Pues aquí estamos, un año más, para comentar el Desfile del Día de la Fiesta Nacional. Tras varias semanas sin publicar nada, hay muchos asuntos transcendentales que están afectando muy mucho a nuestra querida España de los que hablar. La invasión marroquí a una parte de las más españolas de España, por ejemplo. Os aseguro que no tengo olvidado este blog; de vez en cuando, a pesar de mis ocupaciones profesionales y particulares —que os aseguro que no son pocas—, abro el ordenador y creo una entrada en El Furriel, pero finalmente tengo que borrar o, al menos, no publicar.
Cuando termino de escribir, según mi estado de ánimo, y principalmente del estado de cabreo de ese momento, me pasan dos cosas al ver el resultado final: que el texto haya sido demasiado blandito, con lo que poco interés iba a suscitar ese artículo entre mis pocos pero leales lectores, o que el resultado sea un texto con demasiada ciega y feroz acometividad, con lo que tal vez podría crear demasiado interés entre ciertos sectores de nuestra cúpula política y, claro, tampoco estoy en situación de complicarme la vida. Si no se la complican quienes tienen mayores responsabilidades... pues eso.
El caso es que siempre tengo el comodín del DFN, que cada año da para escribir largo y tendido. Qué pesadez, diréis algunos, con los desfiles, la uniformidad y demás cuestiones aparentes... Pues no, no son aparentes. Son cuestiones muy importantes porque son nuestra carta de presentación. Esas cuestiones "aparentes" son lo que de nosotros ven los españoles. Como ya he escrito muchas veces, no nos ven pasando frío en Chinchilla, o calor en San Gregorio. Tampoco nos ven cuando nos pasamos meses desplegados lejos de la familia en situaciones más o menos peligrosas. Ni siquiera nos ven cuando estamos de guardia en Nochebuena o cuando, teniendo hijos pequeños, la tenemos un 5 de enero.
Al español, al menos al que nos quiere, le gusta vernos desfilar. Hay muchos que viajan hasta Madrid desde diversos lugares de España para ver a "sus" ejércitos desfilando en nuestra Fiesta Nacional. Por todo esto y por mucho más se merecen nuestro esfuerzo por corresponder a ese cariño que hemos vivido todos los que allí hemos desfilado alguna vez, incluso bajo la lluvia. Pero no, ni esfuerzo ni leches. Al menos el resultado no parece ser el del esfuerzo que se merece.
Como las generalidades de los desfiles el DFN o el DIFAS son las mismas año tras año, tampoco puedo profundizar, de nuevo, en lo mismo. Alineaciones de pena, braceos desacompasados, distancias demasiado largas o demasiado cortas, pasos cambiados incluso en quien debe ser el mayor ejemplo para todos los marinos que lleva detrás, uniformes y correajes mal colocados y con aspecto poco marcial, en fin, un montón de aspectos que se repiten cada año y que van a peor y tiene poca pinta de mejorar. Si sale un churro y los jefes quedan contentos significa dos cosas: la primera es que los jefes viven en la mediocridad y se conforman con poca cosa y, la segunda, que jamás ya nadie va a poner remedio a algo que sólo nos indigna a unos cuantos nostálgicos de la Milicia.
Menos mal que no veo el desfile con papel y boli apuntando todo lo que veo... AQUÍ se pueden leer mis artículos anteriores sobre el desfile del 12 de octubre de años anteriores.
Pero este año sí hay algo de lo que no he hablado nunca. Este año he visto un dosier que, aunque supongo que será igual que los anteriores, lo he visto con más detalle y me ha horrorizado —qué expresión más cursi—.
Oficina de Comunicación Institucional y Prensa es el nombre tan poco militar que tiene el organismo que lo ha hecho. (Enlace al dosier: https://www.defensa.gob.es/12octubre/documentos/dosier-dfn26.pdf )
Empiezo a hojearlo y a ojearlo muy por encima y me doy cuenta de la foto del recorrido. Si intentas ver el recorrido de este año, porque ya no sabes dónde lo van a hacer cada año en busca de la intimidad lejos del público que quiere nuestro gobierno —en funciones, que conste—, te vas a quedar con las ganas. Si no conoces muy bien el trazado de Recoletos, el Prado o la Castellana, tendrás un verdadero problema para localizarlo, porque la foto no lleva ni una simple leyenda. Esto es lo que ves:
Entonces, tras buscar en Google Maps una imagen similar para localizar el recorrido, dices bueno, voy a ver a qué hora empieza. Error, pobre infeliz. No pone la hora. ¿Imposible? Que no, joé, que lo digo en serio. Míralo.
Pero ya piensas en verlo entero a ver qué cuentan y empiezas a pasar hojas. En DATOS RELEVANTES encuentras el número de aviones, helicópteros, vehículos, motos y ¡hasta perros!. Bueno, vale, podría desgranarse más, pero he visto, cuando buscaba la hora infructuosamente, que más abajo describe cada material.
A continuación dice que desfilan 4.380 personas. Realmente pone 4 380 (un 4 y luego, con un espacio en medio, pone 380, sin punto ni nada). Bueno, me pilla de buenas y comprendo que el inútil que lo tecleó y los más inútiles que lo supervisaron, en caso de que alguien lo supervisara, han olvidado que los miles llevan un punto y deduzco que se trata de 4.380.
Luego aclara que de esas personas, 3.850 (igual que antes, pone 3 850) son hombres y 530 son mujeres. Amosaver, tontolpijo ¿a mí qué carajo me importan cuántos sean hombres y cuántos sean mujeres? Son militares y punto. Igual estaría mejor aclarar cuántos son oficiales, suboficiales y tropa, por ejemplo. O cuántos son de cada ejército, pero no, lo importante es saber cuántos tíos y, sobre todo, cuántas tías desfilan.
Sigues pasando páginas —el buen humor se me acabó hace rato— y ¡cómo no! una página completa para mostrarnos las glorias deportivas —no glorias militares, claro— de los dos saltadores de la PAPEA. Bueno, vale, reconozco que tienen su tirón lúdico-festivo para el público.
Luego explica los aniversarios y efemérides que se celebran este año y llegas a la SECUENCIA y ves que, entre dieciocho hitos solo hay uno en el que en pequeño pone 11.00 horas, que es la llegada de SS.MM a la tribuna real. Tienes que llegar a la página 16 y, si llevas las gafas de cerca, podrás ver la hora de inicio del acto.
A continuación dice qué y quién participa en los desfiles aéreo y terrestre y llegas a la página en la que hay unos enlaces de los que te dice "pulsar el los enlaces habilitados para tener información del material de las unidades participantes en el desfile terrestre". Bueno —pienso—, está bien para no petar el dosier con demasiada información. Yo, infeliz, creo que voy a acceder a una página en la que me describen los materiales del desfile. Pincho en el enlace del Ejército de Tierra y... me encuentro la página de todos los materiales existentes en el ET, desfilen o no. Pincho en los de los otros dos ejércitos —un ejército y una armada, perdón—, y veo lo mismo.
El buen humor me desapareció hace páginas; ya se me ha acabado hasta la paciencia. ¿Pero tan difícil es darse cuenta de que estos dosieres son para quien no conoce estos materiales? A un civil no le puedes poner en una página qué vehículos desfilan y luego tener que bucear en una web llena de vehículos cuáles son de los que estamos hablando.
Conclusión sobre el dosier. O el objetivo es desinformar tanto que la gente pase de ir a ver el desfile o el objetivo es difundir que somos unas FAs súperchulis, megafeministas e hiperprogres, con lo que cumplen el doble objetivo de desinformar y de contentar a los que no les gustamos. Yo creo que lo que realmente demostramos con este dosier es lo tontos que somos.
Y ya casi para terminar, no puedo dejar de contar que este 12 de octubre se cumplieron 20 años desde que mi hermano, el Suboficial Mayor Terry, el Subteniente Vives y el Cabo 1º Cuevas tuvieron el orgullo de saltar por primera vez en la Castellana con la Bandera que sería izada antes del desfile de la Fiesta Nacional. Este es mi pequeño homenaje a la tristemente olvidada y quitada de en medio Brigada Paracaidista del Ejército de Tierra que, con personal dedicado a sus cometidos estrictamente militares y no dedicándose en exclusividad al paracaidismo deportivo y de exhibición lúdico-festiva, como otros, abrieron con dificultad un camino que han aprovechado los que poco saben de maniobras, misiones internacionales y guardias.
Un paracaidista del ET tuvo un mal aterrizaje y se pegó con una farola el DFN de hace unos años. Una eventualidad que cualquiera que nos hemos bajado de un avión en marcha sabemos que no siempre se puede dominar el paracaídas como nos gustaría en ese momento. A raíz de ahí la BRIPAC censurada y ya no salta en al DFN ni en el DIFAS. No pasa nada, seguiremos siendo los mejores soldados de la Patria.
Este año el DIFAS ocurrió algo muchísimo más grave. La Bandera Nacional caía descolgándose en el momento solemne de su izado. Qué vergüenza pasé. ¿Han fusilado ya al responsable? ¿Acaso ha dejado de izar la Bandera la Guardia Real porque este años en el DIFAS hicieran esa tremendísima e inaceptable cagada? Sí, sé que los que la izan no son los que colocan el mástil, pero el responsable del acto es el responsable del acto, con todo lo que eso conlleva antes, durante y después de su ejecución.
Ahora sí que acabo. Igual que el año pasado, escribo este artículo la noche del sábado en el que los Caballeros Alumnos de la AGBS han jurado Bandera. Este año, al menos, lo han hecho como debe ser, de gala, no como el año pasado que lo hicieron de uniforme de campaña —mimeta, para los que gusta hablar como los reclutones de reemplazo—. Por fin alguien ha caído en la cuenta de que, desde hace 52 años, en la AGBS hay jura de Bandera en octubre y en estas fechas los uniformes de gala tienen que estar entregados a los alumnos.
Feliz domingo 18 de octubre, día en el que conmemoramos el 92 aniversario de la rendición de los socialistas y comunistas que dieron el golpe de estado contra la II República en Asturias.


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