos les puede gustar el arco el día de su boda, pero ¿no molaría más si, además del sable, se pusieran también todos faja de general? ¿No sería lo mismo que si un colega de otra unidad pidiera a un legionario el chapiri para una boda porque mola más?

Sobre lo que no voy a hablar, al menos hoy, es sobre esa relativamente nueva y chabacana costumbre de golpear con el sable el sable del de delante y de dar un palo a la novia en el culo con el sable del último de la fila o sobre los que elevan al máximo concepto el espíritu de compañerismo llevando uno el sable y otro la vaina... Sobre lo que sí escribiré otro día es sobre la gran abundancia de faltas de uniformidad que se ven en las bodas, tanto en el novio como en los invitados, en las que muchos se ponen o se quitan lo que les da la gana del uniforme.

La siguiente es una curiosa foto en la que en la boda de un oficial, del que no localizo su país, le forman el arco sus marineros con sus lepantos (o como se llame esa prenda de cabeza en ese sitio) ya que no tienen sable y, en aquella época, ni de coña un oficial o un suboficial iba a prestar a nadie su sable para una boda:

Y lo gordo del asunto es que se han contagiado otros estamentos en los que, sin existir el sable para ellos, lo usan en las bodas:


Ya solo falta por ver a civiles haciendo arcos de sables; sables prestados por oficiales y suboficiales, por supuesto...

N. del A.: Siento ser tan directo y espero no haber molestado a nadie, pero creo que esto se ha ido de madre y hace perder el verdadero significado de las cosas.