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Hablar pocas veces de la profesión militar es una de las pruebas de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas. (Del art. 14 de las RR.OO de las FAs)

02 junio 2024

A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR


 El 31 de mayo de 1974 el Ministro del Ejército, Teniente General Coloma Gallegos, firmaba la orden de creación de la Academia General Básica de Suboficiales. Este año celebramos el quincuagésimo aniversario de la Básica, que supuso un gran avance cualitativo en la formación de los Suboficiales y que, a pesar de que en principio no lo valoraban como adecuado, terminaron copiando los otros dos ejércitos españoles.

Estos días se está hablando mucho en conferencias y actos en unidades, centros y organismos del Ejército de Tierra para conmemorar esta relevante efeméride —sí, el singular de las efemérides es la efeméride—, lo que forma parte del lado institucional de esta celebración, pero la Básica es, desde mi punto de vista, una gran desconocida para los que no han tenido la inmensa fortuna de portar las cadeteras blancas. La Básica es mucho más...


Aunque tengo suficientes pruebas y argumentos para demostrar que los insulsos planes de estudios actuales nada tienen que ver con esa academia de la que voy a tratar hoy, hablaré de lo que nadie cuenta en este conmemorativo año.

Pertenezco a la XIV Promoción, en la que ingresé después de opositar para el ingreso en la AGM sin buenos resultados. En la prepa (academia preparatoria, en mi caso el Grupo Premilitar San Fernando de Madrid) tenía compañeros que tampoco ingresaron y decidieron estudiar una carrera universitaria de paisano, dejándose el pelo largo si les venía en gana o asistiendo a clase sólo si les apetecía. Supongo que ellos solo querían ser tenientes, yo quería ser militar. Tenía claro que la AGBS iba a ser mi casa y, como tantísimos otros en las mismas circunstancias, pasaba a formar parte de los llamados rebotados de la General, apelativo del que se hablaba bastante las primeras semanas, pero que pasado poco tiempo ya nadie hablaba de ello, porque nada importaba si procedías de civil o de militar, si eras de la Escala de Mando o de la Escala de Especialistas o si eras cabeza o cola de promoción. Pasadas las primeras semanas y superada la caraja inicial, el compañerismo y la camaradería habían adquirido tal envergadura que el sentido de pertenencia a algo importante era tremendo. 

24 de octubre de 1987

Como bien dice mi buen amigo y compañero de pelotón en primero, el Suboficial Mayor Alejandro Ponlla, la cohesión de una unidad no se consigue con cenas o saliendo de copas todos juntos, la cohesión llega pasándolo mal juntos y eso es, precisamente, lo que cohesionaba a las promociones en Talarn. Es que la Básica era dura, muy dura.

Hago un inciso para contar que yo llegué a Tremp en octubre de 1974 cuando mi padre, destinado hasta entonces en el CIR nº 6 de Viator (Almería), pidió vacante voluntario a la recién creada AGBS, donde estuvo destinado de profesor durante las cinco primeras promociones. Siendo teniente en 1958 fue el primer militar en llegar a Talarn para explanar la carretera que subiría desde el pueblo hasta el futuro Campamento "General Martín Alonso" al mando de su sección del Regimiento de Zapadores nº 4 de la División de Montaña Urgel, por lo que en cuanto se creó la Academia no dudó que quería volver a aquella tierra. Una tierra, por cierto, en la que había payeses que no hablaban prácticamente castellano y sólo hablaban catalán, a pesar de que ahora dicen que el catalán estaba perseguido en esos años...

TCol. Terry con la V Promoción. 1979

Cuando digo que la Básica era dura lo digo porque esa era la filosofía de su creación y así lo tenían claro los profesores en aquella época fundacional, como así me contaba mi padre: era el estilo de la Básica, había que hacer la vida imposible al alumno porque era la mejor forma de conseguir sargentos con un muy fortalecido carácter para ser auténticos conductores de hombres, líderes. Las condiciones de vida eran duras por el remotísimo lugar donde estaba la Academia, por el clima, por la machacante actividad física diaria y por la constante presión de los profesores.

Diana sonaba a las 0630. A las 0650 debías estar ya sentado en tu mesa en el aula de tu sección para el estudio obligatorio con el estómago vacío y con el riesgo de entregar la primera nota del día si subías las escaleras en el momento que empezaba a sonar la primera nota del toque de Llamada. En esos veinte minutos tenías que haberte vestido, aseado, afeitado —en aquellos tiempo el alumno no podía llevar barba—, hecho la cama y llegado al edificio de aulas. A las 0755 se formaba para izar Bandera y a desayunar. A desayunar deprisa, porque a las 0830 tenías que estar ya en ropa de deporte o con equipo de combate dependiendo de si según el mes la gimnasia era a primera o última hora de la mañana. Tercien y paso ligero hasta la explanada de Gurp, siempre subiendo monte, claro está.  Hasta final de la mañana instrucción de combate (individual primero, por escuadras, por pelotones y por secciones progresivamente).

A las 1330 alto y a comer tras haberte limpiado la pintura de la cara rápidamente. A las 1530 un par de horas de clase hasta las 1730 y descanso hasta las 1830, hora en que todo el mundo debía estar de nuevo en el aula para el estudio obligatorio de las tardes hasta las 2030. De ahí a cenar, retreta y a las 2230 silencio, salvo el día de instrucción o marcha nocturna que era uno por semana. 

Los viernes todo igual, salvo que en lugar de instrucción de combate se hacía orden cerrado. Los sábados y domingos zafarrancho, entrenamientos deportivos, patrullas de tiro, etc, revista y quien tuviera un duro y no estuviera arrestado, de paseo desde las 1200 hasta la retreta de las 2230. Los arrestados a estudio de arrestados prácticamente todo el fin de semana.

¿Y maniobras? Pues las maniobras, a las que allí llamábamos vivacs, teníamos una por mes: el vivac de iniciación, dos o tres vivacs topográficos, el de supervivencia, el de guerrillas, el de montaña, el de casos particulares del combate y algunos más que ya no recuerdo, pero que serían, seguro, altamente instructivos.

Y en tercer curso, siendo ya CASEP (Caballero Alumno Sargento Eventual en Prácticas, luego cambiado por, simplemente, Caballero Sargento Alumno), volvíamos a Talarn de enero a julio salvo un par de meses de prácticas en las unidades.

Sé que su estilo ha cambiado y la Básica ya no es lo que era, por eso dije que iba a hablar de lo que ya nadie habla por miedo a molestar a los ofendiditos. 

En primer lugar porque actualmente los alumnos ya sólo pasan en Talarn tres meses y pico del primer curso, pues luego tienen que irse rápido a las academias especiales a estudiar muchas asignaturas civiles con el nudo de la corbata bien hecho. Esto, irremediablemente, va contra la pura esencia de la creación de la AGBS, es decir, la formación integrada de todas las armas y cuerpos en un primer curso común que ha derivado en unos pocos meses. Cuando el Caballero Alumno llegaba a la academia tenía mucho que aprender, mucho a lo que acostumbrarse y muchos compañeros con los que convivir durante todo un largo año, pero actualmente el Caballero Alumno sabe que su etapa en el pirenaica academia es un corto trámite de cara a su verdadera formación en su respectiva academia del arma.

En segundo lugar porque creo que el actual sistema de designación del profesorado no es, tampoco, el adecuado. Hoy en día la plantilla de la Academia es muy reducida con pocos cuadros de mando que tienen, principalmente, los cometidos de Plana Mayor y de Jefatura de Estudios, teniendo que designar en comisión de servicio a oficiales y suboficiales de las distintas unidades del ET para ejercer como protos y mandos orgánicos de las compañías de alumnos. Hay que comprender que la actual situación derivada del vigente plan de estudios de la Escala de Suboficiales obliga a tener demasiados meses la academia en baja intensidad, por lo que se rellena su contenido con cortas fases presenciales de cursos de ascenso a Suboficial Mayor, a Brigada o a Cabo Mayor e, incluso, con cursos de idiomas, pero esto redunda muy negativamente en el mantenimiento de un verdadero espíritu de unidad. En resumen, para asegurar su supervivencia se ha tenido que convertir la Básica en un cajón de sastre, lo que es, desde luego, muy de agradecer corriendo los tiempos que corren, pero podemos decir más que nunca y sin ninguna duda que la Básica ya no es lo que era...

Un primer curso entero potenciando el espíritu de equipo y la camaradería con el 80% de nuestras clases dedicadas a la instrucción en el campo, conviviendo codo con codo con tus compañeros y en el que la parte teórica era sólo un complemento, eran muy distintos a dedicar el 80 % del tiempo a superar unos exámenes de forma individual. 

Pero ojo, que hayamos llegado a esto no es responsabilidad ni del personal destinado en la Academia ni de los que como alumnos pasan por ella en esta nueva etapa de planes de estudios militarmente insustanciales, sino de los que parieron un sistema que... vaya tela. ¿Se imaginan ustedes que los cadetes de la AGM estuvieran en Zaragoza sólo hasta Navidad de primero y se formaran el resto de sus cinco cursos en las academias especiales?

Con estos mimbres es difícil mantener alto el Espíritu de la Básica que se nos inculcó y que fue fraguando en nuestra joven alma militar cuando cada mañana leíamos nuestro lema A ESPAÑA SERVIR HASTA MORIR, cuando cada promoción subía a pintar esas letras a final de curso y cuando salíamos de uniforme de paseo con nuestras cadeteras blancas por las catalanas localidades de Talarn, Tremp o Pobla de Segur, orgullosos de nuestra vocación.








26 mayo 2024

DESMONTANDO MITOS (V). Paradas y desfiles.

Últimamente asisto invitado a bastantes actos organizados por otros ejércitos —mayormente por la Armada y en menor medida por el Ejército del Aire (y del Espacio*)— y siempre pienso lo distintos que somos los tres ejércitos españoles en las formas desarrollar las paradas militares. Es evidente que lo que a mí me resulta extraño será equivalente a lo extraño que le resultará a un marino nuestra forma de hacer las cosas. Lo que está claro es que no existe una regla común y que todos podríamos aprender algunas cosas de los otros, porque siempre se pueden ver cosas que tienen su lógica y que otros no practicamos o las hacemos de distinta manera. Hasta aquí todo normal.

En estos actos siempre pienso que es normal que cada ejército tenga sus propias peculiaridades derivadas de su idiosincrasia, de su tradición o, incluso, de su distinta estructura orgánica. Pero cuando veo un acto nuestro pienso que lo que no es normal es que en el mismo ejército, con unas normas perfectamente definidas, se desarrollen a veces actos tan distintos. Para mí la explicación está clara: hay tres cosas que a la inmensa mayoría se la traen al pairo, que son la logística (sobre todo el mantenimiento preventivo), la uniformidad y el Orden Cerrado. Eso sí, luego todos queremos tener nuestro material operativo, vacilar de uniforme y ver unos magníficos vídeos de nuestra unidad desfilando. 

Repito, una vez más, que la intención de estos DESMONTANDO MITOS no es hablar de cosas que se hacen incorrectamente aún sabiendo que se están haciendo mal, como puede ser llevar prendas de uniformidad no reglamentarias —¡ay! esas dichosas botas civiles con el uniforme— o cambiar la forma de hacer algunos movimientos de Orden Cerrado porque así molan más, sino que es hablar de situaciones incorrectas porque hay una falsa creencia —mito— de que están bien como están. Por eso debe quedar claro que no es cuestión de criticar, sino más bien cuestión de conocer el porqué de las cosas, conocimiento que ahorraría muchas de estas situaciones anómalas.

El primer mito que hay que desmontar, por afectar a los tres ejércitos —dos ejércitos y una armada que dicen algunos marinos—, es el del orden de las unidades cuando participan varios ejércitos en una parada o desfile. Cuando en el desfile del Día de las FAs o en el del Día de la Hispanidad vemos que las unidades de la Armada desfilan las primeras de cada agrupación (con la Guardia Real siempre en cabeza, por supuesto),  hay quien dice que es porque la Armada tiene ese privilegio por no sé qué real orden (o por un pasaje del Antiguo Testamento llegará a inventarse alguno), pero no, no es así. Las antiguas Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas de 1978 contemplaban este asunto, que actualmente queda recogido en las Reales Ordenanzas del Ejército de Tierra, de la Armada y del Ejército del Aire, tras su actualización de 2009 con rango de orden ministerial, en sus respectivos artículos 426, 598 y 464 con el texto: 

"Cuando concurran Fuerzas de más de un Ejército dentro de lo señalado en el artículo anterior y siempre ocupando el puesto de cabeza la Guardia Real, el Ejército que organice el desfile o parada cederá el puesto preferente a las Fuerzas participantes de los otros dos, cuyo orden relativo será inverso al de la entidad de las Fuerzas que participen".

Como el desfile del Día de las FAs y el de la Hispanidad siempre los organiza el ET, pues... blanco y en botella. 

Sin embargo, hay que observar otra situación que no es del todo correcta, como es colocar las unidades por antigüedad del ejército. Cuando, por ejemplo, la Armada organiza un acto, y en base a lo estipulado en sus propias RR.OO, no deben formar primero el ET, luego la ARM y por último el EA, como veo tan frecuentemente en arriados o izados de Bandera, sino que la última unidad debería ser la de la Armada por ser el ejército organizador.

En cuanto a los actos propios del Ejército de Tierra, es difícil hacer una norma perfectamente definida que sirva para cualquier unidad porque una parada militar puede variar mucho si forma una batallón solo, un regimiento con dos batallones, o una brigada. También puede variar si cada batallón forma con su Escuadra de Gastadores o únicamente forma una escuadra. Y, por supuesto, varía dependiendo de la situación, la amplitud y la disposición del patio, plaza o lugar donde se lleve a cabo la parada militar. Pero hay unos mínimos comunes que no son —o no deben serlo— alterados por ninguna de las anteriores circunstancias.

Vamos a hablar, pues, de lo que está perfectamente definido en la Instrucción General 01/17 CEREMONIAS Y ACTOS MILITARES DEL EJÉRCITO DE TIERRA y en las dos publicaciones generales de orden cerrado, la PG-01 ORDEN CERRADO INDIVIDUAL y la PG-02 ORDEN CERRADO. UNIDADES. Para quien forme parte de la Fuerza Terrestre, conviene saber que existe la norma FT 124/18 ASPECTOS RELACIONADOS CON ACTOS, CEREMONIAS Y FORMACIONES que aclara muchas cosas.

¿Y por dónde empezar? Pues qué mejor que empezar por el principio. Y el principio es el toque de Escuadra, seguido por el de Compañía para terminar, antes del inicio de la parada militar propiamente dicha, en el toque de Batallón y el toque de Llamada. O al menos esto es lo que dice la  IG 01/17, instrucción general que tiene el gran olvido, en su Anexo I, de no contemplar el toque de Llamada a banda, toque imprescindible para que la Banda y la Música ocupen su puesto en formación para, desde allí, interpretar el de Batallón y Llamada. 

El caso es que yo creo que por desconocimiento del verdadero significado de los toques militares, se ha generalizado demasiado que las unidades formadas para entrar al patio están a discreción hasta, incluso, iniciado el toque de Batallón y Llamada, momento en que, los algo más cumplidores mandan estar en descanso y solo algunos mandan firmes, que es la posición en la que se debe escuchar el toque tanto los que están en formación como los militares fuera de formación. 

Para quien no esté demasiado familiarizado con los toques militares le recomiendo que eche un vistazo al artículo que escribí hace meses sobre los TOQUES DE ORDENANZA,

Después de entrar al patio, explanada o recinto donde tenga lugar la parada —yo lo resumiré llamando patio de armas, que es el nombre más tradicional y más militar— lo normal es alinear las unidades y dar novedades a sus respectivos jefes y éstos al jefe de la línea. Este momento puede ser algo ordenado y militar o puede ser un caos desordenado y muy al estilo Pancho Villa. Hacerlo ordenado consiste en usar todos la misma frase para dar novedades y en hacerlo simultáneamente de cabeza a cola (escuadra, banda, música, 1ª compañía, 2ª compañía, etc) y hacerlo desordenadamente consiste en que cada jefe usa una frase distinta para dar las novedades y lo hace cuando tiene a su unidad lista, sin tener en cuenta el cacao que se forma cuando son muchos los que dan las novedades y coinciden dos a la vez dando voces, o uno (el más educado) se tiene quedar parado y callado en medio esperando a que acaben los demás, etc. Seamos ordenados, señores, que somos militares. 

Después toca pasar al orden de parada, movimiento que se hace a paso ordinario o a paso ligero según la unidad y que en algunas tomó hace años la costumbre de, para que quedara más bonito y todos hicieran media vuelta a la vez, quedarse dando la espalda hasta que todos han terminado su movimiento y entonces hacer todos media vuelta. Vale, tan chulo y tan coordinado que hasta la IG 01/17 llegó a contemplarlo, pero... ¿a nadie salvo a mí le parece ridículo ver a los jefes de compañía y de sección dando la espalda al frente de la formación mientras esperan a que las planas mayores lleguen a su puesto tras hacer un recorrido más largo? Creo que esto debería ser una cuestión para hacer por compañías y no toda la unidad a la vez.

Luego, llega prepararse para recibir a la Bandera, en su caso. Por cierto, hago un inciso aquí para decir que, cuando no está la Enseña Nacional en formación y aún no ha llegado la autoridad que va a presidir el acto, el jefe de la línea puede perfectamente mandar a discreción (sin hablar, por supuesto) si la espera está siendo más larga de lo prevista. En una ocasión, con motivo de la celebración de un San Fernando, lo mandé en la BZAPLEG y los que me lo discutieron aún no han podido demostrarme que lo hiciera mal.

Como decía, para recibir a la Bandera hay que tener dos cosas en cuenta: una, que para mandar los movimientos para armar los fusiles hay que dar tiempo para evitar que caigan machetes al suelo por las prisas, y dos, que la Bandera debe ir siempre, salvo porque el viento lo impida, a la cuja y con su escolta sobre el hombro. Aprovecho para decir que, sin embargo, en los desplazamientos de la Bandera sin Himno Nacional ni la fuerza en presenten, la Bandera va al hombro y la escolta con el fusil al brazo.

A continuación hay que recibir a la autoridad que preside el acto, para lo que hay que ordenar los movimientos de armas y las entradas a la música con la suficiente antelación para que la autoridad no tenga que esperar en el podio a que empiece a sonar el Himno Nacional o la Marcha de Infantes —lo de hacer esperar al jefe, aunque muy extendido en el mundo político actual, no es de recibo entre militares—. En el momento de dar novedades el jefe de la línea debe desplazarse acompañado sólo por el cornetín de órdenes, salvo en unidades que, por su tradición particular, están autorizadas a ir acompañados por el guion de la unidad (Legión y Paracaidistas). En este desplazamiento no pasa nada si se va un poco rapidito, porque... vaya tela la parsimonia de algunos.

A propósito de las novedades, hay una cuestión que me hace añorar los tiempos en los que a nadie se le ocurría deshacer el saludo antes que el superior al que se estaba saludando. Es de las cosas que se aprendían durante la primera semana de primero de academia. Actualmente, y viendo lo que se ve, parece ser que debe haber alguna norma que a mí se me escapa que dice que el subordinado debe deshacer el saludo antes que el superior. Igual es que tengo un falso mito creyendo que hay que esperar a que el superior deje de saludar primero... 

Durante el desarrollo de una parada militar hay otros muchos mitos, como el de estar al orden de parada durante todo el desarrollo del acto. La IG 01/17 especifica en su Anexo I, el de la secuencia de una formación y consideraciones a tener en cuenta, que solo se está al orden de parada para recibir a la Bandera, para recibir a la autoridad y para la revista; el resto se debe estar al orden de línea. Además de ser lógico porque es la forma en la que el jefe de línea esté centrado y pueda ejercer mejor el mando, así se contempla también en el apartado 2.2.b. FORMACIONES EN LÍNEA de la PG-02 que dice que el orden de parada es sólo una variante de la línea de batallón, que es la formación básica. Otra cosa es que las dimensiones o forma del patio de armas obligue a emplear siempre el orden de parada, pero no debe ser el caso general. Es decir, si hay espacio para que se pueda desarrollar el acto con normalidad, al acabar la revista hay que volver al orden de línea.


Y ya que hablamos del ejercicio del mando en una formación, llego a la pregunta del millón de este asunto: ¿cuando forma una unidad aislada (batallón, regimiento o brigada) puede mandar la línea el jefe de esa unidad? Mi respuesta es rotunda: NO. A pesar de que hasta hace no muchos años era impensable tener que hablar de esto porque era algo tan evidente como que amanece todos los días, voy a tratar de explicarlo, aunque me va a ser difícil convencer a muchos ya que se ha impuesto excesivamente que el jefe esté en formación. Espero no perder amistades.

Supongamos una brigada en formación. ¿Quién la manda? ¿El General o un coronel? Nunca veremos a un general mandando una formación dejando a la autoridad que preside ahí solo en la tribuna el pobre hombre. Entonces, si forma un batallón aislado ¿por qué sí puede estar el jefe de ese batallón en formación? Hay varios aspectos en la normativa de los que se desprende que cuando una unidad forma aislada el jefe de esa unidad debe estar junto a quien preside, no en formación, independientemente de que entre el jefe y la autoridad esté presente algún mando orgánico intermedio.

Si el jefe de ese batallón está en formación ¿quién acompaña a la autoridad hasta llegar al patio? ¿Va por el cuartel él solo o le ponemos a un rebajado para que le acompañe? Creo que no queda muy militar eso de "mi General, le espero a las 12.00 en el patio de armas.; ya si eso se va usted dando un paseo para allá". 

Dice la IG 01/17 que a continuación, la Autoridad pasa revista a la Fuerza acompañada por la Autoridad Militar de superior categoría que ejerza mando orgánico sobre ella, por el Jefe de la Fuerza y por el cornetín de órdenes. (El Jefe de UCO no acompañará en la revista si está presente alguno de sus superiores de la cadena orgánica). Es decir, si es un batallón el que forma, la autoridad irá acompañada por el jefe de la división, de la brigada, del regimiento o, si no es ninguno de esos casos, por el jefe del batallón; vamos, el de nivel más alto que esté en la cadena orgánica, y luego va el que manda la formación y el cornetín. En ningún momento se contempla que el jefe de la unidad está en formación. Solo se contempla que si hay algún superior de la cadena orgánica, el jefe del batallón no acompañará, pero no deja la posibilidad de que esté en formación. Y aquí no vale eso de que como preside el jefe de la división y está presente el jefe de la brigada, pues yo me meto en formación con mi batallón y si el de la división pregunta algo que le responda el de la brigada, aunque yo sea el responsable de esa unidad. Tampoco se contempla en ninguna norma que sea opcional que esté en formación o no dependiendo de si está presente un mando orgánico intermedio.

Y yo me pregunto por qué el JEMAD no desfila en cabeza de todos los desfiles de las FAS y de la Hispanidad y solo se limita a acompañar al Rey. Cada empleo tiene sus ventajas y sus inconvenientes, para lo bueno y para lo malo.

Y hay más mitos, como el de que aún hay quien no sabe que desde 2017 la voz de FUEGO para la descarga de fusilería tras el toque de Oración debe darse una vez finalizada la música, no coincidiendo con el final de ésta. Igual que tampoco saben muchos que la compañía que debe hacer la salva debe ser la más próxima al monolito y apuntando en esa dirección.

O también, que muchos no saben que cuando se desfila con el arma al brazo el sable debe ir en posición de marchar y no al hombro (por ejemplo en dislocaciones para el desfile cuando se sale a paso ordinario). 

O que cuando desfila una compañía con Bandera, el capitán de la compañía, que acompaña a la Bandera, no debe hacer vista a la derecha, como tampoco lo hace el acompañante y la escolta cuando la Bandera desfila en columna de batallón.

O que tampoco mucha gente conoce que la nueva PG-02 contempla que las compañías de a seis ya no están constituidas por dos secciones de a tres, sino por tres secciones de a dos y, por consiguiente, deben llevar tres jefes de sección (apartado 2.2.a.(3).).

Batería del RAAA 73 de a seis con tres jefes de sección, cumpliendo la PG-02.

O que la cuja de la bandolera de la Bandera siempre va en el costado derecho, pero las de los guiones y banderines deben ir en el costado izquierdo o derecho dependiendo de si los que portan fusil lo llevan sobre el hombro o sobre el hombro derecho, respectivamente, para que el braceo sea con el mismo brazo para todos.

Y el mito que no logro entender y no sé cómo ha podido establecerse tanto es cuando llega el acompañante de la Bandera (ayudante se llama), se sitúa delante para saludar y al incorporarse al costado de la Bandera, en vez de irse directamente al costado izquierdo de ésta, se va al derecho y pasa por detrás. Me dicen los jóvenes oficiales que lo hacen para no pasar por delante de la Bandera. Amosaver, calamar, ¿si te vas al lado izquierdo pasas por delante de la Bandera pero si te vas hacia el derecho no?

En fin, que ya es tarde y en algún momento habrá que cortar este asunto, porque materia hay para seguir un buen rato.

*N. del A. Me niego a llamarlo Ejército del Aire y del Espacio hasta que una ley modifique la Constitución que, en su artículo 8, dice que las Fuerzas Armadas están constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire; así, a secas. Un Real Decreto no puede modificar ni una coma de la Constitución. Pero claro, ya sabemos que ahora se lleva mucho el porque yo lo valgo...

12 mayo 2024

DESMONTANDO MITOS (IV). Orden cerrado colectivo.

 A pesar de que el domingo pasado terminé mi artículo diciendo que esta semana hablaría de paradas y desfiles, no va a ser así porque me he dado cuenta de que hablé de Orden Cerrado a nivel individual y, por tanto, habría que continuar con el Orden Cerrado a nivel colectivo, que también tiene mucha miga y mucho mito.

Como en el individual, empezamos por lo más simple: recordando ese momento inicial de nuestra vida militar en el que aún sin uniforme nos hacían formar y nos enseñaban el firmes y el descanso y que por ir todavía de paisano terminaban la orden con la voz ejecutiva de YA. Ese tan manido YA, cuyo uso no tiene ninguna base reglamentaria en Orden Cerrado y ya no se hacen los ejercicios para los que estaba establecida esa voz ejecutiva. Me refiero a las antiguas tablas de gimnasia tan de la época de la instrucción de la Tropa de reemplazo.

Las tablas de gimnasia, y posteriormente los ejercicios de entrenamientos de fuerza, estaban reguladas por el manual de Instrucción Físico-Militar y consistían en ejercicios en los que con sincronización de orden cerrado se realizaban ejercicios de fuerza o de elasticidad, con o sin armas, dirigidos por el mando y ejecutados por toda la unidad a la vez acompasando todos los tiempos.

Tabla de gimnasia del Ejército Español.

Brazos extendidos arriba con flexión de tronco adelante y atrás. 20 repeticiones. Al ejercicio. ¡YA! Ésta, que podía ser una cualquiera de las órdenes que se daban en los ejercicios de las tablas de gimnasia demuestra cómo y para qué se daba la voz ejecutiva YA. Pero claro, como siempre digo, en este nuestro querido Ejército se lee poco y muchos hacen las cosas de una forma sin analizar su porqué y entonces nos encontramos que se ha generalizado, siempre que se va en ropa de deporte, el uso de la voz ejecutiva es YA. 

El vigente manual de Instrucción Físico-Militar MI-003 (Tomo I) dice en su apartado 7.5.a.(1) sobre las clases de mando con la voz que el instructor indica el nombre del ejercicio y los ejecutantes lo inician a la voz de “Ya”, siguiendo el ritmo del propio ejercicio. 

Firmes, ¡ya!, alinearse, ¡ya! o de frente ¡ya!, aunque se vaya en chándal o en pantalón corto, son órdenes de Orden Cerrado, por lo que son un gran error, ya que en ningún reglamento de Orden Cerrado, ni actual ni antiguo, se contempla esta voz ejecutiva para cuando no se va de uniforme. Es decir, si se hacen ejercicios en los que hay que coordinar un movimiento en instrucción físico militar, se debe decir YA para empezar ese ejercicio, pero cuando se forma una unidad militar y se dan órdenes de Orden Cerrado, se debe usar siempre la voz ejecutiva reglamentaria de MAR —aunque su pronunciación haya derivado en AR, ARI, AY, EIN, IN y demás sonidos guturales, algunos de ellos rozando el ridículo—.

N.del A. He de reconocer que no conozco a nadie que diga MAR, ni yo mismo. Ni mi padre, que ingresó en el Ejército en 1948, jamás había conocido a nadie que lo pronunciara tan reglamentariamente. Igual va siendo hora de cambiarlo ¿no?

El hecho de conocer el porqué de las cosas facilita mucho su ejecución y, sobre todo, su mando. Está claro que todo el que manda ha pasado en algún momento de su vida por ser mandado. Pero en Orden Cerrado hay veces que pienso si alguno ingresó ya con estrellas o con galones y jamás ha formado parte de la masa porque no es posible que haya olvidado totalmente cómo se ejecutan las órdenes cuando se está siendo mandado. Pasa mucho cuando no dan casi tiempo entre la voz preventiva y la ejecutiva en el armen y en el envainen. ¿Tan difícil es darse cuenta de que sacar el machete y encastrarlo en el fusil requiere su tiempo? 

¿Y cuando se alinea la compañía? Hay quien cree que entre el alinearse y la voz ejecutiva los guías de cabeza alinean la fila automáticamente o algo así, porque inmediatamente dan la ejecutiva y ya está todo mal ya que si los guías están aún alineando la fila, los de detrás es imposible que alineen bien las hileras hasta que terminen los de delante.

Por cierto y hablando de alineaciones. Un mito mitísimo es el de decir que se debe uno alinear, en la fila, mirando al de su derecha cuando para que la alineación sea perfecta debe alinearse con el de la derecha y con el anterior a éste. Del primero verá más parte, pero del segundo debe ver lo que más sobresalga de él (mano con el fusil sobre el hombro cuando se va desfilando, la cara, la visera de la gorra, etc). Una línea recta se define por dos puntos, si yo me sitúo veinte centímetros retrasado respecto a mi compañero estaré siempre alineado. Incluso si me pongo detrás e él estaré alineado con él por una recta. Pero para que una fila de nueve hombres está alineada todos ellos se deben integrar en una misma recta, por lo que tendrán que tener una referencia con el anterior al de su lado. No sé si he sabido explicarme, pero esta es la causa de que en la inmensa mayoría de los casos las compañías desfilen con la parte izquierda retrasada.

Las alineaciones son un mundo muy complejo y no se les da la suficiente importancia, sobre todo con la unidad en movimiento desfilando. Es muy triste cuando en un vista a la derecha la compañía pasa por delante de la tribuna en oblicuo. Y cuando van de a nueve, pues... bueno, se puede medio entender derrochando benevolencia, pero cuando van de a tres y son incapaces de ir alineados tres tíos es que el problema de base es muy gordo. Por cierto, aún hay quien no sabe que de a seis y de a nueve la hilera de la derecha sigue mirando al frente en el vista a la derecha (la izquierda en el vista a la izquierda), pero cuando se va de a tres la hilera de la derecha (o de la izquierda) gira la cabeza y sólo la mantiene al frente el guía de cabeza de esa hilera. Sí, escuadras de gastadores y planas mayores incluidas, aunque a algunos os extrañe (PG-02. ORDEN CERRADO UNIDADES. Apartado 3.1.d).

Y las alineaciones tienen su situación especial en las variaciones, momento en el que nos solemos olvidar de que hay que ir alineado y siempre será el guía exterior de cada fila el que marcará la alineación. Actualmente la PG-00 dice que será la hilera central la que seguirá describiendo el arco con la misma velocidad, siendo la parte interior la que acortará el paso y la exterior la que lo alargará un poco. Creo que es un error describirla así en esta forma actualmente reglamentaria  y era más razonable como lo reflejaba el anterior reglamento de orden cerrado de unidades (RE7-011) en el que marcaba que era la hilera exterior la que mantenía la velocidad y las interiores reducían el paso progresivamente. Actualmente se obliga a que la hilera exterior alargue la zancada y, como el jefe de la compañía va a su paso normal, pues va a lo suyo y al final los de la hilera del extremo van corriendo, con el consiguiente mal efecto estético que hace visto desde fuera. Esta es una de esas cosas que se han cambiado para que lo que se hacía mal ya esté bien hecho haciéndolo igual.

En este momento de la variación surge también una situación que llega al absurdo con el braceo de los oficiales o jefes de compañía y de sección. Que en una variación haya que dejar de bracear tiene su explicación en que se hace para no dar con el puño al de delante en las filas interiores cuando el fuelle es muy cerrado y están casi pegadas las filas en el interior del arco. Por eso no tiene ningún sentido ese mito que se viene viendo desde hace unos pocos años por el que los jefes de compañía y de sección dejan de bracear y pegan las manos al cuerpo durante la variación. Vamos a ver, calamar, ¿para qué dejas de bracear? ¿Vas a darle a alguien? Si no llevas a nadie a menos de dos pasos a tu alrededor y además no subes el brazo hasta la horizontal. En fin, que me parece muy ridículo ver eso.

Decía al principio que hay veces en las que parece que el que manda se olvida de cuando iba en la masa de la compañía. Las variaciones es uno de estos casos. No falla, capitán que hace una variación y en cuanto él la termina empieza a acelerar porque se le va la compañía de delante, es fracaso seguro porque los de la cola, que tienen las piernas más cortas por ser más bajos, tienen que salir corriendo para mantener las distancias. Por eso es fundamental el truco de pegarse bien a la compañía de delante antes de una variación y dejar que se vaya la de delante al terminarla nosotros. Se da la variación despacio y los pobrecillos de la cola no tendrán que salir corriendo para mantener la distancia. Si, además, los últimos llevan placa, tubo, afuste de mortero o radio, sin bracear, les costará mucho más aún alargar el paso.

Y se asegura el caos cuando se sale a paso ligero haciendo una variación. Algunos creen que el paso ligero es carrera de maricón el último y salen dando unas zancadas tremendas. Como, además, cada vez se tiene menos voz enérgica de mando —debería estudiarse más alemán y menos inglés— la cola no suele oír la voz ejecutiva y sale cuando ve que las filas anteriores van saliendo. Como son los más bajitos —y siguen teniendo las piernas igual de cortas que en el párrafo anterior—, pues tienen que salir corriendo como buenamente pueden que es, generalmente, sin marcar el paso de los tambores. Y no falla una cosa, la compañía que está justo delante de la tribuna es la que cuyo capitán más rápido sale y peor sale su compañía. Es matemático.

A propósito del paso ligero, también hay que mencionar a los que corren como patos, pisando con el talón o con toda la planta de la bota en vez de con la puntera. Patos totales. Qué rabia me da eso por la falta de marcialidad que desprenden. Luego también tenemos el otro extremo, los que quieren levantar tanto las rodillas para demostrar su marcialidad que tiene que ir acompasándose con los brazos de forma extremadamente forzada. Si van sin fusil parecen ventiladores con los brazos y algunos casi se caen hacia atrás y si van con fusil llevan tal movimiento de hombros que parecen querer desfilar en la Pasarela Cibeles. Hay que pisar con la puntera y levantar las rodillas con chulería, pero sin exageración anti natural.

Lo que más claro tengo después de tantos años dedicándome a mandar Orden Cerrado (trece años instruyendo a paracaidistas me enseñaron mucho) es que para que algo salga bien debe estar bien mandado. La voz de mando es fundamental. No se trata de desgañitarse al mandar, se trata de mandar enérgicamente, con contundencia. La orden estimula el espíritu del soldado y éste se pone tenso para cumplirla. El soldado debe tener la cara tensa, la espalda recta, el pecho fuera, el culo prieto, la boca cerrada y respirar por las orejas. Para eso hay que mandarle con energía, con mucha energía. 

Repito lo que tantas veces digo: no valen los mediocres que se conforman con ser los mejores en algo, hay que querer ser el mejor en todo o, al menos y como decía la Doctrina antigua sobre la Infantería, un conjunto equilibrado de capacidades medias. Sé que no será popular lo que voy a decir, pero si bien es cierto que al que no sabe inglés le faltan cualidades para mandar una unidad, también lo es que le faltan a quien no tiene una enérgica voz de mando. 



05 mayo 2024

DESMONTANDO MITOS (III). Orden Cerrado Individual.

 A riesgo de ser pesado, pero teniendo en cuenta que desmontar mitos da para muuuuuucho, hoy El Furriel intentará desmontar algunos mitos sobre el Orden Cerrado individual. Antes de empezar la retahíla de incomprensibles situaciones que se ven en el día a día, convendría dar un repaso al artículo del pasado mes de julio sobre las generalidades del Orden Cerrado centrándonos en aquella idea de "no vale eso de que nosotros nos preparamos para la guerra. Eso lo pueden decir los mediocres que son incapaces de ser buenos en todo y que se conforman con querer ser buenos sólo en una parte de sus cometidos. Para ser el mejor soldado de la Patria, hay que querer ser bueno en todo, incluido en el Orden Cerrado".

Debemos tener presente también que no se trata de sacar defectos, sino de describir posiciones que no se ajustan a los reglamentado sin saberlo (o sin querer saberlo) y que se han convertido en un mito, es decir, en una creencia de que es así como se deben hacer las cosas.

Este tema da para mucho, pero iremos paso a paso y empezaremos por lo primero que nos enseñaron en nuestro primer contacto con la Milicia incluso antes de pasar por el Almacén de Vestuario a recoger nuestros uniformes. El FIRMES ha sufrido una evolución con los años que ha derivado, muchas veces, en una extraña postura a la que no tengo ni idea de cómo se ha llegado y de cómo es posible que se mantenga con toda naturalidad como si fuera una forma correcta de estar en esta posición. La  PG-00 ORDEN CERRADO explica perfectamente cómo debe adoptarse esta posición, tal como se muestra en la siguiente imagen:

De todos los principios que el reglamento dice que deben observarse al adoptar la posición de Firmes, destacaremos dos: 

- Las puntas de los pies, simétricamente abiertas, para que éstos formen un ángulo de unos cuarenta    y cinco grados.

- Las manos, entreabiertas, con las palmas hacia adentro, tocando con la punta del dedo índice la costura del pantalón o sitio análogo. Los dedos, semiflexionados y unidos, salvo el pulgar, que estará  naturalmente extendido, estableciéndose un ligero contacto entre las yemas de éste y del índice.

Como una imagen vale más que mil palabras, pondré algunas fotos de casos que nos chocarán porque jamás habremos visto casos de estos... seguro.

  
  

En las tres imágenes anteriores se aprecia que los brazos caen con naturalidad sin llevar la mano al costado o, cuando sí están en su lugar, lo están con las uñas hacia atrás. La última, la de los brazos caídos sin llevarlos al costado, refleja un defecto muy corriente que da imagen de poca marcialidad. Igual de corriente es juntar las punteras de las botas haciendo desaparecer el ángulo de 45º que deben formar, dando más aspecto de bailarina que de soldado:



Con el arma al brazo se tiende a veces a exagerar la forma de colocar el fusil. La PG-00 lo deja muy claro en la primera foto, pero a pesar de eso se ve demasiado frecuentemente la posición de las otras dos fotos en las que se encoge el brazo elevando demasiado el fusil rompiendo la estética de toda la unidad con unos fusiles más altos que otros (además de un innecesario cansancio del brazo).



También la posición de DESCANSO se ha convertido en un mito.  La PG-00 explica cómo debe ser: "Sin modificar la situación del pie izquierdo ni la dirección del pie derecho, se llevará éste atrás y un poco a la derecha, de forma que los talones queden a un pie de distancia, manteniendo las piernas extendidas con naturalidad, cargando el peso del cuerpo por igual sobre ambos pies y conservando la línea de los hombros al frente. Simultáneamente, la mano izquierda, entreabierta, se colocará delante del cuerpo con la palma hacia él; sobre su dorso se pondrá la palma de la mano derecha con los dedos unidos, rodeando el borde inferior de la mano, en tanto que los brazos permanecen caídos por su propio peso". Podemos observar en demasiadas ocasiones el mito de que el descanso se hace con los dos pies a la misma altura y que los brazos quedan encogidos a la altura del ceñidor (y a veces incluso por encima de éste). Lo mismo ocurre con armamento actualmente, porque es más difícil que ocurra con el CETME C o el mosquetón, ya que al tenerlo apoyado por su cantonera en el suelo no queda más remedio que echar el pie derecho atrás (si se hace  bien el movimiento, claro).





Nunca he podido soportar ver al soldado-niñera, el que acuna el fusil con los brazos como si de un bebé se tratara. Esta moda de hacer así el descanso ha llegado a cuajar tanto que en mis últimos destinos en unidades de la Fuerza he intentado corregirlo, pero me costaba conseguirlo porque al minuto volvían por querencia a la misma posición de brazos encogidos. 

Creo que la mayoría de estos mitos son un problema de base, ya que en muchos casos no son vicios adquiridos con el tiempo, sino aprendidos así desde el primer momento en el centro de formación o academia. Y creo firmemente que es así porque muchos de estos mitos se ven en las propias academias actualmente; es decir, hasta los profesores creen que se hacen así las cosas. 

Es el caso que me ocurrió al llegar destinado a una unidad en la que se usaba el sable al ascender a Comandante. Como en todos mis empleos de oficial había estado en La Legión y en Paracaidistas no recordaba los movimientos con el sable, pues desde mi Entrega de Despachos en la AGM sólo lo había usado para los arcos de sables en las bodas, por lo que me cogí el entonces Reglamento de Orden Cerrado en vigor y refresqué los movimientos.

El primer día que cogí al Batallón para una sesión de Orden Cerrado me di cuenta de que todos los tenientes y un par de capitanes hacían el descanso como los marinos, es decir, con el sable casi vertical. Al decirles que colocaran bien el sable en la posición de descanso —la hoja apoyada sobre el antebrazo izquierdo—, me dijeron que en la academia se lo habían enseñado así. Y debe ser verdad, porque rápidamente me fui a buscar vídeos de YouTube de juras de Bandera y entregas de despachos y realmente la mayoría de los protos tampoco apoyaba la hoja del sable sobre el antebrazo. En resumen, que alguien ha creado un mito que se ha institucionalizado, pero al que nadie ha puesto solución.

"A partir de sable “al hombro” se adoptará la posición de “descanso sin armas”, salvo que la mano izquierda queda sobre la derecha, la hoja descansa por el filo, en su parte media, en el brazo izquierdo..."


En cuanto al saludo haría falta un monográfico para describir las innumerables y casi todas erróneas formas de saludar. De hecho, ¿hay alguien que salude de forma totalmente correcta...? 

"Se levantará rápidamente la mano derecha extendida y con los dedos unidos hasta que las yemas de los tres dedos centrales toquen el extremo derecho de la visera o parte análoga de la prenda de cabeza. El codo se flexionará y separará del cuerpo adelante y a la derecha lo suficiente para que la mano y el antebrazo queden en línea y con una inclinación de unos cuarenta y cinco grados".


Y otro aspecto del que hay que hablar es la flexión de la rodilla ante la salida a paso ligero. Antiguamente se flexionaba la pierna izquierda tras la voz preventiva de de frente paso ligero, pero la actualización del Reglamento de Orden Cerrado de no recuerdo si 1996 o 1997 la modificó pasando a ser la rodilla derecha la que debía flexionarse. Y tiene su lógica porque si vamos a salir corriendo echando el pie izquierdo adelante lo natural es apoyar el peso del cuerpo sobre la pierna derecha en posición de empezar una carrera. En carreras si salimos con el pie izquierdo, la pierna adelantada y flexionada es la derecha. 

Bueno, pues aún hay algunos, muchos de los cuales no habían nacido o al menos no habían hecho ni la Primera Comunión en 1997 cuando se modificó esto, que siguen flexionando la pierna izquierda. ¿Motivo? Pues que en España se lee poco. Lo mismo que leen poco los que siguen ordenando a cubrirse —también cambiado por alinearse en aquel mismo reglamento— o siguen dando novedades de cubierta y alineada la compañía sin novedad, que ya es casi como dar novedades en castellano antiguo o en latín.

Seguro que el lector podría encontrar más cosas de las que hablar hoy y aquí, pero yo creo que esas otras cuestiones podrían ser catalogadas como errores y defectos en su ejecución más que como mitos.

La semana que viene hablaremos más de Orden Cerrado; más concretamente del referido a los desfiles y paradas militares, que ahí sí que hay mucho mito pues la normativa no está excesivamente clara en algunos casos.

28 abril 2024

DESMONTANDO MITOS (II). Uniformidad.

Decía el domingo pasado en DESMONTANDO MITOS (I) que hay cada vez más situaciones, dichos, acciones o ideas totalmente asentadas y normalizadas que se dan por buenas y por verdaderas cuando realmente no lo son y que uno de los aspectos en los que se dan mucho los mitos es en la uniformidad y en la policía del personal militar. Ya hablé de la policía y hoy toca hacerlo de la uniformidad. 

¡Ay! la uniformidad, nunca  bien definida y comprendida. La uniformidad, que no encierra mérito cuando la confección y el diseño nos son gratos y llevaderos. La uniformidad, que reviste su verdadero valor cuando la ignorancia aconseja lo contrario a lo que se nos manda, cuando el capricho pugna por levantarse en íntima rebeldía o cuando la arbitrariedad o el error van unidos a la permisividad del mando.

Pero concretamente ¿qué es la uniformidad? Pues es la cualidad de que todo sea uniforme, igual, idéntico, coincidente, consonante y homogéneo, lo que en demasiadas ocasiones dista mucho de ser lo que se ve por ahí; en ocasiones por desconocimiento de las normas (les importan un bledo) y muchas veces "porque yo lo valgo". Y es que gusta demasiado por aquí, al igual que pasaba en el ejército de Pancho Villa, ser diferentes y querer tener cada uno su punto particular cuando viste uniforme. 

Uniforme quiere decir una forma, todo de la misma forma. ¿Será este el motivo de que cada vez se tiene más la puñetera manía de llamar traje al uniforme militar como queriendo autojustificarse de que un traje no tiene por qué ser uniforme? ¿O el motivo de llamar traje al uniforme es que cada vez nos volvemos más civilacos y vamos dejando de usar el adecuado vocabulario militar? El traje es lo que llevan los civiles; los militares usamos uniforme (aquí iría un taco y el emoticono de cabreado).

Sobre las numerosas alteraciones con las que se tunea el uniforme podríamos estar hablando durante semanas; por este motivo y porque desgraciadamente ya me voy quedando sin fuerzas y empiezo a tirar la toalla en mi pretensión de que se use el uniforme con corrección, haré un breve resumen de los casos más sangrantes que me hacen daño a la vista cuando los veo, a ver si hubiera suerte y sirviera para que, al menos los que desconocen la norma rectificaran sus faltas de uniformidad. Sé que los del "porque yo lo valgo" ni leerán este incómodo artículo.

Para que no se me diga que hablo de normas que igual están ya derogadas, me voy a remitir a las últimas normas en vigor, tanto a la Orden Ministerial de Uniformidad para las FAs de 2016 como a un par de instrucciones generales del Ejército de Tierra de 2022.


PRENDA DE CABEZA

Empecemos de arriba abajo. En los últimos años ha aparecido de golpe una sorprendente moda de no descubrirse en el interior de un edificio. Aunque es algo muy generalizado, en La Legión es más acusado. Recuerdo más de una vez, al llegar los nuevos tenientes y sargentos procedentes de la academia, verlos en el pasillo esperando para presentarse con la teresiana en la mano. Al decirles que pasaran a mi despacho aparecían con la teresiana puesta en la cabeza. Al preguntarles si en la academia no les habían enseñado cómo presentarse a un superior en su despacho con la gorra en la mano me decían que "es que nos han dicho que en La Legión siempre se entra cubierto en los despachos". ¿De dónde habrá salido ese absurdo y falso mito? 

La Instrucción General 03/22 “Descripción y uso de los uniformes y prendas del Ejército de Tierra" dice en su apartado 9.12.1 que "como norma general, se permanecerá cubierto en el exterior y descubierto en interiores, se esté o no armado. En los actos que incluyan formaciones y se realicen en interiores, todos los asistentes se mantendrán cubiertos como si fuera en el exterior". Queda claro, si bien es cierto que esta IG modifica que en interiores se esté descubierto cuando se va armado, pues hasta 2022 se permanecía cubierto en interiores cuando se portaba arma larga (no, la pistola no se incluía).

Sobre el mito de que en La Legión se entra cubierto en los despachos, recuerdo el caso de un joven oficial que, por destino, fue a despedirse del General Jefe de la BRILEG y tuvo el valor de entrar en el despacho con la teresiana puesta. Anda que tardó mucho el General en decirle que qué carajo hacía cubierto en su despacho.


EMBLEMAS EN LAS SOLAPAS

Otro aspecto importante es la posición de los emblemas de las armas en la solapa de la guerrera o de la camisa de manga corta. El emblema debe ir horizontal y no alineado con el borde exterior de la solapa y sólo en la gabardina el emblema va inclinado, como muestran las siguientes imágenes extraídas de la IG 02/22 "Emblemas, divisas y distintivos en el Ejército de Tierra":




Ejemplo de emblemas mal colocados

PISACORBATAS

El pisacorbatas también es un complemento a destacar. No debe ser visible, salvo en la modalidad B del Uniforme de Trabajo, es decir, cuando se va en mangas de camisa con corbata. "El pasador de corbatas solo será visible con el uniforme de trabajo modalidad “B”, colocándose horizontal y a media altura de los bolsillos de la camisa. En él se ostentará el mismo emblema que le corresponda al portador para uso en las solapas del resto de uniformes, no pudiéndose portar otro distintivo o escudo".


 

CEÑIDOR 

El ceñidor de gala es también objeto de un uso no demasiado adecuado. Debe ir "descansando sobre los ganchos y con la hebilla entre el tercer y el cuarto botón de la guerrera caqui y entre el quinto y séptimo en la azul. Deberá ceñirse lo justo para que se mantenga horizontal, sin formar pliegues o arrugas en la guerrera". Cuando se incumple esto se da un aspecto bastante poco marcial.

En cuanto al de tropa, hay también un absurdo e infundado mito por el que algunos (muchos en algunas unidades concretas) creen que la tropa sólo usa el ceñidor de cuero negro para gala en formación, viendo en demasiadas ocasiones a algunos sin él yendo de gala. En la siguiente imagen se ve un caso que compendia él solito un montón de faltas de uniformidad además de no portar el ceñidor de gala, como son los emblemas de las solapas torcidos, las cruces del Mérito Militar repetidas o el sable de suboficial (recuerdo el artículo sobre el sable).


Podría seguir escribiendo durante horas sobre este asunto, como por ejemplo los pantalones súper arrugados en los tobillos que dan aspecto más de Cantinflas que de aguerrido militar, los complementos que se ponen algunos en el uniforme de etiqueta sobre todo en las bodas porque mola más, la creencia de que la mujer puede llevar indistintamente pantalón o falda con el uniforme azul de etiqueta cuando sólo puede llevar falda con este uniforme, el súper antirreglamentario grupo sanguíneo bordado en la cinta de identificación (galleta, para los que no leen las normas) del uniforme de campaña, las botas de campaña atadas con unos grandísimos lazos tipo Laura Ingalls en la Casa de la Pradera, las también antirreglamentarias botas civiles con el uniforme de campaña (punto 7.1 de la IG 03/22), etc.

Y ya si me pongo a escribir las formas de denominar a los uniformes, ya no acabo en toda la noche. ¿Tan difícil es aprenderse que una cosa es el tipo de uniforme y otra muy distinta la modalidad? No sé cuántas veces habré visto escrito en una norma o invitación para un acto: "Uniformidad. Modalidad A". Cuando leo eso no me queda más remedio que preguntarme si es uniforme de diario, de gala o de especial relevancia. Sé que es la modalidad A, es decir, de invierno, pero no me aclara nada más. Sabemos que en el ET da igual modalidad A, B o C en el uniforme de gala o en el de especial relevancia, pero resulta que, por ejemplo, los Cuerpos Comunes sí tienen diferencia entre una modalidad u otra en estos uniformes. De todas formas, lo que hay que especificar es el tipo de uniforme más que la modalidad, ya que ésta va marcada por el Comandante Militar de cada provincia según la época del año.

Que esa es otra, no podemos ir en manga corta (modalidad C) a un acto en el que los civiles asistan con chaqueta y corbata por mucho que en nuestra provincia ya estemos con uniformidad de verano. Así lo dice la IG 03/22 en su punto 8.4: "Con carácter general, se usará en sus modalidades “A” o “B” en los actos sociales civiles y ceremonias religiosas en las que proceda una vestimenta formal y en los de carácter castrense de cierta relevancia cuando por estar prevista la asistencia de autoridades civiles e invitados se tenga la certeza de que estos vestirán traje, o de forma expresa se exija el traje oscuro, independientemente de la modalidad estacional que rija en el lugar.

Y el tema estrella creo que es el del uso de los distintivos, tanto de permanencia, de título o de mérito que, o hay demasiado desconocimiento, que no creo porque es algo de lo que se habla mucho, o, simplemente, la gente pasa "porque yo lo valgo". Para hablar sobre los distintivos se necesita un monográfico que ya llegará.

21 abril 2024

DESMONTANDO MITOS. (I) Aspecto Físico.

La Real Academia Española (de la Lengua) dice en su tercera acepción que un mito es una invención, una fantasía. Vista esta definición no cabe duda de que el militar español es un gran forjador de mitos.

Hay cada vez más situaciones, dichos, acciones o ideas totalmente asentadas y normalizadas que se dan por buenas y por verdaderas cuando realmente no lo son. Y creo que el motivo es el desconocimiento del porqué de las cosas, el desconocimiento de lo que está reglamentado o ambas cosas. En el primer caso, hablamos de falta de interés por nuestra historia, por nuestras costumbres, por nuestra tradición y por conocer el fondo de las cosas; se investiga y se profundiza poco y nos alicatamos lo que va para el examen y listo. En el segundo caso estamos hablando no ya de investigar y profundizar, sino de que nos cuesta mucho hasta simplemente leernos normas, instrucciones o reglamentos cuando tratan de cuestiones que no nos interesan demasiado. 

Mis compañeros y, sin embargo, amigos y quienes han estado a mis órdenes y, a pesar de ello, siguen leyendo este blog, saben que siempre he sido un quisquilloso con estas cosas. Hay muuuuchos mitos en el día a día cuartelero y hoy vamos a ver algunos de ellos, pero teniendo en cuenta que ni están todos los que son ni son todos los que están. 

Uno de los aspectos en los que se dan mucho los mitos es en la uniformidad y en la policía del personal militar. Este es, por supuesto, el segundo caso, el de no leernos las normas porque no nos interesan demasiado. Pero, en defensa de quienes desconocen muchas de estas cosas, hay que decir que la normativa sobre uniformidad es muy farragosa con órdenes ministeriales, normas, instrucciones e, incluso, órdenes directas por simendef que obligan a tener almacenada una gran cantidad de documentos que, muchas veces, amplían o derogan parcialmente los anteriores por lo que si no eres un friki de la uniformidad es cierto que es difícil estar al día al no saber ya qué está en vigor y qué no.

En cuanto al aspecto físico nos podemos encontrar el caso, por ejemplo, de las pulseras. Este ejemplo no es uno de los casos en los que la normativa es ambigua, ya que está perfecta y claramente recogido en la Norma General 3/96 de Policía y Aspecto Físico del Personal Militar del Ejército de Tierra. En ella queda clarísimo que el hombre no puede llevar pulseras vistiendo uniforme, pues en su apartado 7.3 dice que se podrá usar una pulsera discreta y que no cuelgue (solo personal femenino). Ahora, que tan de moda está que los tíos lleven pulseritas, es de lo más habitual ver esta falta de policía y cuando se lo dices a alguno te mira con cara de qué está diciendo este dinosaurio. También es cierto que he de reconocer que últimamente ya no llamo la atención a nadie por eso no vaya a ser que, a pesar de su barba y de que mea de pie, me diga que le acoso porque se siente mujer...


Luego está el caso de quien sólo atiende a la norma cuando le conviene, como es el caso del pelo recogido en forma de coleta o trenza. Si bien es cierto que la NG 3/96 dice que, en el caso de la mujer, para actividades de Instrucción y Campaña o deportivas, el pelo podrá llevarse recogido en forma de coleta o trenza, existe una modificación a esta NG que dice que para actividades deportivas, se autoriza el pelo recogido en forma de coleta o trenza, cuya longitud no sobrepase la altura de la axila. Es decir, ya no vale lo de ir con coleta para instrucción y campaña, sino sólo para actividades deportivas. 






Pero también es cierto que este de la coleta es uno de esos casos farragosos en los que si buscas en la normativa te encuentras el documento original de 1996, y hay que irse a la Normativa del ET en la Biblioteca Virtual para encontrar el escrito (un antiguo mesincet) del 2º JEME del 21NOV12 en el que se difundía el anexo con la modificación a esta NG. Aún así hay quienes dicen que si no llevan coleta no se pueden poner el casco, pero claro, es que ya la misma norma dice que su longitud y peinado será tal que permita la correcta colocación de la prenda de cabeza y resulta que el casco... es prenda de cabeza. 

Sobre esto del pelo de las mujeres también están los que creen que debe ser del color natural de esa persona y que no puede estar teñido pues así lo interpretan de la NG cuando dice que el pelo será de color natural, pero la misma modificación aclara que el pelo será de un color natural, o sea, que puede ser pelo rubio aunque se sea morena y lo que no se puede es llevar el pelo azul, rojo o morado.

También sobre los tatuajes hay bastante confusión. Los tatuajes están permitidos y es un mito eso de que no se pueden llevar en partes visibles del cuerpo cuando se va de uniforme (brazos en uniforme de verano o piernas en uniformidad de deporte). La NG 3/96 no habla nada de tatuajes, pero un oficio de SEGENEME de 21MAY01 amplía esta norma general añadiendo un apartado sobre tatuajes autorizando el uso de los realizados con antelación a su ingreso en filas. También se autorizan los realizados con posterioridad al ingreso en filas, siempre que no contengan expresiones o imágenes contrarias a los valores de la Constitución, autoridades, virtudes militares o desdoro para el uniforme. Queda claro todo, salvo qué es desdoro para el uniforme, que me parece que es algo demasiado subjetivo.


En resumen, que la NG 3/96 da mucho juego a la hora de entretenerse viendo los mitos que hay sobre el aspecto físico en cuanto al pelo, al color de uñas, a la forma de los pendientes, a las patillas, a las barbas, a los anillos o a las gafas de sol.

También existen mitos en cuanto a la uniformidad propiamente dicha, como por ejemplo la colocación de distintivos de cursos, permanencias o mérito, que muchos se los ponen donde les da la gana, aún conociendo perfectamente las normas de uniformidad, y otros muchos ejemplos de los que hablaré otro domingo.





14 abril 2024

LA ESCALA ESPECIAL

Cada año el JEME determina una efeméride principal y una complementaria a celebrar en el Ejército de Tierra coordinadas por el Instituto de Historia y Cultura Militar, al que me honro de pertenecer. En 2024 la efeméride principal es el 50 Aniversario de la creación de la Academia General Básica de Suboficiales.

La AGBS se creó el 31 de mayo de 1974 para cumplir la La Ley 13/1974, de 30 de marzo, por la que se organizaba la Escala Básica de Suboficiales. Para todos los que hemos sido suboficiales es un gran honor que este año se conmemore la creación de la academia leridana donde aprendimos a querer con fervor a España, una virtud que adorna y ennoblece a un soldado fiel, a su historia y esplendor. 

A lo largo del año y, principalmente, en el mes de mayo se sucederán conferencias, exposiciones, presentaciones de libros, concursos, conciertos y actos; bueno, actos militares no, acto, porque sólo se ha autorizado uno... Esta conmemoración dará pie, por supuesto, a otros artículos de El Furriel ya que un hecho tan importante para el Ejército de Tierra —y para los otros dos ejércitos, que años más tardes copiaron la Escala Básica— no puede dejar de tener eco ni en el más humilde de los blogs. 

Y entonces, ¿de qué va a tratar hoy el Furriel? Pues hoy va a escribir de lo que dice el título: de la Escala Especial de Jefes y Oficiales del Ejército de Tierra (EEJOE), nombre con el que se creó, por la misma Ley 13/74, la escala que integraba a las antiguas escalas auxiliares, es decir, oficiales procedentes de los cuerpos de suboficiales.


No fue un cambio de nombre como ocurriría años más tardes por Escala Media (Ley 17/89), Escala de Oficiales (Ley 17/99) o Escala a Extinguir de Oficiales (Ley 39/07), en ella se integrarían en el futuro los Jefes y Oficiales procedentes de la Escala Básica de Suboficiales y los entonces Jefes, Oficiales y Suboficiales de las Escalas que se declaraban a extinguir que optaran por ingresar en la misma. Tales escalas eran:

- Las Escalas Auxiliares de las Armas y Cuerpos de Intendencia, Sanidad, Veterinaria y Farmacia.

- La Escala de Oficinas Militares.

 - Las Escalas de Jefes, Oficiales y Suboficiales de la Agrupación Obrera y Topográfica.

- Los Grupos de Auxiliares del Cuerpo Auxiliar de Ayudantes de Ingenieros de Armamento y Construcción.

- Las Escalas de Suboficiales de las Armas y Cuerpos de Intendencia, Sanidad, Farmacia y Veterinaria.

- Las Escalas de Suboficiales Especialistas

- La Escala del Cuerpo Auxiliar de Practicantes de Farmacia.

Un inciso para explicar a los jóvenes que lo desconocen que en esa época los oficiales se dividían en oficiales generales y oficiales particulares. Los oficiales particulares se dividían en jefes (coronel, teniente coronel y comandante) y oficiales (capitán teniente y alférez). Como todo tiene su porqué, de ahí viene que unos lleven estrellas de ocho puntas y los otros de seis o que unos lleven el sutás de la visera de la gorra de 9 mm y los otros de 6 mm. También viene de ahí llamarle curso de jefes al curso de ascenso a comandante.

Pero continuemos con el devenir de la EEJOE. La forma y condiciones de ingreso fueron cambiando con los cambios de normativa, así como el empleo con el que se obtenía el despacho al finalizar esta formación. En un principio se exigían seis años con el empleo de sargento cumplido, después se requerían dos años y, finalmente, podían incluso ingresar en la escala civiles por acceso directo. En cuanto al empleo obtenido a la salida de la academia —ahora cursimente denominada egreso— fue de alférez inicialmente, luego de teniente y de alférez después. Primero se pegaban diez años de teniente y después diez años entre alférez y teniente (cinco y cinco o seis y cuatro, como fue mi caso).

La Especial se convirtió tras su creación, hace ahora cincuenta años, en la escala esencial de la continuidad del mando y la máxima expresión de la experiencia en las unidades. Pasar de un curso de una duración inferior a una año escolar impartido en cada academia del arma de forma independiente a una formación de dos cursos escolares con el primero de ellos conjunto para los componentes de todas las armas y cuerpos supuso una gran revolución en la formación de los oficiales procedentes de suboficial. Estos oficiales, con una buena preparación interarmas y específica, eran los que en las unidades daban continuidad a la forma de ser de la unidad por los muchos años que solían estar destinados en ellas, sobre todo en los alrededor de veinte años entre alférez, teniente y capitán. Ejercían de antiguos aconsejando a los nuevos e inexpertos tenientes recién llegados y mantenían la esencia de la tradición de esa unidad por su larga permanencia en ella. Su veteranía les dotaba de la suficiente experiencia para el apoyo y asesoramiento al mando en las planas mayores. Las compañías de servicios, indudablemente difíciles de mandar por su heterogeneidad, solían estar al mando de un oficial de la Especial (media o de oficiales según la época).

Pero claro, como pasa tantas veces... si algo funciona para qué cambiarlo. Pero se cambió. Se decidió suprimir esta escala y hacer una integración con la entonces Escala Superior de Oficiales (anteriormente Escala Activa). Los que ya sumamos un montón de trienios —que poco suponen económicamente pero te recuerdan cada mes lo viejo que te estás haciendo— hemos sufrido varias políticas de personal; unas beneficiaban a unos o perjudicaban a otros, pero lo que se llegó a conseguir con la Ley 39/2007 fue sublime: se consiguió tener descontento a todo el mundo. No me digan que no tiene mérito...

El caso es que se perdió esa experiencia en las unidades que cada vez se echa más de menos. Creo firmemente que la integración de las escalas de oficiales y la extinción de la Escala Media no fue demasiado acertada. 

Eso sí, los que hemos pertenecido a la Escala Especial, Escala Media o Escala de Oficiales (la anterior), hemos podido disfrutar de la Milicia como nadie teniendo la oportunidad de hacer durante la inmensa mayoría de nuestra vida lo que nos impulsó a ser militares hace ya unas cuantas décadas: estar en unidades con tropa y las botas puestas. 

Pues bien, este es mi pequeño homenaje a esta escala que también cumple cincuenta años en 2024 y de la que nadie se acuerda.